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El estrés y la piel: no dejes que ocurra

Voy a empezar este post haciéndote dos preguntas:

¿Te han pegado un susto y te has quedado blanca como la pared?

¿Alguna vez has visto a alguien y por vergüenza se te ha puesto la cara roja?
Esto nos pone de manifiesto que la piel es el espejo de nuestras emociones y que, como tal, es capaz de mostrarse diferente en función de cómo nos sintamos. Lo mismo ocurre cuando padecemos estrés. El estrés y la piel están, desgraciadamente, muy relacionados.

La piel está conectada con nuestro cerebro

La piel es el órgano más grande de nuestro cuerpo, pesa 5 kilos y mide unos 2 metros cuadrados. Os podéis imaginar que está repleta de terminaciones nerviosas que llegan hasta nuestro cerebro. Tiene sentido, por tanto, que si nuestra mente no está en equilibrio, nuestra piel se sienta afectada y si estamos en armonía, puede que nuestra capa más externa luzca radiante. De ahí, que siempre digamos que la piel es el espejo de nuestras emociones. 

Y fijaos en una cosa. Estrés significa presión o tensión nerviosa y, en general, cuando una persona está ansiosa o nerviosa, su organismo libera hormonas que estrechan los vasos sanguíneos de la piel y así es como empiezan los conflictos a vivir en nuestro cuerpo pues los efectos del estrés, como sabéis, son numerosos y algunos de ellos repercuten en nuestra piel.

De hecho, podríamos basarnos en el yoga para explicar que el ser humano es como si estuviera hecho de distintas capas y que todas esas capas están interconectadas entre sí: una capa física hecha de materia, una capa energética compuesta de fuerza vital, la capa mental y la espiritual. Así pues, cuando algo nos sucede en el cuerpo físico; en este caso en la piel, es porque ya ha existido previamente en otras capas. De hecho, gracias a los efectos que aparecen en nuestro cuerpo se nos avisa de que hay algo que no está funcionando bien. ¡Debemos estar contentos! Tenemos un cuerpo que es un guardián.

estrés y la piel. Maminat, cosmética natural
El estrés en la piel: ¿cómo se nota?


De múltiples formas y lo primero que nos gustaría explicar es que no todos los problemas que vamos a citar y que tienen lugar en nuestra piel se deben a estrés. Hay muchas personas que podrían padecer otras muchas enfermedades, alergias… En general, el estrés puede provocar sudoraciones, algunas rojeces, ronchas en la piel e, incluso, manchas. Por otro lado, se suele ver la piel con cierta sequedad, aparecen escamas, se acentúan las arrugas, las patas de gallo y la cara se muestra con más ojeras y con bolsas en los ojos. Además, cuando padecemos estrés nuestra piel se muestra mucho más apagada. Dicen que también la dermatitis atópica, la psoriasis o la rosácea pueden presentarse a causa de padecer estrés.

Desequilibrios hormonales por estrés: aparición de granitos

Estoy convencida de que a alguno de vosotros os habrá pasado en alguna ocasión. Nunca habíais tenido granitos y estáis cerca de los 40 años y os aparecen más granos que cuando estabais en época de pubertad. Probablemente, tenéis acné adulto.

Piel deshidratada

Antes hemos dicho que el estrés provoca el estrechamiento de los vasos sanguíneos y, además, va asociado a una mayor evaporación de líquidos. De hecho, desaparece el ácido hialurónico que es el responsable de retener el agua de la piel.

Se destrozan las uñas

Las personas que están estresadas tienen tendencia a morderse las uñas y esto hace que al final acaben con unas uñas destrozadas.

¿Y cuál es la solución? 

En el próximo post hablaremos con más detenimiento de qué es lo que podemos hacer para mejorar algunas de las consecuencias que puede tener el estrés en nuestra piel pero, como os podéis imaginar, la mayor de las soluciones es la de frenar el estrés en cuanto puedas. Además, has de saber que cualquier cambio que hagas en tu forma de vida se reflejará muy pronto en tu piel porque cada mes se renuevan las células de la piel. Por tanto, ¿ a qué esperas?

No permitas que aunque haya llegado el mes de septiembre y hayas vuelto a la rutina el estrés pase a formar parte de ti. Practica yoga, mindfulness o toma el remedio que mejor consideres para eliminar el estrés de tu cuerpo. Verás como tu piel luce radiante y bella.

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