Ahora bien, no solo no hay que saltarse el desayuno sino que se debe de tratar que sea lo más saludable posible para que nos aporte todo lo que nuestro cuerpo necesita para el día a día.
Los desayunos ricos en proteínas tiene muchas ventajas con respecto a los que no lo son y entre otras cosas nos aportan sensación de saciedad lo que nos ayudará a controlar el peso y a adelgazar si así lo deseamos.
Pero veamos qué efectos produce en el cuerpo hacer un desayuno rico en proteínas.
Ventajas de un desayuno rico en proteínas
Muchas personas sobre todo los jóvenes se saltan el desayuno para intentar adelgazar pero el efecto que se produce es justo el contrario.
El desayuno es necesario para aportar energía para el día y que nuestros órganos funcionen correctamente.
Incluir alimentos ricos en proteínas en los desayunos ayuda mucho a controlar el apetito, ya que se produce la liberación de hormonas que producen la saciedad.
En estudios se ha comprobado que tomar un desayuno rico en proteínas aporta muchos beneficios para poder controlar el apetito de manera que se mantiene una sensación de satisfacción por la comida durante el día. No es que no se vuelva a tener hambre, pero controlarse a la hora de picar entre horas se hace mucho más fácil cuando se ha comido suficiente proteína con el desayuno.
Cuando se hacen desayunos ricos en proteínas ocurre que las ganas y los caprichos por comer alimentos dulces o grasos disminuye o desaparece y esto obviamente es bueno cuando se quiere adelgazar y también cuando se quiere cuidar la salud ya que ni los alimentos que contienen azúcar blanca son buenos, ni tampoco los que contienen muchas grasas saturadas o grasas trans.
¿Cómo hacer un desayuno rico en proteínas?
La costumbre americana es la de incluir siempre huevos y bacon pero no son las únicas fuentes de proteína y lo más saludable no es desayunar siempre estos alimentos, sino que hay muchas alternativas más saludables para desayunar.
Vamos a ver unos ejemplos de alimentos que podemos incluir para hacer un desayuno rico en proteínas.
Bocadillo, sándwich o tostad de jamón o pavo: El jamón y el pavo contienen proteínas y muy poca grasa especialmente el pavo. Podemos tomarlo en fiambre o bien hacernos unos filetes de pollo o pavo a la plancha para comerlos en un bocadillo con pan integral. Tendremos nuestra fuente de proteína y además estaremos consumiendo carbohidratos de tipo complejo que nos aportan energía durante más tiempo ya que se descomponen lentamente y no nos engordan como si lo hace el pan blanco.
Almendras y avellanas: Siempre lo mejor es comerlas en crudo, ya que tostadas pierden muchas de sus propiedades. Incluir un puñado de estos frutos secos en el desayuno es una manera muy saludable de incluir proteínas de buena calidad y además calcio, que se absorbe mucho mejor que el calcio de la leche de vaca.
Bebidas vegetales: La leche de vaca no es buena, sobre todo por la gran cantidad de hormonas y medicamentos que se le inyectan al animal. Hay muchas leches vegetales como la de almendras, avellanas, arroz, quinoa y mucho más nutritivas que la de vaca y además su contenido proteico tiene un gran valor biológico. Además este tipo de leches no contienen colesterol.
Muesli: Podemos elaborarlo de manera casera si mezclamos copos de quinoa, arroz, o mijo y si le añadimos unas pipas de girasol o unas semillas de sésamo mucho mejor. En algunas tiendas de dietética venden muesli de gran calidad que contiene buenas cantidades de proteínas.
Huevos: En los desayunos ricos en proteínas de algunos países como Estados Unidos son algo muy común y los podemos incluir pero sin excedernos. Por ejemplo está bien desayunar un par de veces a la semana tomando huevos. Sobre todo si son de origen ecológico son una fuente de proteína de gran calidad, pero no olvidemos alternarlos con las otras, ya que abusar de ellos tampoco es bueno. Lo mejor es comerlos cocidos en lugar de fritos o bien elaborar un revuelto.