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Síntomas y tratamiento de la drogodependencia



 

Drogadicción: síntomas y procesos de tratamiento

 

Muchas sustancias tóxicas tienden a provocar efectos placenteros y, a la vez, sumamente nocivos en el cuerpo humano, creando dependencia hacia él a corto y largo plazo. Su consumo acarrea múltiples riesgos para la salud; sin embargo, las propiedades químicas del tóxico inducen al individuo a adquirirlo nuevamente, convirtiéndose en una necesidad.

Las adicciones pueden generar problemas sociales, laborales, físicos y psicológicos, siendo un estado en el que cualquier persona puede verse afectado. Dependiendo de la sustancia tóxica, los efectos de la dependencia pueden variar, siendo el peor de los efectos la sobredosis, capaz de causar la muerte.

¿Conoces a alguien dependiente de sustancias tóxicas? ¿Has desarrollado alguna adicción? De ser así, podemos proporcionarte todo el apoyo necesario para ayudarte a superarla, solo debes contactar con nosotros:

 

Las drogodependencias

Es posible hallar dos tipos de dependencia: física y psíquica, donde cada una presenta características propias influyentes en el consumidor. La dependencia física se identifica debido al padecimiento de un estado fisiológico alterado, el cual puede observarse al suprimir el consumo de la sustancia tóxica. Se le conoce como síndrome de abstinencia agudo, cesando una vez que el paciente reciba nuevamente el tóxico.

La dependencia psíquica se caracteriza por la ausencia del síndrome de abstinencia agudo, el individuo no presenta una alteración fisiológica al dejar de consumir el tóxico. Sin embargo, los pacientes experimentan una gran necesidad para adquirir la sustancia y reanudar su consumo, incluso cuando su coste es realmente alto.

 

Trastorno por dependencia de varias sustancias psicoactivas

Se trata del consumo repetido, por un periodo de al menos un año, de un mínimo de tres sustancias psicoactivas (excluyendo la nicotina y la cafeína) sin predominancia alguna. Para diagnosticar el trastorno de dependencia, se deben tomar en cuenta las sustancias consumidas por el individuo y seguir los criterios correspondientes, tratándose como un conjunto, no drogodependencias individuales.

El término politoxicomanía se asemeja al anteriormente descrito, diferenciándose al ser una dependencia caótica, generalmente abarcando más sustancias y de forma desigual. 

 

Síndrome amotivacional

Se trata de un síndrome que afecta a los consumidores de múltiples sustancias capaces de generar dependencia, en específico, aquellas con un cuadro sintomático de debilidad, apatía y desinterés por completar cualquier actividad. Quienes lo padecen suelen presentar una extrema dedicación a obtener el tóxico, reduciendo sus funciones psíquicas básicas.

El síndrome amotivacional no desaparece fácilmente, siendo persistente incluso cuando el individuo ha cesado el consumo de la sustancia tóxica.

   

Tipos de drogodependencias

Existen una gran cantidad de sustancias tóxicas para el organismo capaces de generar dependencia sobre ellas una vez consumidas. Cada una posee un nivel de adicción característico, pudiendo variar en cuanto al daño ocasionado en un individuo; entre las principales pueden encontrarse las siguientes:

 

Opiáceos

Los opiáceos comprende a las sustancias alcaloides derivadas del opio, siendo la heroína uno de los ejemplos más dañinos y adictivos de este tipo. Sin embargo, otras variantes como la metadona, se han utilizado en programas de desintoxicación y mantenimiento para pacientes adictos a la heroína, ofreciendo un efecto positivo. También son considerados opiáceos ciertos fármacos, incluyendo la vicodina, la morfina y la oxicodona.

Entre los efectos inmediatos apreciados al administrarse los opiáceos, destaca un poderoso efecto sedante, permitiendo disminuir la sensación de dolor en el individuo. También presenta otros efectos como vómitos, estreñimiento y confusión; en casos de sobredosis, es potencialmente mortal.

 

Tranquilizantes

Los individuos con antecedentes de trastornos adictivos suelen poseer una preferencia a los tranquilizantes (como las benzodiacepinas) por encima del placebo. Debido a ello, presenta un riesgo mucho mayor de desarrollar dependencia frente a sujetos sin historial de conductas adictivas. Se caracterizan por un potente efecto sedante, capaz de disminuir la sensación de dolor y ayudar en la relajación.

 

Estimulantes

Los estimulantes son todas aquellas sustancias capaces de incrementar la actividad del sistema nervioso central (SNC). Existen múltiples variantes de estimulantes, siendo las siguientes algunas de las más conocidas:

 

Cocaína

La cocaína es una sustancia altamente adictiva, la cual puede ser utilizada como anestésico local y también en forma de estimulante del SNC. Los consumidores del tóxico suelen presentar dos patrones diferentes de uso: episódico y crónico; al ser fumada o suministrada vía intravenosa, se necesita mucho menos tiempo para desarrollar una dependencia, generalmente en cuestión de días.

