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Cuida tus emociones: no te conviertas en un zombie

¿Te sientes mal pero no te paras a resolver lo que sientes?

¿Tal vez ni si quiera sabes por dónde empezar a ordenar tu vida interior?

No te ignores más. Si no, te convertirás en un zombie.

¿Cómo saber si ya te estás convirtiendo en un zombie?

   



 

¿Sabes si ya te has convertido en un zombie? Descúbre a continuación… Tal vez te parezca fuerte zombie te parezca un término fuerte. Pero en realidad es en lo que te conviertes cuando no escuchas tus emociones ni síntomas de malestar.


Ten cuidado porque si…

Cuando te sientes mal, te distraes. De esta forma intentas olvidar lo que te preocupa (hasta que aparece en otro momento, claro).

Te cuesta identificar o expresar tu opinión.

Tomas medicación para el insomnio o la ansiedad.

Sigues trabajando aunque tengas dolor de cabeza.

Dices algunas cosas sin pensarlas por ti. Solo las expresas porque algún día las aprendiste, pero nunca te has cuestionado qué sentido auténtico tiene para ti.

Tienes la sensación de que pierdes el tiempo. Que te distraes, no te organizas bien o te desconcentras.

A menudo haces cosas que no te gustan. Como tu trabajo, o ciertas rutinas en tu tiempo libre que en realidad no te llenan. ¿Cómo va tu grado de transformación zombie?

Sigamos avanzando…


¿Qué haces cuando te sientes mal?


Otra forma de saber hasta qué punto te estás transformando en un zombie sin parar a escuchar e interpretar tus emociones, es identificar lo que haces cuando te sientes mal.

Para ello, te he preparado unas preguntas:

¿Paras para escuchar cómo te sientes?

¿Entiendes tus emociones?

¿Sabes buscar soluciones efectivas a tus preocupaciones con rapidez?

¿Aprendes de cada situación negativa que te presenta la vida?

¿Te rebelas contra lo que va en contra de tus valores o te callas? Me gustaría que respondas estas preguntas sobre papel. Porque es muy diferente pensarlo, que escribirlo.

Verás como salen mensajes importantes de tu propio bolígrafo.

¿Lo tienes?

Entonces, sigamos avanzando.

¿Hasta qué punto confías en ti?


Las dudas, surgen cuando no sabemos algo. O por lo menos, cuando no tenemos toda la comprensión sobre algo.

Por lo tanto, cuando sientes inseguridad, es lo mismo.

No estás contemplando todo el potencial que ya hay dentro de ti.

Y me gusta esta palabra. POTENCIAL. Porque te abre un abanico de posibilidades. Es decir, que hasta ahora hayas vivido mal una serie de situaciones. No quiere decir que tengas que seguir haciéndolo.

Puedes vivírlo diferente.

Puedes cambiar.

Solo si quieres, claro.

Por lo tanto, si no te atreves a mirar qué hay dentro de tus dudas. Tus miedos y tu malestar, vas a perderte una parte importante de ti.

Vas a convertirte en un zombie. Porque si no atraviesas estas barreras mentales que te pone la vida, no te conoces. No aprendes. Y…

Si no te conoces a ti, ¿Quién eres?

La ansiedad y el malestar emocional está estrechamente relacionado con la ignorancia y la distorsión.

¿Qué te parece pensar que si te conocieras mejor a ti, literalmente, cómo funciona mejor tu cuerpo, tu mente, emociones y energía, se eliminarían automáticamente todas tus inquietudes?

Nada ahí fuera hubiera cambiado. Pero al tomar consciencia de que todos “tos problemas y preocupaciones” son una invención tuya, te relajarías.

Y dejarían de tener tanta importancia por si mismos.

Estarías potenciando el desapego a tu película mental. Vivirías con más ecuanimidad y serenidad ante los distintos retos que te presenta la vida.

¿Qué te parece?

Comparte conmigo tu reflexión en los comentarios.

¿Te animas?

¡Un abrazo!

Fuente: este post proviene de Yaiza Leal, donde puedes consultar el contenido original.
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