¿Te gustaría crear el mundo a tu antojo?
Estás de enhorabuena si. No seré el que te diga que no lo intentes. Puedes hacerlo, de hecho, casi todo el mundo lo hace.
Es la típica actitud de pretender que otros digan o hagan lo que tu quieres. Que las cosas sean como a ti te gustaría que fueran. En todo ves un fallo, nada está al completo a tu gusto y todo es criticable. Cierto que habrá cosas que se puedan cambiar, que haya necesidad de reclamar cuando no se cumple un compromiso, pero incluso en esas situaciones, a veces, nadie es dueño de las circunstancias…entonces ¿a quién quejarse si hay un terremoto y tu casa de hunde?
Yo, más que en crear un mundo a nuestro antojo, creo en un mundo de gente amable. Si, este tipo de personas que no se toman nada personal, que entienden que en esta vida cada persona lleva su mochila de duelos, miedos y dolores encima y que esa es la causa de que a la mínima incomodidad salten hacia otros.
Seguro que cuando tienes un dolor físico, por ejemplo de cabeza o de muelas, cualquier cosa te molesta e irrita.
Bien, pues eso le sucede a la mayoría de la gente, lo que pasa es que no se dan cuenta y lo llevan interiormente en el subconsciente. De esta forma, todo aquello que surge a su alrededor y no parece estar alineado con sus gustos molesta. Y entonces se les hace culpables a los demás de lo que realmente nos duele dentro.
Es muy curioso si…espero que lo entiendas. Lo de fuera no es lo que nos molesta, es lo que llevamos dentro, pero que no vemos, o bien porque duele verlo o bien porque estamos tan sumamente distraídos con el ruido de fuera que ni nos enteramos de que existe ese Ser interior.
Esa mochila con la que cargas tiene espinas que se te clavan cada vez que esta se mueve. Realmente la mueves tu, nadie puede hacerlo más que tu. Pero ya te digo, tu culpas a las circunstancias o personas de fuera que te “están tocando la mochila”, y entonces no paran de salirte enemigos, rivales, y un sinfín de personajes que tu sabes.
Por eso empecé este articulo diciendo de como crear el mundo a tu antojo. Pues es lo que pretendes constantemente, y como eso es del todo imposible (y si no te lo crees mira hacia atrás) te frustras, te enfadas porque las cosas nunca te salen bien ni logras aquello que te propones. Bueno, a veces si lo logras, pero tampoco sabes porque una vez que lo logras, al poco tiempo, ya no te llena ni lo disfrutas y tienes que buscar otra cosa, relación, lugar o situación.
La única forma que yo he conocido para evitar todo ese sufrimiento que se genera de esa forma, es encontrar silencio interior. Una vez encontrado empiezas a escucharte, a darte cuenta de las cosas que cargas en tu mochila y de que tu tienes la capacidad de soltarlas, claro está, una vez que las has visto.
Nadie puede entrar ahí salvo tu mismo. Los miedos te impiden hacerlo pero no hay nada que temer. Reconocerse, perdonarse y enamorarse de uno mismo es la base de la felicidad a largo plazo. No existen atajos ni soluciones exteriores…aunque toda la vida lo hayas creído así, aunque veas que todo el mundo lo hace así.
Con la práctica de la atención plena, la meditación y mindfulness desarrollas esa capacidad de atenderte, de observar tus pensamientos, deseos, miedos, frustraciones y todo eso que guardas en tu mochila. De esta forma podrás soltarlo, aceptarlo como parte de ti o decidir seguir aferrado a ello. Al menos cuando lo ves y lo identificas eres capaz de tomar decisiones más coherentes para tu felicidad interior. De eso se trata, fuera no hay nada, tan sólo es un reflejo de lo que llevas dentro. Haz las paces con ello y habrás hecho las paces con la vida, con tu vida.
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Gracias.
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