Efectivamente, esta nueva alarma supone un cambio drástico en la alimentación de muchos, va a suponer horas de estudio de etiquetas en el súper y compras de productos envasados menos apetecibles pero eso si…sin grasas vegetales procedentes de aceite de palma.
Para aquellos intrépidos que desean realizar un viaje fascinante a través de una ruta alternativa, os dejo una pequeña guía de cómo evitar largas horas de estudio y desesperación.
Llegados a este punto, ¿quién es responsable de una mala alimentación, la empresa que abarata costes o nuestra propia comodidad e incapacidad de organización?. Dejando esta frase a reflexión y debate me despido hasta el próximo post.
Realizado por Tamara Valencia Dueñas