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El gran anfitrión



El gran anfitrión es aquel que nos recibe con los brazos abiertos, abre la puerta de su casa y nos invita a pasar poniéndose a nuestro servicio. El gran anfitrión se interesa por nosotros, escucha nuestros problemas, nos da aliento y consuelo. El gran anfitrión nos brinda sus atenciones, sabe lo que nos gusta y nos lo ofrece estando atento a cualquier detalle, procurando nuestra comodidad, bienestar y alegría.

A todos nos encanta ser invitados por un gran anfitrión porque sabemos que el momento que estemos con él, vamos a disfrutar y vamos a sentirnos parte de su propia familia, parte de él mismo.

Por eso es importante preguntarnos si nosotros somos buenos anfitriones, si sabemos comportarnos como ese gran anfitrión que se nos entrega a él mismo por entero, abriendo su casa y su corazón para sentirnos totalmente atendidos y confortados.

Y no solo me estoy refiriendo a aquellos que nos visitan o les invitamos a nuestro hogar, sino a todo aquel que se acerca a nosotros allá donde estemos: en la calle, en el trabajo, en la universidad, en el supermercado...

¿Cómo recibimos a quien se acerca a nosotros? ¿Cómo nos comportamos con quien se acerca a nuestro puesto de trabajo? Cómo atendemos a quien nos para en la calle? ¿Cómo escuchamos a quien desea que le prestemos atención? ¿Qué tiempo les dedicamos?

Para un momento y pregúntate qué tiempo dedicas a tu pareja, a tus hijos, a tus padres, a tus amigos, a tus compañeros, a tus colaboradores... Pregúntate si verdaderamente te importan.

La vida va demasiado deprisa, pero somos nosotros los que tenemos que sujetarla para que lo más importante que tenemos alrededor, las personas, reciban la atención que merecen apartando las muchas excusas que surgen cada minuto.

El cariño, la escucha, la atención, la alegría, la esperanza, el amor que todos necesitamos, no puede quedar relegado a un segundo plano por aquello que se interpone en nuestra felicidad y en la de aquellos que están cerca de nosotros. No podemos dejar para más tarde a las personas, porque posiblemente más tarde, será tarde.

Si te gusta que te reciba un gran anfitrión, ¿por qué no decides ser tú mismo ese gran anfitrión y dejar entrar en tu corazón a todo aquel que lo necesita?

Podemos regalar sonrisas, compartir alegrías, sembrar amor, felicidad y esperanza. ¿Qué nos impide ser unos grandes anfitriones allá donde estemos?

¡Saca el gran anfitrión que se esconde en tu corazón!

Muchas gracias por estar aquí y compartirlo.

"Solo podemos iluminar el mundo si transmitimos luz"
"Solo podemos dejar huella con nuestra acción continua"

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