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Los 9 pasos que me han ayudado a transformar la adversidad en una oportunidad de crecimiento

Hay un aforismo tibetano que me encanta y dice así: Con las piedras que me lanzas, construyo mi hogar.  Efectivamente, en ocasiones la vida nos lanza todo tipo de piedras en forma de adversidad pero es comprensible y habitual que el dolor pueda impulsarnos a adoptar un papel de víctima.

Desde la humana queja y la frustración por no haber pedido tales circunstancias nos podemos ver arrastrados hacia la falta de ilusión o la pasividad ante los infortunios que nos han tocado vivir.

Entonces podemos quedar atrapados en el bucle de los ¿por qué a mí? o ¿qué he hecho yo para merecer esto?.  La búsqueda de algún culpable (bien externo o bien nosotros mismos) así como una desoladora sensación de injusticia pueden llegar a monopolizar nuestra vida emocional.

Así me he encontrado yo en muchas ocasiones a lo largo de mi vida, lamentando haber nacido con una discapacidad visual severa.

Cuando la adversidad pesa como una losa

Así es, nací con una enfermedad degenerativa llamada retinosis pigmentaria que algún día puede acabar convirtiéndose en ceguera total.

Consecuencia de esta patología en las retinas oculares soy incapaz de leer documentos impresos (salvo frases muy cortas a gran tamaño), necesito un bastón para moverme por las calles o edificios y apenas capto unos pocos detalles en las pantallas de ordenadores o teléfonos móviles.

Aunque las cosas no son fáciles para casi nadie, está claro que mi discapacidad visual me ha complicado la existencia en multitud de ocasiones.  Partimos de que ni el mundo ni gran parte de la sociedad están preparados para acoger las necesidades de funcionamiento diferentes, como pueden ser las mías.  Ni las ciudades, ni las aulas, ni muchos puestos de trabajo, ni una gran parte de software o páginas web están diseñados para ser utilizados cómodamente por una persona ciega o con escaso resto visual.

Efectivamente, las barreras físicas o técnicas no son pocas pero una de las cosas que he aprendido tras 33 años conviviendo con mi enfermedad es que la mayor barrera, la principal limitación, siempre es mental.

Para empezar, los prejuicios de otras personas pueden condenarnos a vivir sepultados tras una gran etiqueta que desconfía o siente lástima mientras proclama: no vas a poder.  Así lo he sentido en multitud de ocasiones cuando profesores, profesionales de Recursos Humanos o incluso potenciales amigos o parejas se mostraban escépticos ante mis supuestas limitaciones.

De esta manera es relativamente fácil empezar a cuestionarte que seas realmente valioso.

Afortunadamente, la vida nos puede regalar una historia inspiradora, una persona que nos agita por dentro con su visión y confianza, un fantástico libro que nos ayuda a crecer, una reflexión que nos abre un mundo de alternativas de planteamiento…o varios de estos elementos transformadores…y ¡zas!

Un día empiezas a ver que las dificultades son sólo una pequeña parte de tu auténtico ser.  Un día empiezas a ver que eres infinitamente más CAPACIDAD y POTENCIAL que limitación.  Ese maravilloso día empiezas a darte cuenta que en la vida lo que más abundan son las oportunidades.

Sí, oportunidades infinitas que era incapaz de ver (y no por la retinosis precisamente).

Cualquier adversidad es una oportunidad de crecimiento

Mi madre tardó 3 años en tener un diagnóstico que explicara mi extraordinaria fascinación por las luces y mi tendencia a darme porrazos con los muebles de la casa.  No era torpe ni despistado, sencillamente necesitaba de mucha luminosidad para ver aunque fuera un poquito. 

Yo, en cambio, he tardado unos cuantos más en darme cuenta de que en torno a mi discapacidad no todo tenían por qué ser lamentaciones.  De hecho, tras años de multitud de experiencias y cantidad y calidad de formación en psicología y desarrollo personal, he llegado a sentir un gran agradecimiento por mi enfermedad visual.

