Alergias: tipos, síntomas y remedios caseros

Alergia e hipersensibilidad son sinónimos, aunque posiblemente entendamos mejor en qué consiste esta alteración a través del segundo término. Efectivamente, una persona alérgica no es más que alguien a quien determinada sustancia, a priori inofensiva, le provoca una reacción excesiva o exagerada. No obstante, seguramente muchos de los que lleguéis a este artículo ya sepáis a grandes rasgos en qué consiste una alergia, no es que hablemos de una enfermedad rara o poco común, de hecho, todo lo contrario. 

Hablemos, entonces, de cuestiones más interesantes, como pueden ser las causas, los tipos o los remedios más efectivos a la hora de tratar las diferentes alergias -o al menos las más comunes-.



Tipos de alergias: 

1. La alergia al polen provoca congestiones, irritaciones en la piel o en los ojos, estornudos y dificultades para respirar.

En nuestra página salud.facilisimo.com, encontraréis muchísima información relevante sobre la rinitis alérgica estacional, nombre con el que también se conoce esta alteración.

No obstante, previo a la aplicación de cualquier tratamiento, conviene saber si, efectivamente, sois alérgicos al polen o no

Asimismo, nos gustaría recomendaros algunas opciones naturales para aliviar los síntomas de la alergia al polen: para ello emplearemos rooibos o cualquiera de estas 5 infusiones de ortiga, sauco, manzanilla, ginkgo o romero. 



2. Una de las alergias más comunes es la provocada por los ácaros del polvo, cuyos síntomas básicos son los estornudos, la congestión nasal, la picazón de garganta, oídos y/u ojos, inflamación de los ojos, tos, asma y otros problemas respiratorios.

En este caso, además de aplicar el tratamiento médico prescrito, os aconsejamos mantener una limpieza exhaustiva en vuestros hogaresaprender a eliminar los ácaros, purificando el aire con plantas, por ejemplo, para aliviar en gran medida las molestias. Los ácaros tienen especial predilección por los colchones, las almohadas, los muebles tapizados, las alfombras, moquetas y tapetes, las cortinas o los peluches, así que actuaremos especialmente sobre estos enseres. 



3. ¿Sabíais que las mascotas pueden ayudar a mejorar nuestra salud? Efectivamente, la convivencia con animales de compañía es sumamente beneficiosa en muchos aspectos -de hecho, numerosos estudios demuestran que los niños que han convivido con mascotas desarrollan menos alergias-.

Sin embargo, muchas personas sufren los síntomas propios de la alergia en presencia de gatos o felinos de mayor tamaño, perros, roedores, pájaros... -En general, cualquier animal de pelo o plumas-.

Adquieren especial relevancia las alergias provocadas por las mascotas más comunes, ya que a muchas personas les imposibilita disfrutar de su agradable compañía. No obstante, en este sentido, os interesará saber que el principal causante de picores y problemas respiratorios no es su pelo, sino las pequeñas partículas de caspa o escamas que desprenden y que flotan en el aire sin que las percibamos. La orina o el sudor también son otras causas a tener en cuenta.    



4. Tratando las alergias a los medicamentos conviene distinguir entre las reacciones más o menos predecibles, consecuencia de un uso inadecuado -abusivo o derivado de incompatibilidades entre fármacos-, y las alergias propiamente dichas. En este último grupo, encontramos las que desarrollan síntomas en un periodo relativamente corto de tiempo -antes de una hora-, que son las más frecuentes, y las de tipo tardío -llegando a presentar los primeros síntomas incluso una semana después de la ingesta del medicamento-.   

Esta hipersensibilidad puede desarrollar diferentes reacciones, de mayor a menor intensidad: erupciones, picores... siendo la anafilaxia la más grave de todas ellas. Las alergias de desarrollo lento o tardío pueden afectar al hígado o al riñón. 

Es cierto que algunos medicamentos tienen una tendencia mayor a provocar alergias, y que algunos de sus efectos pueden sustituirse a través de la medicina natural, siempre previo consulta médica.  



- La alergia a las picaduras de insectos puede derivar en reacciones bastante graves, por este motivo, desde el momento en el que se identifica la hipersensibilidad, se debe consultar con el médico la posibilidad de llevar siempre adenalina autoinyectable para evitar shocks anafilácticos, caracterizados por los siguientes síntomas: calambres, vómitos, diarrea, hinchazón, arritmias, colapso circulatorio...  

En los casos más leves, tan solo habrá que hacer frente a algún enrojecimiento o picor puntual, que se podrán tratar a través de pomadas calmantes. Si las molestias se intensifican, los antihistamínicos y los antiinflamatorios también podrían resultar de gran ayuda.  

Las pruebas de alergia serán necesarias si los síntomas se intensifican y vienen acompañados de fiebre, incluso si afectan a las articulaciones contiguas a la picadura. 

Aconsejamos recurrir a la inmunoterapia para casos de gravedad media a elevada. 



- Las alergias alimentarias son de las sensibilidades más complicadas. En primer lugar, debemos tener en cuenta la diferencia entre alergia e intolerancia. A continuación, resulta esencial comprender que los síntomas pueden desarrollarse no solo a través de la ingesta, sino al contacto o, incluso, al inhalar las proteínas de un alimento -sí, hemos dicho proteínas (otra cuestión que debemos interiorizar), pues son estas y no los azúcares los que provocan las reacciones alérgicas-. 

Los síntomas que pueden alertar de una alergia alimentaria van desde erupciones, urticarias, lagrimeo, enrojecimiento ocular, diarrea, vómitos, sangre en las heces... Hasta los más graves, que serían: hipotensión, palpitaciones, mareo, asma, dificultad respiratoria... 

El tratamiento depende de los síntomas, su intensidad y los órganos afectados. En los últimos tiempos, se recomienda el uso de probióticos (si no contienen el alérgeno en cuestión), así como los ya clásicos antihistamínicos o corticoides. No obstante, como indicábamos anteriormente, en los casos más graves en los que se llegue a manifestar anafilaxia, la adrenalina será el tratamiento generalmente prescrito.

Existen algunos alimentos, muy localizados, que suelen protagonizar todas las listas de principales causantes de reacciones alérgicas, como por ejemplo los frutos secos, así que conviene prestar especial atención a estos alérgenos tan comunes, sobre todo a edades tempranas, y eliminarlos de nuestras dietas ante el menor síntoma y pedir asesoramiento médico lo antes posible. 



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