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La dieta de la paradoja, basada en el placer


Fuente: Pixabay


Tras llevar a cabo una dieta, se convierte en obsesión no recuperar aquellos kilos que hayamos perdido. Las estadísticas y los datos no ayudan y concluyen que más del 80% de los individuos que se someten a dieta terminan con sobrepeso evidente, y más del 70% vuelve al peso del que había partido. En el post de hoy, el psicólogo Jorge López Vallejo nos da las claves del por qué las dietas engordan y las pautas fundamentales para que no sufras el tan temido efecto rebote.

Las dietas tradicionales

Seguir una dieta o régimen alimenticio conlleva tres premisas que parecen inevitables: el sacrificio, la prohibición y el control. Pero ¿qué pasa cuando se deja la dieta? Pues, básicamente, que dejamos de sufrir y nos arrojamos en brazos del placer sin contención, de tal manera que olvidamos rápidamente la constancia y la disciplina y recuperamos a la misma velocidad lo perdido. El problema es que una vez recuperados esos kilos entramos en un ciclo de desilusión por no alcanzar los objetivos que nos marcamos. Por ello hay que incidir en aquello que nos contraría.

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La dieta de la paradoja


Una paradoja es algo que parece contrario a la lógica. La dieta que el doctor López Vallejo nos presenta se basará en lo opuesto a lo que están fundamentadas todas las demás. Se apoya en el placer. “Si me concedo aquello que me gusta, al cabo de poco tiempo dejará de agradarme tanto y podré renunciar a ello sin esfuerzo ni frustración”, señala el psicólogo.

Las pautas que se deben seguir para completar esta dieta son fundamentalmente dos:

1. Comer lo que nos apetezca, nada está prohibido. La única preescripción es que sea en las tres comidas, de tal forma que relacionamos inmediatamente placer con deber. Cuantas más veces comamos aquello que deseamos, menos atractivo nos parecerá. “Siempre que se come algo entre horas, uno debe comprometerse a comer cinco veces lo mismo,” esto genera una sensación de rechazo, nos dice el experto. Además, aparecerá una autorregulación de forma natural que permitirá un mejor control de nuestro peso.

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2. Actividad que nos agrade. Realizar ejercicio físico no puede convertirse en algo desagradable porque terminaremos apartándolo. Debemos elegir un deporte o actividad que nos guste para sentirnos bien con lo que estamos haciendo y practicar con constancia y sin obligación esta actividad.

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“Fracasamos por errores al centrar el problema porque nos basamos en la prohibición y  la idea de control de la limitación y del sacrificio para resolver un problema; por consiguiente, antes o después se vuelven insoportables porque chocan pesadamente con la sensación fundamental en la que se basa nuestra relación con la comida: el placer... El placer debe ser el fundamento básico y no el accesorio de un programa alimentario", concluye el doctor.

 
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