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Mi primera vez en el dentista

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En esta ocasión, vamos a hablar de la primera visita de los peques al dentista. Muchos sois los padres que nos preguntáis, aprovechando vuestras visitas, cuál es el mejor momento para empezar a llevar a vuestros hijos a la consulta. La respuesta es, cuanto antes mejor, para que ellos vayan familiarizándose con el entorno.
Antes de adentrarme más en el tema, me gustaría recomendaros que si podéis y en vuestro pueblo o ciudad existe, llevéis a los peques a un dentista especialista en niños, es decir, un odontopediatra. La razón es, que ellos utilizan técnicas para que los niños se encuentren mucho más relajados, saben como ganarse su confianza y, sobre todo, están especializados en tratar exclusivamente a niños.
Y seguramente os preguntéis, ¿por qué un odontopediatra y no cualquier odontólogo? En primer lugar y como ya he dicho, están especializados en tratar a niños. Y es que el papel de éstos especialistas, trata de ganarse la confianza del niño en cada una de las visitas y prepararle para estas primeras experiencias, sobre todo, cuando hay que realizar algún tratamiento.
Una vez dicho ésto, puntualizo que con ello no quiero decir que un odontólogo general no puede tratar niños, claro que si, pero un niño no es lo mismo que un adulto, aunque a veces los mayores somos peores.
¿Y cuál es el momento ideal para llevar al niño al dentista? Lo ideal, es que en casa desde que nacen empecemos a explorarles la boca, limpiándoles con una gasa empapada en suero fisiológico (si está fresquito mejor), las encías en cada toma. De ésta manera, podremos ir viendo en qué momento están empezando a despuntar los primeros dientes y, en ese preciso momento, empezar a llevarles. Después lo ideal será programar visitas cada 6 meses.
Para terminar, voy a daros unos consejos para preparar a los niños en su primera visita al dentista y por si tienen que realizarse algún tratamiento:

Mantener una actitud positiva, sin dar falsas esperanzas. Evita decirle que todo va a estar bien, no te van a hacer nada, etc.

¡Nunca digas la palabra dolor! Si tu hijo te pregunta ésto, lo que nosotros solemos decirles es que en el dentista está prohibido hacer daño y que para ello tenemos un agua mágica, el agua dormilona, que duerme los dientes para que no moleste nada.

Enséñale sus dientes con un espejo de mano o el del baño y dile que ésto es lo que hará el dentista.

Deja que juegue con un cepillo de dientes con un muñeco o mascota.

Evita llevarlo contigo a tu cita al dentista. Ésto es un error, ya que los niños pueden percibir la preocupación de los padres.

Entra con tu hijo en la consulta, pero luego vete y espera en la sala de espera. Por la misma razón que antes. Es normal que tu pequeño llore y no quiera ser examinado, pero por mi experiencia se portan mejor cuando los papás no estáis delante, no tengáis miedo de dejarles solos en el gabinete nosotros cuidaremos de ellos, estamos acostumbrados a sus rabietas. En las siguientes visitas cuando el niño esté más acostumbrado, podrás quedarte con él.

No lo sobornes. Prometer un regalo antes de ir al dentista, si se porta bien, sólo hace que aumente su aprehensión. Lo mejor es, después de la consulta, sorprender al niño con un regalo, unas pegatinas, etc., como un estímulo.
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