Cuando se abusa de la cocaína, puede producir pensamientos con ideas autorreferenciales, ideación paranoide, incremento del deseo sexual y percepción de insectos en la piel. En caso de persistir las ideas delirantes o alucinaciones, se tratará de un trastorno delirante por cocaína.

 

Anfetaminas

El consumo de anfetaminas genera la liberación de la dopamina (hormona del placer) y noradrenalina (estado de alerta, impulsos sensitivos) en el SNC, inhibiendo a su vez la recaptación de ambas aminas. Quienes consumen el tóxico suelen desarrollar una sensación placentera, aumentando a su vez su impulso sexual, la concentración y euforia; son altamente adictivas.

En un lapso de 24 horas después de su consumo, puede presentar un cuadro de delirium por anfetaminas, destacado por producir alucinaciones táctiles y olfativas. Además de ello, suele originar conductas agresivas y violentas en el individuo.

 

Cafeína

La cafeína es considerada un estimulante que, en pequeñas dosis (como en las tazas de café), no suele generar efectos perjudiciales en el cuerpo humano. Por otro lado, una ingesta desproporcionada de la sustancia puede producir intoxicación en el individuo, evidenciándose principalmente síntomas como insomnio, intranquilidad, diuresis, taquicardia, arritmia, gran actividad motora y nerviosismo.

 

Alucinógenos

Los alucinógenos son sustancias caracterizadas por el desarrollo de alucinaciones en quien las consume. Sin embargo, muchos de los síntomas de su consumo se asemejan a los experimentados durante trastornos psicóticos e incluso “psicodélicos”, incrementando los procesos de introspección del consumidor.

Entre las sustancias alucinógenas más comunes se encuentra la fenciclidina (PCP o “polvo de ángel”), capaz de generar distorsión visual, auditiva, perceptiva y de imagen corporal. También suele destacar el LSD, produciendo alteraciones psíquicas, de humor (depresión o euforia), hiperreactividad, estimulación sensorial, fenómenos alucinatorios, entre otros.

 

Cannabis

Es una sustancia psicoactiva ilegal, conocida por ser ampliamente consumida por la población mundial, siendo posible su consumo a través de la ingesta o los cigarrillos. Se caracteriza por ocasionar alteración de la percepción, del pensamiento, euforia, bienestar temporal, hilaridad, locuacidad, relajación.

En dosis altas, la ingesta de cannabis puede ocasionar ansiedad, síntomas paranoides y una sensación de pánico temporal. Cuando se produce una intoxicación, los consumidores pueden experimentar episodios psicóticos, el cual originará ideas delirantes, agitación, confusión y alucinaciones visuales.

 

Drogas de síntesis o sintéticas

Conocidas también como “drogas de diseño”, son todos los fármacos originados de la síntesis artificial y clandestina en su mayoría; cuentan con un potente y rápido efecto de acción. Muchas de las sustancias alucinógenas modernas son drogas de síntesis, pudiendo encontrarse derivados opiáceos y anfetamínicos.

Los efectos de las drogas sintéticas pueden variar, desde ansiedad leve, alucinaciones e insomnio, hasta euforia, crisis del pánico y reacciones paranoides. Entre los ejemplos de derivados opiáceos se encuentra el MPPP (heroína sintética) y el fentanilo; en los derivados anfetamínicos destacan el MDA (droga del amor) y MDMA (éxtasis).

 

El tratamiento para las drogodependencias

Consumir sustancias tóxicas adictivas puede ocasionar que un individuo adquiera dependencia hacia ellas, requiriéndola para obtener los efectos placenteros proporcionados. La adicción origina problemas a corto y largo plazo, causando el padecimiento de múltiples síntomas dañinos dependiendo del tipo de tóxico.

Mediante una terapia planificada, es posible lograr el cese de consumo de sustancias adictivas, permitiendo una gran mejoría en corto tiempo. A pesar de ello, es necesaria la completa colaboración del paciente, debido a la facilidad con la cual puede sucumbir al tóxico. La drogodependencia afecta tanto al cuerpo como a la mente, siendo el tratamiento psicológico un recurso esencial.

Para superar una drogodependencia y tener una recuperación efectiva, es recomendable recibir terapia psicológica junto al tratamiento establecido por el especialista médico. Si te encuentras en esa desafortunada situación, solo debes contactar con nuestro grupo de psicólogos expertos para obtener la mejor asesoría y terapia disponibles.

