Así que toca despedirse del sueño y encarar el día con toda la energía positiva de la que dispongamos y para hacerlo más ameno hoy os traigo un post especial.
Porque siempre que pensamos en hacer ejercicio nos viene a la cabeza el gimnasio y hay tantas formas como deportes, así que hoy hablamos con Isabel, entrenadora de natación sincronizada y amiga, sobre sirenas, bailarinas bajo el agua y, como no, natación sincronizada.
Os dejo con ella y espero que os guste el post de hoy!!
¿Cuándo empezaste con la natación sincronizada?
Comencé un poco tarde ya que tenía 14 añoscuando me puse dentro del agua por primera vez para probar este deporte.
¿Nos cuentas cómo empezaste a interesarte por este deporte y que te hizo animar a intentarlo?
Fueron una serie de coincidencias: Yo era socia de las piscinas de mi pueblo y cada verano intentaba apuntarme a algún cursillo de natación para poder hacer algo de deporte. Hasta que el verano de 2014 vi que se podía practicar este deporte y sentí mucha curiosidad.
Me aborrecía el tener que nadar por el simple hecho de acumular metros, quería encontrar algún sentido a lo que estaba haciendo.
Empecé haciendo lo básico, no era la mejor, pero me motivaba mucho el poder hacerlo y descubrir este mundo. Al finalizar el verano empezó la temporada y nos presentamos a campeonatos, con la sorpresa de quedar primeras en el campeonato de baile.
Me enganchó y sólo pensaba en ir a entrenar para poder mejorar. ¡Pura adrenalina!
¿Antes de empezar con la natación sincronizada realizabas algún tipo de ejercicio físico con regularidad?
No encontraba mi deporte, no me sentía cómoda con los que podía practicar. Porqué una cosa la tenía clara: no quería hacer un deporte individual, me gustaba estar con un equipo que te ayuda y hace crecer tanto a nivel personal como profesional.
Hasta que encontré la sincronizada no tenía ningún deporte por elección, empezaba fútbol y lo dejaba, no me motivaban de la misma manera que lo ha hecho la sincro.
¿Te costó mucho adquirir el fondo necesario? ¿Fuiste constante desde el principio o tuviste altos y bajos?
Era mala estudiante y eso repercutía en mi asistencia. Mis padres me pedían que sacara buenas notas para poder continuar yendo a las clases de natación sincronizada. Pero era una adolescente y tenía mil pájaros en la cabeza, no podía centrarme ni por mucho que me lo pidieran mis padres.
En las temporadas que no has podido entrenar todo lo que te gustaría, ¿lo has echado de menos?
Mucho. Ahora intento hacer deporte a mi manera, soy más constante y podría darlo todo dentro del agua. Pero no me puedo quejar, estoy dentro de un equipo y esta vez cómo entrenadora. Des que empecé este deporte no lo he podido dejar, he descubierto mi hobby, mi manera de desconectar de todo lo demás y es la sincronizada.
¿Qué beneficios te ha traído? ¿Has logrado el objetivo por el que empezaste?
Me ha dado muchas cosas, no sé si podré nombrarlas todas.
Lo primero de todo es la disciplina, saber que tienes que cumplir, que no estás sola.
Lo segundo fue habilidades a nivel de grupo, saber que tienes que cuidar de este grupo, el deber de ayudar cuando una compañera le cuesta, darlo todo para que cuando tú lo necesites te lo puedan dar todo a ti.
Lo tercero, para hacer la lista finita, fue el orden y la organización que tuve que desarrollar para compaginar clases y estudios. Al final me ha enriquecido en tantos aspectos que creo que me dejaría siempre algo por decir.
¿Has participado en alguna competición? ¿Cómo ha sido la experiencia?
He tenido la inmensa suerte de participar como nadadora y como entrenadora.
La verdad es que el día de la competición experimentas un estado de nervios que no sabes dónde meterte. Pero es un gran reto a nivel personal ya que interfieren muchos sentimientos en un solo día y en un solo momento.
Hay un dilema dentro de ti misma porque quieres mostrar todo lo que has trabajado y por la otra parte no lo quieres mostrar porque justo ese día te puede salir fatal. Lo mejor es intentar calmarse, hacer la competición pensando y siendo consciente de lo que está haciendo tu cuerpo en cada momento.
Cómo entrenadora la competición es peor ya que si llevas un grupo de 20 niñas, sufres 20 veces de nervios y si eres nadadora solo sufres una sola vez.
Tengo entendido que también has trabajado como entrenadora con grupos de niñas, ¿Qué te llevo a ello? ¿Nos cuentas qué tal fue la experiencia y algo de lo que te ha aportado?
Mi entrenadora encontró el amor de su vida y se fue junto a él a vivir. Al irse dos clubs se quedaron sin entrenadoras y yo fui a uno de ellos.
Al principio todo era nuevo, no había hecho ningún cursillo para enseñar mi deporte, así que iba muy perdida. No me comunicaba bien con nadie: ni con los padres, ni con mis alumnas, ni con mis jefes?
Tampoco sabía qué tenía que hacer para una competición a nivel burocrático, tenía que montar una coreografía cuando hasta ahora me la habían montado a mi... ¡Era un sin vivir!
¡I lo peor es que pensaba que sería siempre así!
Pero ahora lo recuerdo y me puedo reír, era novata y cometí errores de novata. Después de 6 años puedo decir que miro atrás y me siento orgullosa por todo lo que he pasado, por todo lo aprendido, por el apoyo que he recibido, entre muchas más cosas positivas que me hacen ser como soy ahora.
¿Compartes con nosotras algún truco para mantener el pelo sano y cuidado con tantas horas de piscina?
Os voy a compartir dos trucos.
El primero afecta a todo tipo de pelos y pieles, hay que hidratarse mucho aunque estés dentro del agua. El agua de piscina lleva agentes químicos, como el cloro, que resecan mucho la piel y la única manera de combatirlo es aplicando hidratación ya sea con cremas o con mascarillas para ambas cosas.
El segundo truco afecta solamente a aquellas chicas con el pelo rubio.
Ese tipo de pelo, ya sea natural o teñido, tiende a ponerse verde con el contacto con el agua. Eso se debe a que algunas marcas de cloro añaden al producto pigmentos azules para hacer que el agua parezca más limpia, pero cuando se mezcla con pelos rubios salen reflejos verdes.
Así que un truco es mojarse bien el pelo antes de entrar dentro del agua, para que el pelo pueda absorber bien el agua de la ducha y no el de la piscina. También se puede aplicar algún producto antes de entrar en el agua, ya existen algunos específicos para este problema aunque no sean muy conocidos.
Y para terminar, ¿Qué aconsejarías a alguien que siente curiosidad por este deporte? ¿Hay alguna limitación en lo que la edad refiere?
Quiero añadir que la sincronizada es un deporte de evolución lenta, muchas madres se preocupan al ver que su hija tarda en tener resultados. Pero a veces los resultados llegan cuando menos se esperan, así que hay que tener paciencia, muchas ganas de trabajar y no rendirse.
Y no hay limitación de edad si este deporte es algo lúdico, sin afán de competición. Pero cuando hay competición por medio, cuesta mucho encontrar alguna que sea para mayores de 18 años con un nivel de dificultad medio.