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Fisioterapia en el tratamiento de las restricciones miofasciales de la cara, cabeza y cuello





Jessika Castellanos

La inducción miofascial se trata de un tratamiento fisioterapéutico incluido dentro de la terapia manual, que permite al fisioterapeuta evaluar y por supuesto tratar una disfunción de forma simultánea. Realizando movimientos, presiones, estiramientos, rupturas o aflojar la fascia corporal, liberará de restricciones y toxinas presentes en ella, logrando así, la recuperación de novo del equilibrio funcional del cuerpo.

Por medio de estas técnicas también se puede mejorar la circulación sanguínea de la región tratada y en los tejidos nerviosos, además se activarán los anticuerpos en la sustancia fundamental y se acelerará el proceso de curación. Hoy en día es de suma importancia empaparse, certificarse de este contenido y ciertamente ponerlos en práctica para evidenciar la rápida recuperación del paciente y durabilidad del tratamiento a diferencia de la fisioterapia convencional. Será un complemento extraordinario a la hora de tratar los pacientes de ahora en adelante.

A continuación, se les presentarán algunas de las técnicas de inducción miofascial que  les ayudará a realizar de forma correcta la evaluación y tratamiento de las restricciones miosfaciales en cara, cabeza y cuello.

Liberación Miofascial en Cara

La cara de las personas tiene una particularidad, y es que existe una carencia de fascia, como en el caso de los músculos de la región cigomática mayor, menor, orbicular ocular y oral, debido a que tienen inserciones óseas en un solo lado e incluso algunos de los músculos faciales no tienen su inserción en ningún hueso, sino que se encuentran en la piel o en las mucosas, esto quiere decir que, para que la piel de la cara se mueva y produzca una expresión, se requiere la relajación de un músculo determinado o de un grupo muscular.

A diferencia de los músculos de las extremidades, que para relajarse necesitan la contracción de su antagonista. Gracias a esta separación funcional y de la capacidad de contracción involuntaria de los músculos de la cara del resto del sistema miofascial, se pueden expresar distintos estado emocionales. (1)

Existen diversas técnicas de inducción miofascial de la cara, entre ellas se encuentra:

Inducción miofascial en la región orbicular ocular: dicha técnica se comienza colocando al paciente en decúbito supino, el fisioterapeuta siempre debe estar posicionado de forma adecuada que no comprometa  su postura y no afecte al paciente, luego coloca sus dedos índice y medio de la mano craneal por encima de la ceja, y los mismos dedos de su mano caudal por debajo del ojo, como se observa en la figura 1, luego realizará una leve tracción con cada mano en sentido opuesto.  Hay que tomar en cuenta que la técnica debe durar unos 3-5 minutos para obtener la liberación miofascial significativa y que el paciente no debe tener lentes de contacto, inflamación, infección, lesión o cirugías recientes para realizar cualquier técnica de este estilo. (2)

Figura 1. Liberación miofascial ocular longitudinal. (Imagen sacada de Pilat, 2003)

Inducción miofascial de la región cigomática: Inuevamente el paciente se coloca en decúbito supino y el fisioterapeuta usará los pulpejos de sus dedos índice, medio y anular de ambas manos, y los colocará por debajo de los arcos cigomáticos para  realizar un deslizamiento transverso a lo largo de los arcos (Figura 2). Este movimiento se repite 3-7 veces. También se puede realizar deslizamientos longitudinales.  (2)

Figura 2. Liberación miofascial cigomática longitudinal. (Imagen sacada de Pilat, 2003)

Otro músculo muy importante de la cara a tratar es el músculo temporal, ya que es uno de los músculos antigravitatorios del cuerpo, su fascia es muy fuerte y fibrosa, tanto así que es capaz de sostener la cabeza por sí sola,  el paciente es capaz de contraer cualquiera de sus fascículos de forma independiente generando diferentes direcciones de movimientos. También es uno de los músculos que participan en el proceso de la masticación.  Está relacionado también con la articulación temporomandibular y con el resto del sistema fascial corporal, es por ello que, cuando hay una disfunción en cualquiera de estas áreas puede afectar incluso a nivel del sacro.  (2)

