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¡5 señales de que estás sufriendo un ataque de apendicitis!

Antes de nada: ¿qué es la apendicitis? Seguramente te suene porque hayas conocido a alguien que la haya sufrido o porque te hayan contado alguna historia relacionada con ella.

La apendicitis es la inflamación del apéndice, un pequeño órgano de nuestro cuerpo que tiene forma de tubo cerrado y que se encuentra unido a la primera parte del intestino grueso. Ubicado en la parte inferior derecha del abdomen, almacena bacterias altamente beneficiosas.


Pero ¿cómo puedo saber si tengo apendicitis? ¿Qué síntomas me indican que estoy sufriendo esta inflamación? Toma bolígrafo y apunta, ¡si te sucede ya estarás preparado!


¡Cuidado con los síntomas de la apendicitis!

1. Dolor abdominal. Posiblemente te estés preguntando: ¿cómo sé que no es un dolor común de barriga? Porque este dolor es diferente a todos, comienza a la altura del ombligo y se traslada hacia el pubis. Si al caminar notas que aumenta el dolor en gran medida e ir al baño empeora mucho la complicada situación en la que te encuentras, ¡puede ser una apendicitis!


2. Fiebre. El dolor abdominal no vendrá solo, ¡tu temperatura tenderá a crecer! La fiebre aparece en las primeras horas de evolución, sobre todo cuando la apendicitis se presenta en ancianos y en niños. Es uno de los síntomas más comunes y no debes pasarlo por alto.

3. Mareos y vómitos. Pueden ser una señal de alerta de la inflamación del apéndice. Estos síntomas, sumados a una sensación de debilidad general, son comunes en más del 90% de las personas que están desarrollando este problema. Escucha a tu cuerpo con mucha atención.


4. Estreñimiento o diarrea. Mientras que algunos pacientes tienen dificultades para expulsar las heces, otros presentan fuertes episodios de diarrea. Y estas dos situaciones tan molestas no vendrán solas, ¡qué va!, se acompañarán de gases e inflamación.

5. Pérdida significativa del apetito. Aunque estés acostumbrado a comer bien, puedes experimentar inapetencia si te enfrentas a una apendicitis. ¿Por qué? La inflamación de este órgano interfiere en las funciones digestivas e inhibe la producción de hormonas del hambre.

¿Qué hago si tengo estos síntomas?

Si comienzas a notar alguno de estos síntomas en mayor o menor medida, ¡debes acudir a tu médico cuanto antes para que determine si se deben a esta afección o si es otra su causa!

Tal vez te preguntes qué ocurriría si no acudieras con rapidez a tu centro médico, ¡pues muy sencillo! Ignorar estos síntomas o elegir no acudir a tu doctor puede provocar que tu apéndice presente fisuras, abcesos, duras infecciones dentro del abdomen e incluso llegar a la ruptura.


¡Con tu salud no te la juegues! Cuídala, la vida te va en ello (y nunca mejor dicho).


Dieta después de la apendicitis

Apuesta por desayunos muy ligeros: un vasito de leche, evitando la de vaca. Para acompañarla puedes prepararte un par de tostadas con pavo o con mermelada, ¡tú eliges!

¿Y para comer? Haber pasado una apendicitis no implica que no puedas disfrutar de platos deliciosos. Una rica crema de verduras y una pechuguita de pollo a la plancha pueden ser tus mejores aliados, ¡sanas e increíbles! Te proponemos una opción que te va a encantar.


Como merienda, puedes disfrutar de un par de piezas de fruta o un té verde muy saludable.

Para acabar el día apuesta por un caldo de pollo con un par de huevos cocidos en tu cena. De postre, tú eliges: ¿una manzana? ¿O te apetece más un yogur desnatado? Difícil decisión.


¡Cuidarse y comer bien no está reñido! 
 
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Esta información nunca debe sustituir a la opinión de un médico. Ante cualquier duda, consulta con profesionales.

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