 

El proceso terapéutico

La drogodependencia puede ser física o psíquica, dónde la primera posee una reacción negativa a nivel fisiológico cuando se suprime el tóxico bruscamente, llamada síndrome de abstinencia agudo. En las dependencias psíquicas no se presenta el síndrome; sin embargo, el sujeto presentará una gran necesidad de conseguir y consumir la sustancia tóxica, independientemente de su coste.

El proceso de recuperación se encuentra dividido en 5 etapas: desintoxicación, deshabituación, rehabilitación, reinserción y seguimiento. Para obtener el mayor porcentaje de éxito durante la terapia, es necesaria la cooperación total del paciente para evitar sufrir una recaída.

 

Desintoxicación

Es el proceso por medio del cual un paciente abandona el consumo de las sustancias tóxicas a las que es adicto, manteniendo la abstinencia sin sufrir del síndrome de abstinencia agudo. La mayoría de tóxicos suele requerir un periodo de 7 a 14 días de desintoxicación, siendo normalmente una etapa sin riesgos para la salud.

Es posible el surgimiento de complicaciones durante la desintoxicación, especialmente cuando la sustancia es el alcohol o los barbitúricos, como la agitación y los dolores musculares. Es necesario que el paciente prosiga con un tratamiento de deshabituación; de lo contrario, el riesgo de recaída será muy elevado.

La desintoxicación por sí misma no puede lograr desaparecer el síndrome de abstinencia tardío, condicionado (exposición a situaciones en dónde el paciente asocia al consumo del tóxico) ni las recaídas. Para lograrlo, será clave la participación del drogodependiente en un proceso de deshabituación.

 

Deshabituación

En la etapa de deshabituación, se identifican y sustituyen los hábitos o comportamientos alterados por el consumo de la sustancia adictiva, por otros mucho más saludables. Uno de los objetivos es eliminar el síndrome de abstinencia tardío y condicionado, promoviendo la integración del paciente en ambientes sociales, familiares y laborales.

Durante el proceso, los individuos con adicción deberán aprender y ejecutar diversas estrategias terapéuticas, las cuales le serán de ayuda para afrontar factores internos y externos. En general, los pacientes tendrán que seguir normas y acatar límites establecidos en su vida cotidiana, como tener un horario de sueño apropiado o mantener su higiene corporal.

 

Rehabilitación del paciente

Durante el proceso de rehabilitación de drogas, se buscará recuperar las destrezas del paciente perdidas por el consumo de las sustancias tóxicas. Para lograrlo, se suele utilizar la terapia grupal en conjunto con diversas actividades como el ejercicio físico, toma progresiva de responsabilidades, talleres de valores, entre otros.

Por medio de las actividades terapéuticas, un paciente puede alcanzar el objetivo de la rehabilitación: mejorar sus habilidades sociales, el control de sus impulsos y eliminar la ansiedad.

 

Reinserción

Consiste en la reintegración del paciente al entorno social y familiar al que pertenecía antes de convertirse en un adicto a la sustancia tóxica. Es la fase final del tratamiento para las drogodependencias, dónde el individuo deberá iniciar nuevamente un estilo de vida normalizado junto a su familia.

Durante la reinserción, se buscará la reestructuración conductual del paciente hasta lograr una adaptación completa a un estilo de vida autónomo, responsable y sin la drogodependencia. Es una etapa de gran dificultad, siendo un proceso de larga duración dónde se presentan múltiples fracasos por diversos factores.

 

Seguimiento

Para evitar las recaídas, es crucial mantener un seguimiento de los pacientes una vez se ha reincorporado en su entorno familiar. Es posible que, una vez superada la drogodependencia, el paciente pueda sucumbir de nuevo al tóxico, siendo el seguimiento periódico un recurso ideal para prevenirlo.

La rehabilitación de drogas es un proceso terapéutico con un elevado porcentaje de éxito, encontrándose un 40% de pacientes libres de sustancias dependientes 10 después de haberlo comenzado.

 

Las recaídas

Las recaídas suponen el consumo de la sustancia tóxica adictiva por el paciente durante o después de finalizar el tratamiento, desarrollándose inicialmente mediante dosis pequeñas y causando la adicción nuevamente. En general, suelen suceder debido a múltiples factores ambientales o sociales, siendo el síndrome de abstinencia tardío y condicionado los más destacados.

Los pacientes pueden recaer por la exposición a un ambiente no óptimo para la superación de la adicción, viéndose influenciados por las condiciones socio-familiares. También propician la recaída factores como un cuadro emocional no solventado o una patología psiquiátrica relacionada que lleven al individuo a consumir la sustancia tóxica.

 

Red de atención pública a la drogodependencia en España aquí

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