Has leído bien, tengo muchísimo que agradecerle a mi día a día afrontando los retos de no ver igual que la mayor parte de la población.  He desarrollado mi mirada interior, he aprendido a creer en mí aunque los demás no crean, he borrado las palabras rendirse e imposible de mi vocabulario, he desarrollado una actitud de coraje que puede romper con aquello que más te limita, etc.

En definitiva, he aprendido a transformar las piedras de la adversidad en un hogar para la oportunidad y el crecimiento.

Gracias a esa visión he interiorizado que la vida es lo que hacemos de ella y que muchas cosas parecen imposibles hasta que alguien va y las hace.

Me licencié en Psicología, estoy realizando una tesis doctoral sobre las motivaciones y las claves del éxito de emprendedores, he viajado por multitud de países, me encanta practicar todo tipo de deportes…y desde hace unos meses creo y gestiono mi propio blog, grabo y edito mis propios vídeos o mi propio podcast…

¿Es fácil hacer todo eso con una discapacidad visual? Desde luego que no.  ¿Es posible e infinitamente enriquecedor? Por supuesto, sobre todo si partes del genuino deseo de poner lo mejor que hay en ti al servicio de aportar valor a otras personas.

Hoy me siento guionista de mi propia vida y me encanta tener oportunidades como la que me brinda Álvaro para acercarte mi historia y todo lo que voy aprendiendo en esta aventura de vivir.

Ahora te voy a dejar con 9 estaciones por las que ha pasado mi tren de la superación.  No olvides al leer este post que, en realidad, aunque tú no tengas ninguna discapacidad visual, nos une infinitamente más de lo que nos separa.

Al fin y al cabo, los principales retos en la vida son comunes a todos.  Confiar más en nosotros mismos, superar miedos que nos atenazan, encontrar un camino que nos llene de ilusión, crecer personal y profesionalmente, etc.  ¡Feliz viaje!

9 claves para entender cómo transformé la adversidad en superación y actitud emprendedora

1. El efecto bambú

¿Conoces la fascinante historia de esta planta milenaria? Cuando alguien planta una semilla de bambú, por mucho que la riegue y la abone, esta no parece brotar.

Durante siete largos años el bambú no sale a la superficie y alguien inexperto podría llegar a pensar que la semilla es infértil.

Sin embargo, tras ese período esta curiosa planta sorprende con un crecimiento impresionante: más de 30 metros en sólo 6 semanas.

Esto ocurre así porque el bambú es muy sabio y empieza a crecer interiormente, fortaleciendo sus raíces para luego salir al exterior con esa fuerza que impresiona.

Lo mismo ocurre con nosotros, pues he aprendido que todo proceso de crecimiento personal y profesional comienza por dedicar la suficiente atención a trabajar nuestro auto-conocimiento y a encontrar lo que llena nuestra vida de sentido y propósito. 

2. Una mirada diferente sobre lo que significa trabajar

Hace un par de años encontré una frase de Mark Twain que me llamó mucho la atención: Si haces algo que amas dejarás de trabajar para el resto de tu vida.

Al empezar a sumergirme en las oportunidades que se derivaban de adoptar una actitud emprendedora ante la vida, empecé a entender a lo que se refería Twain.

Cuando tus esfuerzos van pilotados por tus pasiones, cuando pones lo que se te da bien hacer al servicio de personas o causas que de verdad te importan…ningún lunes vuelve a ser una interrupción de tus únicos dos días de disfrute.

Encontrar un camino que de verdad nos llene, dejar de trabajar como obligación…eso sólo es posible cuando buscamos el fantástico lugar en el que se cruzan tres caminos: nuestros talentos, nuestras pasiones y las necesidades de otras personas.

