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Fitoterapia: cómo curan los principios activos de las plantas

Cada vez hay más gente que busca remedios naturales para problemas estéticos o de salud. El creciente número de intolerancias, reacciones a medicamentos y químicos de síntesis que nos rodean; están motivando una vuelta a los orígenes (a las plantas, que son la base de la farmacopea), para solucionar estos problemas.


  Hay que insistir en que siempre deben ir recetados por un profesional solvente con amplios conocimientos.

En esta entrada sólo pretendemos informaros de los principios activos que se obtienen de las plantas, y que suponen la base de la fitoterapia.

Pueden serviros de orientación para la nutrición o para tener un botiquín natural de emergencias. Nos centraremos en su aplicación para fines cosméticos.
Os explicamos a continuación qué tienen las plantas (los componentes llamados principios activos) para ayudarnos con los problemas de la piel, y de salud, en general.

Aceites esenciales y terpenos: sólo este ingrediente da lugar a la disciplina de la aromaterapia. Existen cada vez más profesionales de esta disciplina que propone soluciones efectivas a distintos problemas desde una perspectiva integral del ser humano. Existen marcas que ofrecen aceites quimiotipados, con análisis de las sustancias predominantes, que los hacen más efectivos para uno u otro fin.

Flavonoides: Con gran potencial antioxidante y con capacidad de capturar los radicales libres. Algunos flavonoides poseen también efecto anti-inflamatorio.

Taninos: De efecto astringente. Cierran los poros y reafirman la piel.

Antocianos: Poseen azúcares que aumentan la resistencia de los capilares y disminuyen su permeabilidad.

Saponósidos: suavizantes, espumantes y con acción limpiadora. Estimulan además la microcirculación venosa. Dentro de este grupo encontramos pectinas, alginatos y mucílagos. Hiedra, caléndula, malvas y saponaria son algunas de las plantas que los contienen

Lecitinas: antideshidratantes y con poder de reestructuración de las grasas de la piel.

Azúcares, también denominados glucósidos.Son tónicos naturales para los músculos y para el tejido conjuntivo. Además actúan como nutrientes celulares e hidratantes.

Vitaminas: También estas sustancias merecen una entrada aparte, que nos permitirá mantener nuestro cuerpo en estado óptimo. Las carencias vitamínicas están en el origen de muchas afecciones.

Aminoácidos: intervienen en los procesos de nutrición y regeneración celulares.

Carotenoides: cicatrizantes y anti-inflamatorios. También poseen efecto anti-radical; siendo efectivos en la protección solar. La caléndula es la principal fuente de carotenos que se emplea con fines cosméticos.

Acido silícico: Algunas plantas absorben gran cantidad de silicio y lo almacenan en su membrana celular. Este ácido es muy útil para regenerar el tejido conjuntivo de piel, pelo y uñas. La savia de abedul, la ortiga o la cola de caballo aportan ácido silícico.

Hormonas vegetales: son sustancias con actividad estrogénica muy efectivas para estimular la regeneración celular de la menopausia, y para arreglar problemas de piel asociados a desequilibrios hormonales . Las encontramos, por ejemplo, en la soja o el trébol de prado. Fuentes:
“Introducción a la dermofarmacia y a la cosmetologia” – Marie-Claude Martini (Ed. Acribia, 2005)

“Plantas medicinales” – (Tikal- Susaeta ediciones)

“Enciclopedia familiar Everest de las plantas medicinales ” – M. Pahlow (Ed. Everest, 2002)

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