Relajación Infinita Idea guardada 0 veces
Sé la primera persona en valorar esta idea Valorar

Vivir sin exigencias por Daniel Mayor de Esmaca

VIVIR SIN EXIGENCIAS

Daniel Mayor

De la Escuela ESMACA

Es posible llevar un ritmo diario en el que mejoremos y consigamos nuestros propósitos desde un prisma de ilusión, diversión y sin los inconvenientes de la exigencia.

En nuestra sociedad está muy bien visto realizar el máximo esfuerzo para conseguir llegar a ser los números uno en lo que hacemos. Se nos incita y a veces se presiona para conseguir este objetivo.

¿Cómo podemos responder ante esto? Mucha gente decide tomar el camino de la exigencia. “Siendo exigente he llegado hasta aquí”, “El éxito viene desde la exigencia a uno mismo”, “Sólo trabajando duro y exigiéndome lo máximo estoy feliz”, son algunas frases que se suelen escuchar a estas personas.

El problema con la exigencia es que estas personas buscan el éxito a toda costa, quedando por delante incluso de sus relaciones con los otros, sus propias necesidades. La pregunta que puede que se realicen durante un momento es ¿realmente vale la pena seguir este camino? ¿Conseguir lo que me propongo a toda costa me hace sentir mejor?

Insatisfacción


Ahí tenemos la primera indicación si nos hemos instalado en la exigencia. La consecuencia primera es que nunca vamos a estar satisfechos con lo que hacemos. Al alcanzar nuestros retos nunca nos parecerán suficiente, queremos cada vez ir a más, ya que nuestro foco está únicamente en el momento final. ¿Cuánto dura el placer de haber conseguido nuestros propósitos? ¡Simplemente un instante! En cuanto somos conscientes de ello desaparece y necesitamos volver a sentir la misma sensación, es muy parecido a una droga. Recuerdo el caso de una amiga que me decía que era un placer para ella similar a un orgasmo… luego me admitió que su exigencia estaba acabando con ella.

¿Cómo vencer entonces esta insatisfacción permanente? Es importante ver nuestro proceso de desarrollo en la vida no como una lucha, sino como un aprendizaje. La primera consecuencia de esto tiene que ver con la forma de ver el proceso. Si nos enfocamos solamente en el momento final, el placer es efímero. Lo realmente interesante es disfrutar de todo el camino recorrido, con las cosas buenas que hemos vivido y con el aprendizaje realizado. Vamos a llamar a este modo de ver las cosas EXCELENCIA. Desde este punto de vista buscamos una mejora también y la consecución de aquello que nos proponemos, pero es la actitud y la forma de hacer y de pensar la que es diferente.

¿En qué puntos más podemos cambiar nuestro enfoque y vivir la vida desde la EXCELENCIA? Veamos algunos de ellos.

Cambiar el punto de vista del Fracaso

Cuando vemos la vida desde el prisma de la exigencia y por cualquier motivo no conseguimos lo que nos proponemos, entonces interpretamos que hemos fracasado. Es curioso porque el fracaso genera una postura desde la cual es imposible cambiar. ¿Qué aprendisteis de vuestro último fracaso? Muy probablemente poca cosa si lo visteis así. El fracaso genera frustración, la sensación de no valer nada y la rabia de pensar que no hay forma de arreglar lo que ha ocurrido.

Os propongo entonces otra forma de ver las cosas, en la línea de la excelencia. ¿Y si en vez de verlo como un fracaso lo vemos como un error? ¿Qué diferencia hay?

“De los errores se aprende”. Un error es algo inherente al ser humano, no somos perfectos y cometemos errores. Lo bueno que tienen éstos es que podemos CORREGIRLOS. ¿Quién ha sido capaz de corregir un fracaso? Sin embargo enmendar un error nos motiva a aprender de lo que ha ocurrido y si además lo podemos corregir nuestra emoción cambia a la felicidad de haberlo resuelto. Incluso si no somos capaces de corregir este error en el presente lo vamos a tener en cuenta para no volver a crearlo en el futuro, lo cual nos debe producir la alegría de saber que ahora somos un poco más sabios.

Eliminar la Obligación

Desde la exigencia buscamos la mejora porque TENEMOS QUE hacerlo, esto por lo tanto nos crea una obligación a mejorar. Sin una motivación clara, realizar las cosas en la vida porque tenemos que hacerlas puede funcionar a corto plazo, pero a largo plazo es una fuente principal de insatisfacción.

¿Cómo entonces cambiar nuestro punto de vista? Pues cuando una persona no tiene una obligación a hacer algo es cuando QUIERE hacerla. Decimos entonces que la persona más que obligada está COMPROMETIDA con su objetivo. ¿Qué diferencia hay aqui? Pues que desde el compromiso la emoción es muy diferente, la obligación nos pesa y nos genera enfado y ansiedad. El compromiso genera emoción, alegría, pasión, y enlazado con el punto anterior nos permite ver más fácilmente los errores como lo que son, y no tanto como un fracaso de aquello que TENIA QUE haber conseguido.

La búsqueda de la confianza

Cuando somos exigentes con nosotros mismos lo somos mucho más con los demás. De hecho solemos pensar que lo que hacen los demás no está “bien”, entendiendo bien como algo “perfecto”, dentro de mi escala de valores que busca la perfección absoluta.

Por tanto, cuando trabajamos con otras personas por un objetivo concreto desde la exigencia lo único que encontramos es una gran desconfianza hacia los demás, ya que no estarán a la altura de mis expectativas. Desde este clima es muy difícil funcionar: tendemos a delegar el mínimo trabajo pensando que nadie lo va a poder realizar “bien”, cuando las cosas van mal surgen los reproches y tendemos a infravalorar a los demás, hay un gran temor a cometer errores, no se celebran las cosas que nos han permitido avanzar en el camino, etc. En definitiva se tiende a llevar una vida excesivamente CONTROLADA.

