El dormitorio es en estos momentos, más que ningún otro, nuestro espacio para el relax: mejorar el sueño es el primer objetivo para conseguir un equilibrio en el día a día.
Para mejorar el sueño, mejora el dormitorio
Es importante que el espacio en el que duermes ofrezca unas condiciones óptimas de temperatura, luz, y ruido. Y por ahí es preciso empezar. La Sociedad Española del Sueño recomienda que la habitación esté entre los 18 y 21ºC, para que haya una relación directa entre la temperatura de nuestro cuerpo y la del ambiente.Espacio despejado y en orden
Si quieres que el lugar donde descansas sea un reducto de paz, procura que esté limpio y ordenado: no lo llenes de muebles y evita poner muchos objetos decorativos sobre ellos y colgados de las paredes. Deja que el aire fluya.Para mejorar el sueño, no acumules ropa, zapatos, bolsos, libros… encima de las sillas o en el perchero de la puerta, ya que el desorden no permite que la mente se relaje.
Colores suaves o neutros
Puede gustarte mucho el color rojo, pero recuerda: estimula el sistema nervioso y activa el organismo. Los colores intensos alteran los ritmos cardiacos, por lo que el dormitorio no es el espacio que debas decorar con este color.Echa mano de los neutros y los claros -blanco, arena, tostado, gris- en esta habitación de la casa y también de otros tonos suaves, como pasteles o empolvados. Son calmantes y envolventes, perfectos para mejorar el sueño y dejar que tu mente se serene.
Ropa natural de cama
Sábanas, colchas y edredones tienen más importancia de la que crees para dormir bien. Es fundamental elegir tejidos naturales para la cama, que favorezcan la termorregulación, con el fin de alcanzar una temperatura ideal: nada de pasar frío o de sudar más de lo necesario.También en todo el dormitorio los textiles deberían ser de fibras como el algodón, el lino, etc., ya que no producen electricidad estática y favorecen la transpiración.
Colchón y almohadas ergonómicas
Estos dos elementos son el quid de la cuestion, si de mejorar el sueño se trata. Hay un abanico enorme de colchones y de almohadas, que están fabricados con distintos materiales: muelles, viscoelástica, látex, etc., y con distintos grados de firmeza. Cada diseño debe adaptarse a las características del usuario.Para acertar en la elección, hay que tener en cuenta diferentes factores como el peso, la postura en la cama a la hora de dormir, si ésta se comparte o no… Por eso no hay normas generales, excepto la de que ha de ser un colchón y una almohada ergonómicos, que se adapten al cuerpo, y preferiblemente de dureza media.
Olvídate del ordenador o el móvil
El dormitorio no es un espacio multifunción, sino un lugar para el descanso. Esto quiere decir que para mejorar el sueño se debe desconectar de todo tipo de estímulo. Es muy habitual que nos llevemos el teléfono móvil a la habitación, o que utilicemos la tableta para enterarnos de las noticias, ver una película, un vídeo…Pero esto es un gran error, pues según la Sociedad Española del Sueño, la luz de los aparatos y los notificaciones vibratorias emitidas provocan un estado de alerta que influye en el sistema nervioso. ¿Lo mejor? Dejar todos estos dispositivos apagados y lejos de la cama, al menos un par de horas antes de acostarnos. En resumen, desconectar.