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Tú no eres tus emociones

Consejos para desidentificarte de tus emociones y marcar distancia de aquello que te preocupa en tu corazón. Tú no eres tus pensamientos, emociones y sentimientos.

Tú No Eres Tus Emociones


Cómo desidentificarte de tus emociones

Estamos tan acostumbrados a reconocer nuestras emociones en cada paso del vivir que, con mucha frecuencia, caemos en un efecto de identificación que es totalmente equivocado. Es decir, cuando reflexionamos sobre nuestra identidad, tendemos a fusionarnos tanto con nuestro estado de ánimo presente que perdemos de vista que las emociones son cambiantes. Mientras que la identidad permanece. Las emociones van y vienen, como el mismo aire.

Y esto puede hacernos sentir muy vulnerables, ya que, por ejemplo, en una situación de tristeza y sufrimiento podemos quedar tan atrapados en esa negatividad anímica que nos cuesta observar la realidad tal y como es. Es decir, la observamos desde el filtro de la negatividad y el miedo que nos produce este sentimiento. Tú no eres tus emociones. Y este mensaje que puedes repetirte como un mantra expresado en primera persona en esas situaciones en las que sientes que una nube gris se posa en tu mente, puede ayudarte a aliviar heridas.

¿Pero cómo lograr este efecto de desidentificación de las emociones? Por ejemplo, puedes practicar relajación consciente. De este modo, a través de este sencillo ejercicio de control mental puedes observar como un espectador esas emociones y sentimientos, tomar distancia respecto a este ámbito.

También puedes escribir un diario emocional. Es decir, anotar en las páginas de tu diario, información sobre estados emocionales que te afectan. ¿En qué forma puede ayudarte la práctica de escribir? Esto te va a ayudar a observar esa realidad interior de una forma externa, como si se tratara de un objeto del que tomas distancia.

Tú no eres tus emociones, por tanto, un primer paso muy importante es desconfiar de esos pensamientos negativos que actúan como un martillo sobre tu mente. Si potencias el poder de la mente, es decir, si recuerdas que para cambiar tus sentimientos y emociones tienes que empezar por cambiar tus propios pensamientos, entonces, estás dando un paso de gigante en tu vida.

Uno de los riesgos de la introspección es que puede llevarnos al egocentrismo de hacer de nuestro yo un lugar de culto. Y a veces, descubrimos precisamente que cuanto más nos enfocamos en hacer un bien a los demás, somos más felices porque nos olvidamos de nosotros mismos. Esta es una de las razones por las que el voluntariado es tan terapéutico.

Tú no eres tus emociones. Esto que resulta sencillo de expresar en la teoría puede ser más difícil de vivirlo en la práctica por la fuerza de la propia emoción que te atrapa por completo cuando es intensa. Por ello, a veces, es necesario iniciar un tratamiento de terapia psicológica para poner en orden esas ideas interiores que pueden producir el efecto de una olla a presión cuando te sientes desbordado por tanta información interna que altera tu forma de observar a ti mismo y de mirar el mundo que te rodea.

Cuando sufras, recuerda que tal vez ocurra porque te identificas con tus emociones.

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