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Colesterol malo vs. colesterol bueno: conoce las diferencias

Si bien es cierto que el colesterol preocupa a las personas, todavía no lo hace en suficiente medida. Ya en el año 2011, la Organización Mundial de la Salud (OMS) dio a conocer que los datos del que anunciaba como estudio más completo realizado hasta el momento.

Con una muestra representativa de 147 millones de personas, la OMS concluía que la mayoría de los que parecen hipercolesterolemia, no reciben el tratamiento que necesitan. Lo cual es especialmente peligroso a nivel cardiovascular, con riesgos tan graves como el de sufrir un infarto de miocardio.


¿Sabes qué tipos de colesterol existen?

Y es que todo el mundo es consciente de la importancia de controlar los niveles de colesterol alto, pero hay muchas personas que no saben en qué consiste exactamente el colesterol. Pues bien, se trata de un tipo de grasa que desarrolla una función esencial, dado que se encuentra presente en las células e interviene en la fabricación de hormonas, por ejemplo. El colesterol procede del hígado y de los alimentos, y lo hay de dos tipos. El LDL y el HDL.

El LDL va del hígado y el estómago al intestino, lugar en el que se reabsorbe de nuevo al flujo sanguíneo y para hacerlo llegar a todos los tejidos del cuerpo. En caso de haber mucha cantidad, la célula no es capaz de absorberlo, y se acumula en las arterias haciéndolas más estrechas. Lo cual es peligroso para la salud, siendo por esto por lo que a este tipo se le conoce como “colesterol malo”.

Colesterol bueno y colesterol malo


¿Sabías que existe un colesterol que no es perjudicial para la salud?

Y tal como se acaba de indicar, por otro lado está el HDL, que también es reabsorbido por el flujo sanguíneo en el intestino. Pero este se diferencia del LDL en que no se reparte por los tejidos, sino que vuelve al hígado para ser eliminado. Por lo tanto, no supone los mismos riesgos, y es llamado “colesterol bueno”.


El ejercicio de baja intensidad también puede reducir el colesterol

El running es una actividad especialmente beneficiosa en aquellos casos en los que se presenta colesterol alto. Tanto correr como andar son dos ejercicios de lo más completos a la hora de ponerse manos a la obra para reducir el colesterol LDL. De hecho, esto ha sido corroborado por distintos estudios.

Además, la bajada en el nivel de colesterol se puede producir incluso cuando el ejercicio no es especialmente intenso. Andar una distancia concreta una hora puede tener los mismos efectos que recorrer la misma longitud en la mitad de tiempo. Lo que sí es cierto es que el beneficio es mayor si se corre que si se anda, si se hace en el mismo tiempo.

Resulta fundamental moverse, y no llevar un tipo de vida sedentaria. Algo que normalmente se puede hacer a todas las edades, ya que los mayores no pueden correr como los más jóvenes, pero si tienen la oportunidad de realizar ejercicio de baja intensidad, pueden reducir el colesterol también.


 
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