Inducción profunda de la fascia de la región temporal: el paciente en decúbito supino coloca su cabeza un levemente rotada hacia un lado (Figura 3), aquí el fisioterapeuta colocará su mano craneal sobre el vientre del músculo temporal donde ejercerá presión en sentido craneal y la mano caudal la coloca sobre el arco cigomático que ejercerá presión en sentido caudal. Esto se seguirá realizando hasta hasta obtener la liberación de la restricción fascial de la zona. Posteriormente, se prosigue con la fase 2 del tratamiento, donde la mano caudal se ubica en el vientre del músculo cutáneo y debe deslizarse hacia abajo, hasta llegar a la región pectoral superior. Cuando se sienta una profunda relajación de la fascia a este nivel se iniciará el deslizamiento con la mano caudal (si aún hay resistencia en este deslizamiento, se debe proceder a detener el movimiento y esperar hasta que haya una relajación). No olvide que no se debe forzar la rotación ni la inclinación contralateral de la cabeza del paciente, y éste no puede en ningún momento resistir el movimiento. Si es necesario, esta técnica debe aplicarse de forma bilateral. (2)

Figura 3. Inducción profunda de la región temporal: primera fase y segunda fase, respectivamente.  (Imagen sacada de Pilat, 2003)

Descompresión de los temporales: esta técnica es muy útil y sencilla, sin embargo, no se debe exagerar en la tracción y presión ejercida. La descompresión de los temporales permite que haya una simetría funcional entre ambos músculos y se realiza de la siguiente manera: el paciente debe colocarse en decúbito supino, el fisioterapeuta sujeta entre los dedos índice y pulgar los lóbulos de las orejas (Figura 4), luego realiza una leve tracción en un ángulo de 45° durante 3-5 minutos.(2)

Figura 4. Descompresión de los temporales.  (Imagen sacada de Pilat, 2003)

El músculo masetero es el más potente de los músculos de la masticación. Su función específica es cerrar la boca, así como también prevenir las luxaciones inferiores de la articulación temporomandibular. Cabe mencionar que la glándula parótida se encuentra por fuera del músculo masetero y esté envuelta en su fascia, implicando que si hay restricciones en ella, la función de la glándula se verá afectada, segregando por ende, poca o nada de saliva. Además, cualquier trastorno en la boca como por ejemplo, una leve diferencia en la apertura de ella, bruxismo o un dolor de muela puede provocar una restricción de la fascia, encerrando al masetero como un sobre. (3)
Como dato curioso, se puede mencionar que si se estimula manualmente mediante una leve presión el punto sobre el borde anterior del masetero, justo al lado de la comisura labial,  se puede aliviar el espasmo muscular de la región lumbar e incluso eliminar la restricción miofascial causante de la discrepancia de longitud de las extremidades inferiores. (3)

Inducción profunda de la fascia del músculo masetero: sirve para mejorar el funcionamiento de la articulación temporomandibular o ATM y para eliminar los dolores referidos de esta región. Se puede realizar una inducción transversa (Figura 5) en donde el fisioterapeuta coloca el pulpejo de dos o tres dedos (especialmente medio y anular) sobre el punto de inserción del masetero justo en el arco cigomático de ambos lados. Posteriormente, realizará una presión sostenida en dirección hacia la línea media de la cara y se debe esperar hasta obtener la liberación. También se puede realizar una inducción longitudinal. (3)

Figura 5. Inducción transversa de la fascia del masetero. (Imagen sacada de Pilat, 2003)

Inducción intrabucal del masetero: con un guante de látex puesto, el fisioterapeuta debe hacer contacto con el masetero de forma intrabucal justo por debajo del arco cigomático. Esto se logra localizando primero el músculo, pidiéndole al paciente que cierre la boca y contraiga apretando sus dientes, una vez ubicado, el paciente debe relajar inmediatamente el masetero, y a continuación, el fisioterapeuta ejerce una leve presión comprimiendo el masetero entre su índice y el pulgar (Figura 6), dicha presión va aumentando progresivamente según tolerancia del paciente, pero sin exagerar. El tiempo de aplicación dependerá de cada paciente y es hasta que se produzca la liberación. (1)

Figura 6. Inducción intrabucal del masetero. (Imagen sacada de Pilat, 2003)

El tercer músculo del grupo de los masticadores es el pterigoideo externo, pero su función principal es la de llevar el disco de la ATM hacia delante, y junto con el masetero, realizar el movimiento de protrusión de la mandíbula. Tiene un recorrido casi horizontal, contrario al de los músculos mencionados anteriormente, que se extienden de forma casi vertical.

