Combinar la salud mental con la física

El ritmo de vida que llevamos hoy en día los adultos, muchas veces dificulta llevar adelante toda la actividad física que deseamos. Sin embargo, ha quedado demostrado científicamente que mantener un estilo de vida activo y con actividad física rutinaria, no solamente mejora nuestro estado físico. También nuestra salud mental se ve beneficiada al utilizar nuestra energía en algún deporte o disciplina. La combinación entre salud mental y física forma parte de las necesidades que tenemos que cubrir para enfrentar el estrés, socializar mejor con nuestros pares y mejorar nuestro estado anímico en general.



En la actualidad, numerosos espacios se dedican a explorar tanto los beneficios de la práctica deportiva, como los aspectos psicológicos que el entrenamiento proporciona. Por eso, es importante contar con alternativas y propuestas en donde se explore y abarque esta concepción de salud mental y física en conjunto. Conversando con amigos, y analizando opciones, siempre surgen frases como “en esta clínica me ayudaron a trabajar mis propias ansiedades y a ordenar mis pensamientos para aprovechar mi día a día” o “estos grupos de carrera y deportes me alegran el día”. Cada persona ve los resultados de una práctica deportiva unida a una mejor salud mental reflejados de manera distinta. Por eso, sabiendo la importancia de la psicología del adulto para la práctica deportiva, hoy exploramos los alcances que puede llegar a tener una buena práctica deportiva unida a un estado de ánimo adecuado y a un acompañamiento psicológico para trabajar sobre los trastornos del suelo, la ansiedad o las adicciones, entre otras.

 

Dos realidades complementarias

Las personas que sufren de una enfermedad física, muchas veces terminan reflejando también síntomas o patologías mentales. Esto se debe a que la relación cuerpo-mente es complementaria. Al convivir con una restricción física, es normal que la mente comience a jugarnos una mala pasada, generando de forma recurrente pensamientos negativos. De la misma forma, personas con trastornos de bipolaridad o ansiedad, así como otras patologías mentales, también tienden a ser propensas a sufrir dolencias físicas. Por eso, para conseguir un buen estado de salud mental y físico, el trabajo debe ser complementario, adaptado a las posibilidades pero sabiendo que el trabajo debe ser en simultáneo en ambos apartados.

 

El impacto de la salud mental en la salud física

De acuerdo a estudios científicos, las personas que sufren de trastornos de ansiedad o depresión, tienen mayor riesgo de sufrir cardiopatías. El cuerpo refleja las dolencias y el estado mental generando mayor propensión a la aparición de cuadros cardíacos e incluso cáncer.

Por otra parte, y reflejando directamente la relación entre salud física y mental, el estilo de vida que llevamos a delante, sea este de sedentarismo o inactividad regular, influirá negativamente en nuestro estado de salud. La mejor forma de reducir los riesgos de enfermedades físicas, es llevando adelante un estilo de vida activo, practicando deporte, reuniéndonos con amigos a realizar actividades que pueden ser de mayor o menor intensidad, pero cuyo objetivo debe ser mantener nuestro cuerpo en movimiento. De esta forma, podremos alcanzar un mejor estilo de vida y reducir los efectos negativos de una forma de vida sedentaria.

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