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''¿Por qué siempre tengo frío?'': te contamos las posibles causas

Tener frío sin razón aparente es una sensación más común de lo que imaginamos y que, sin embargo, no todas las personas que la padecen se atreven a verbalizarla. Y es que parece que tener frío constantemente es algo no tan digerible por el resto de la sociedad como puede ser manifestar calor. Por ello, y aprovechando que llega el otoño a muchos puntos del planeta, hoy vamos a intentar descubrir cuáles son las principales causas de tener 'más frío de la cuenta' . Pero eso sí, no olvides que cada organismo es diferente y que no solo influyen en nuestra temperatura corporal las circunstancias que a continuación desarrollamos, sino también otros factores como nuestro peso, la edad, el sexo y hasta dónde vivamos y con qué tipo de aislamiento contemos en nuestro hogar.

Falta de hierro: hazte analítica ¡ya!

Sí, como lees. A menudo la anemia tiene como efecto una repentina e intensa sensación de frío, cuando la temperatura ambiente es equilibrada o templada. ¿Qué puedes hacer al respecto? Hazte una analítica completa para descartar otras carencias vitamínicas en tu organismo y haz caso de las recomendaciones del médico. Lo más probable es que te recomiende tomar un suplemento de hierro y alguna que otra consideración alimenticia para llevar a cabo en tu día a día.

Problemas de tiroides: el más común, el hipotiroidismo

La sensación de frío y de cansancio desmedido suelen ser inherentes a personas con esta enfermedad; esta glándula, según la Asociación Americana para la Tiroides, es el pedal de aceleración de nuestro organismo (que funciona como un coche). Si tiene una actividad menor de lo habitual, es probable que aparezcan síntomas como fatiga, estreñimiento, depresión o sensación de frío constante.

Estilo de vida con deficiencias

¿A qué nos referimos con carencias o deficiencias? Básicamente a no beber suficiente agua, a abusar del alcohol, a fumar o a ingerir otras sustancias perjudiciales para la salud. Además, el sedentarismo o saltarse comidas también pueden contribuir a que tengamos más frío de lo normal. Y apunta un último dato: estar por debajo del índice de masa corporal también puede generar escalofríos e hipotermia.

Diabetes: cuidado con el índice glucémico

Ya sabemos que se trata de una enfermedad en la que nuestros niveles de azúcar son excesivamente altos. A veces, estos niveles desmedidos provocan que tengamos sensaciones que de otra manera no tendríamos. Mientras las personas sin diabetes los experimentan de forma natural, los diabéticos deben extremar los cuidados, por ello en los meses de frío hay que vigilar los niveles de cetona en la orina, ya que, si son altos, estaremos ante un cuadro de gripe que puede complicarse. Si la glucemia es superior a 250 mg  es posible que necesites una dosis extra de insulina.

Sedentarismo: nunca es tarde para empezar a moverse

No dudes en solucionar este problema que ya afecta a más personas de las que creerías. (Según una encuesta que publicó el diario ABC recientemente, en España ya son 17 los millones de ciudadanos que reconocen ser sedentarios, o lo que es lo mismo, no practicar ningún tipo de deporte). Pues bien, entre otros efectos negativos para nuestra salud, el sedentarismo provoca que nuestros músculos no se calienten, algo que hace que a la larga nuestros huesos se atrofien antes de tiempo y que desarrollemos una sensación de hipotermia más intensa de lo habitual.

Menstruación

Si eres mujer en edad fértil, has de saber que durante la menstruación y en los periodos en los que estamos ovulando es más fácil pasar frío. La causa es debida a una bajada de defensas general que nuestro cuerpo experimenta con motivo de esta 'llamada' reproductiva que se da de forma natural en nuestros cuerpos cada mes. Asegúrate, entonces, de no escatimar en prendas de abrigo en los meses de frío cada vez que te venga la regla y, además, de tomar infusiones que regulen tu cuerpo.

¿Eres alto y delgado? Atento...

Las personas bajitas y de constitución más gruesa suelen conservar mejor el calor que las altas y delgadas, es algo físico que ocurre también en los animales: la capa de grasa, cuanto más fina, menos protege. Además, si somos altos, el calor tardará más en llegar a cada pequeño rincón de nuestro esbelto cuerpo, por lo que tendremos más frío.

¿Cómo mejorar esta situación? No se trata de comer más para engordar, está claro. Sin embargo, si te animas a hacer deporte a menudo, has de saber que, a medida que se desarrolla músculo, se protege también del frío gracias a la producción de calor propia.

Como ves, en cada punto que hemos desarrollado encuentras fácilmente la respuesta a ese inevitable ¿qué hacer? Básicamente se trata de evitar todas estas carencias o irregularidades y, si no es posible, actuar frente a ellas con las ideas que te hemos dado: actividad física, infusiones calientes, abrigo, buenos hábitos de vida... ¡No es tan difícil, créenos!

Te animamos a completar esta información en el Blog de Vivienda Saludable. ¡Hasta pronto!
 
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