3. Imaginar para crear en vez de ver para creer

Sin duda, este es uno de los regalos que me ha brindado la vida con las circunstancias que he experimentado.  No ver bien facilita que ejercites la imaginación y que empieces a jugar con el maravilloso mundo de la creatividad.

Al fin y al cabo todo en esta vida se crea dos veces, la primera vez en nuestra mente y la segunda en el mundo físico.  Por eso te animo a no desaprovechar esa maravillosa capacidad humana para soñar, para generar ideas, para visualizar, para crear.

Podemos esperar, quejumbrosos y frustrados, a que el mundo o nuestra propia vida sean como nos gustaría que fuesen…pero también podemos cerrar los ojos y diseñar la vida que nos haría realmente felices o los proyectos que aportarían por un mundo mejor.  Luego sólo queda abrirlos y empezar a construir esa realidad.  ¿Con cuál te quedas?

4. Fe ciega en tu potencial

No somos buenos en todo, no somos perfectos en nada, pero todos tenemos mucho que aportar.

No lo dudes, vales mucho.  Empezamos a construir la imagen que tenemos de nosotros mismos y cómo ésta nos hace sentir, nuestra autoestima, en base a las interacciones con otras personas y a las experiencias de éxito o fracaso que hayamos podido percibir desde bien pequeñitos.

Si eres de las muchas personas que han ido aprendiendo a dudar de tu valía o de tus capacidades no te preocupes pues la autoestima saludable se sitúa en una escalera y nunca es tarde para empezar a subir escalones.

Háblate con mimo, recuerda todo lo que has superado, busca retos asumibles y celebra cada avance, escribe lo que te gusta de ti y, en definitiva, quiérete con tus virtudes y tus áreas de mejora, sin condiciones.

Si algunas personas siguen sin creer en ti, tratando de limitar tus avances, pon en práctica la sabia estrategia que nos recomendaba Álvaro en este post, ¡que les den!

5. No agachar la mirada cuando los miedos traten de intimidarte

Las mejores experiencias en mi vida casi siempre han venido precedidas por bastante miedo.  Como decía Nelson Mandela:

Valiente no es quien no tiene miedo sino quien aprende a conquistarlo

Así es, pues asumir riesgos inteligentes es siempre una opción ganadora.  Sobre todo si adoptamos esa actitud de coraje con la intención de acercarnos a aquello que de verdad anhelamos.

Además, cuando tomamos esas decisiones con una predisposición clara al aprendizaje en vez de a la evitación del fracaso nos resulta más sencillo dar el paso, pues tenemos el éxito garantizado.

Podemos tratar de hacer las cosas bien para obtener los resultados deseados pero, en cualquier caso, si no saliera bien a la primera nos podríamos llevar una buena dosis de aprendizajes que nos harían mejores para la próxima vez.

6. La vida es lo que hacemos de ella

Esta es una de las lecciones más transformadoras que he tenido la enorme suerte de incorporar en los últimos meses.

Consiste en adoptar una actitud emprendedora ante la vida.  Transformar las ideas y los sueños en acciones diarias, en proyectos de cambio positivo, tanto para nosotros como para nuestro entorno.


No esperes a que las cosas sucedan, haz que sucedan. @carlosarbosvsl
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En cuanto pasas del rol de espectador al de actor del cambio todo en tu vida se transforma y te sientes mucho más libre, dueño de tu propio destino.

¿Quieres aprender a cocinar mejor? ¿Sueñas con crear una asociación que mejore las condiciones de algún colectivo? ¿Te encantaría dedicarte a lo que más te apasiona? Fórmate, aprende de los mejores y no tardes en empezar a actuar, ¡a por ello!

Como dice el proverbio:

El mejor momento para plantar un árbol fue hace 20 años.  El segundo mejor, es ahora

7. Alimenta a tu mejor versión

Hace ocho meses no tenía ni la más remota idea de lo que era WordPress, un plugin o cómo se editaba un video.  Era casi casi un analfabeto digital.