Desde la excelencia todo es muy diferente pues la base de este punto de vista se encuentra en la CONFIANZA. Confianza no sólo hacia los demás sino también hacia uno mismo, lo cual es muy importante. En un clima de confianza podemos delegar el trabajo y crear un equipo que además genere un buen aprendizaje, donde se valoren los triunfos y los avances y permita que ocurran errores, ya que de estos aprenderemos y podremos avanzar aún más en nuestro camino. La emoción en este caso es la de apoyo, compasión, comprensión y permite ayudar a los demás para que puedan mejorar junto a nosotros.

“Es que yo soy así…..”

Finalmente, cuando una persona vive con exigencia realmente la cree instaurada en su manera de ser y entonces el cambio para ella es casi imposible. ¿Cómo vamos a cambiar nuestra manera de ser? ¡He nacido con ella! Pero ¿realmente es esto parte de nuestro SER? ¿O más bien tiene que ver con la forma en la que estoy HACIENDO las cosas en el momento presente?

Llevar la carga de la exigencia en nuestro ser es muy duro. Pensad por un momento en una persona que conozcáis que sea muy exigente consigo misma y con los demás, y que os haya manifestado que esa es su manera de ser. ¿Cómo vive los errores? Si su forma de ser no se puede cambiar, ¿cómo va a poder cambiar sus errores? ¿Y cómo valora los triunfos? De ninguna manera, su manera de ser le ha llevado ahí, por tanto no tiene ningún mérito para ella.

Si este es vuestro caso, imaginad un aspecto de vuestra vida donde no hagáis las cosas con exigencia ¿Qué diferencia hay? ¿Qué emociones sentís?¿Cómo sería llevar esta forma de HACER al resto de vuestra vida?

Cambiar nuestro hacer es más posible que nuestro ser, y si pretendemos mejorar y desarrollarnos en nuestra vida es muy importante ver nuestra exigencia como parte de nuestro hacer y no como una forma de ser que puede que me haya funcionado y me esté funcionando en este momento para conseguir lo que quiero, pero a costa de mi felicidad y de lo que me gustaría realmente HACER.

La vida desde la EXCELENCIA

En conclusión, todos buscamos en la vida desarrollarnos, hacer las cosas mejor y también ser felices y disfrutar de las experiencias. Todo este proceso puede ser visto, como he comentado anteriormente como una lucha por conseguirlo, o también como un juego. ¿Veis a los niños jugando en el colegio o en la calle? Ellos con esto aprenden y mejoran como futuros adultos, pero lo realizan desde la diversión, la alegría, las ganas de seguir, la ilusión,….

Veamos nuestra vida más como un juego y menos como una lucha. Un juego donde confiamos en nosotros mismos y en los demás, donde todo es bueno para seguir adelante, tanto los logros como los errores. Un juego en el que no estamos obligados a jugar, sino que lo hacemos porque creemos en él y estamos comprometidos, y sobre todo un juego donde aprendemos que podemos cambiar nuestra manera de hacer sin que nuestro ser se vea afectado.

Esta es la vida que yo deseo para mí y para mis hijos, y trabajo continuamente para conseguirla.

¿Vives la vida con exigencia?

Aquí tienes algunas pautas a modo de resumen que te pueden indicar si tu manera de vivir está en línea con la exigencia:

Nunca estás satisfecho con lo conseguido, o si lo estás es por muy poco tiempo.

Tu objetivo es la perfección.

Tu emoción suele estar entre la ansiedad por llegar a lo más alto y la rabia por no conseguirlo.

Sueles desconfiar de ti y de los demás y tiendes a controlar al máximo posible.

Cuando las cosas no salen como esperabas lo tomas como un fracaso del que no hay vuelta atrás.

Todas las pautas las tienes instauradas en ti como una forma de ser, de forma que para ti es imposible cambiar de actitud.¿Cómo es la vida sin exigencia?

Para saber si vamos por el camino de la excelencia y no de la exigencia, podemos observar lo siguiente:

Tengo confianza en mí y en los demás.

Mi meta no es la perfección sino la mejora continua.

Aprendo de los errores, los veo como regalos con lecciones que me sirven para el futuro.

Celebro cada paso adelante con ilusión y alegría, disfrutando del esfuerzo realizado.

Siento un compromiso hacia lo que hago y me libero de la obligación de hacerlo.

En mi relación con los demás veo sus capacidades y sus puntos de mejora y les ayudo a desarrollarse, esto me permite que ellos también me ayuden a mí a mejorar en mi vida.

Bibliografía

No es lo mismo. Silvia Guarnieri y Míriam Ortiz de Zárate. Editorial LID.

Artículo publicado en la revista Integral de Octubre de 2015.

Escuela Macrobiótica de Catalunya esmaca: http://www.esmacrobiotica.com/

Fuente: este post proviene de Relajación Infinita, donde puedes consultar el contenido original.
¿Vulnera este post tus derechos? Pincha aquí.
¿Qué te ha parecido esta idea?
Esta información nunca debe sustituir a la opinión de un médico. Ante cualquier duda, consulta con profesionales.

Esta idea proviene de:

Y estas son sus últimas ideas publicadas:

Agotamiento emocional

LA CONSECUENCIA DE EXIGIRSE SER FUERTE El agotamiento emocional es un estado al que se llega por sobrecarga de esfuerzo. En este caso no hablamos solo de excesos laborales, sino de cargar con la respo ...

Etiquetas: Reflexión

Recomendamos