Hoy por hoy navego por esas aguas con relativa comodidad y todo gracias a dos elementos:

Vivimos un momento de la historia muy hermoso en el que tenemos acceso fácil, casi inmediato y mucho más barato que en otras épocas a recursos y personas que nos pueden enseñar cualquier cosa que queramos aprender.

La determinación y un firme compromiso a la mejora continua.
¿Te has planteado alguna vez cómo evolucionaría tu vida si decidieras ser un 0,1% mejor cada día? Es un reto asumible, pero te advierto que los efectos tras 2 o 3 años te pueden asombrar.

8. No te rindas nunca

Quizá este sea el aprendizaje por excelencia de vivir día a día con una discapacidad visual severa.

Dos cosas son ciertas, y lo son para todos tengamos o no las mismas dificultades:

Las cosas no acostumbran a salir bien a la primera.

Podemos llegar a un mismo destino por caminos diferentes.
Esto implica que la derrota sólo afecta a quienes decidamos dejar de intentarlo.  Vuelve a probar, utiliza otra herramienta, aprende de lo que te ha salido mal y de lo que a otros les ha facilitado que salga bien, planifica una estrategia, persevera, insiste si es lo que de verdad anhelas…y más tarde o más temprano…lo lograrás.

Las cosas no son fáciles y tanto el éxito como la libertad, como queda explicado en este artículo, tienen su precio.  Debemos estar dispuestos a pagarlo pues los obstáculos llegarán sí o sí.  Mi experiencia, por si te sirve, es que la satisfacción tiene un valor muy superior a ese coste en forma de esfuerzo adicional.

9. Saborea cada instante: ¡no engullas la vida!

Muchas veces nos centramos tanto en alcanzar un destino que nos olvidamos de disfrutar del paisaje a lo largo del camino.

Si nos enfocamos en lo que nos falta, en lo que NO tenemos, experimentaremos frustración y tristeza.  Al mismo tiempo, si nos obsesionamos con llegar a la meta no sentiremos otra cosa que ansiedad e impaciencia.

En cambio, si ponemos nuestra energía en agradecer cada detalle positivo del que SÍ disfrutamos llenaremos nuestros días de ilusión, confianza y ganas de seguir caminando.

Por otro lado, centrarnos en el proceso, en el aquí y el ahora de nuestra aventura, exprimiendo y cuidando cada detalle, ayudará a que sea mucho más probable que lleguemos a buen puerto y que ese trayecto merezca de verdad la pena.

¡Degusta la vida! Saboréala en todo su esplendor pues, que yo sepa, sólo tenemos una.

Una invitación para seguir celebrando juntos la superación

Lo primero es agradecerte que te hayas interesado en conocer mi camino recorrido y algunas de las lecciones que he ido extrayendo para poder compartirlas contigo.

Mi misión es ayudarte a que confíes más en ti, superes los miedos que te limitan y diseñes un estilo de vida que te haga más libre y feliz.  Por eso quiero invitarte a seguir compartiendo experiencias y aprendizajes con mi mini-curso Supera tus límites, que en esta ocasión te ofrezco totalmente gratis.

En él incluyo ejercicios para fortalecer tu autoestima, técnicas para facilitar el afrontamiento de los miedos, rutinas exprés para liberar tu potencial y una sorpresa que no te desvelo por ahora.

Te dejo con un vídeo que he grabado y editado para acercarte estos recursos y el enlace para que sigamos creciendo y superando retos.  ¡Mis mejores deseos!




Carlos Arbos bio
Soy psicólogo, formador y un gran apasionado de la actitud emprendedora ante la vida. Te ayudo a confiar más en ti, superar miedos y bloqueos y diseñar un estilo de vida que te haga más libre. Decidí transformar las limitaciones y adversidades propias de mi discapacidad visual severa en oportunidad de crecimiento y creé la web “You Can Do It” y el podcast “Vivir sin límites”. Mi lema: “La vida es lo que hacemos de ella”.

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