Este músculo está muy relacionado con las las fibras inferiores con el oído medio, lo que significa que si hay restricciones fasciales en la ATM habrá como consecuencia problemas auditivos.  Cada cambio en la dentadura produce una presión diferente sobre el músculo pterigoideo externo. (1)

Inducción profunda del pterigoideo externo: el posicionamiento del paciente va con una ligera rotación de la cabeza, contralateralmente al lado tratado (Figura 7). El pulpejo de los dedos índice de su mano dominante, el fisioterapeuta coloca el índice por encima del tercer molar en la fosa pterigoidea, luego junto con el pulpejo del dedo medio debe ejercer con mucha delicadeza, por ser una zona muy sensible,  una presión que va en diferentes direcciones de forma consecutiva hasta que el músculo se relaje completamente. Para un correcto funcionamiento de la ATM esta técnica se debe aplicar de una manera bilateral.(1)

Figura 7. Inducción profunda del pterigoideo extermo. (Imagen sacada de Pilat, 2003)

Finalmente, otro músculo involucrado en la acción de masticar es el pterigoideo interno, y está unido con el pterigoideo externo por la fascia, que a su vez se continúa con la fascia del masetero, y también de la fascia de la nuca, además  envuelve  la masa muscular en la parte interna de la mandíbula. Así se puede decir que ambos músculos (el masetero y el pterigoideo interno) no se insertan directamente en la mandíbula, sino que contactan con ella a través de sus fascias. (1)

Inducción intrabucal del pterigoideo interno: el fisioterapeuta palpa la ATM con el dedo índice o el dedo medio de una mano (Figura 8). Con el índice de la otra mano, contacta con el pterigoideo dentro de la boca y sostiene la presión hasta que se produce la liberación. Hay que esperar tres liberaciones consecutivas. (1)

Figura 8. Inducción intrabucal del pterigoideo interno. (Imagen sacada de Pilat, 2003)

Inducción miofascial de los músculos de la lengua: aquí el fisioterapeuta debe encontrar la posición adecuada para manipular la lengua del paciente sin incomodarlo. Comúnmente el fisioterapeuta sostiene la cabeza del paciente con una de sus manos de tal forma que la cabeza este girada hacia un lado, y con la mano dominante (debe tener guantes quirúrgicos), sujeta la lengua del paciente haciendo pinza con los pulpejos del pulgar e índice para posteriormente aplicar una leve tracción, se sentirá como irá cediendo la fascia (Figura 9). Si los dedos se resbalan debe iniciar de nuevo la técnica. (2)

Figura 9. Inducción miofascial de los músculos de la lengua. (Imagen sacada de Pilat, 2003)

Inducción de la fascia del cuero cabelludo: además de relajante, esta técnica ayuda a eliminar las restricciones miofasciales superficiales de la musculatura del cráneo, obviamente cubierta por el cuero cabelludo. Es muy simple, el fisioterapeuta entrelaza la mayor cantidad de cabello del paciente entre sus dedos y luego realiza una muy leve tracción en dirección craneal como si estuviera halando el cabello, además puede combinarlo con movimientos variados y firmes (Figura 10). Recuerde que es muy delicado hacer esto ya que algunas veces el paciente no le es agradable o es muy sensible. La tracción se mantiene durante 3-5 minutos. (2)

Figura 10. Inducción de la fascia del cuero cabelludo. (Imagen sacada de Pilat, 2003)

Liberación Miofascial en Cabeza

Durante la evaluación de los movimientos y restricciones de la fascia de la cara, no se debe dejar a un lado la fascia del cráneo, debido a las conexiones que este tiene con las membranas intracraneales y canal medular.

En el cerebro ocurren todo los el procesamiento de la información recibida del ambiente externo al cuerpo humano y es donde se ubica el foramen magnum junto con el bulbo raquídeo, y este último se convierte en médula cervical, que reparte ocho pares de raíces ventrales y dorsales. Si el nervio suboccipital C1 se encuentra atrapado gracias a una hipertonía de la musculatura occipital o alguna disfunción de la articulación atlantooccipital, puede ocasionar dolor de cabeza a nivel occipital y/o frontal. (2)

Si se requiere realizar un tratamiento de los trastornos del sistema craneosacro se debe  realizar la aplicación una leve tracción o estiramiento sobre los huesos del cráneo.  Existen tanto las restricciones óseas como membranosas, es por ello que la inducción miosfacial en este caso no trata de enfocarse directamente sobre las restricciones óseas sino de reestablecer el equilibrio entre las membranas craneales.(2)

Aunque las bases de tratamiento que se aplican en las patologías miofasciales relacionadas con el cráneo son las mismas que se utilizan aplicando las técnicas en otras partes del cuerpo, hay que mencionar algunas pequeñas diferencias muy particulares para esta región corporal, entre las que destacan las siguientes: se debe aplicar una tracción muy ligera sobre los huesos del cráneo durante la aplicación de la técnica, el hecho de sentir una fuerte resistencia indica una restricción ósea y la restricción ósea siempre se nota antes de la restricción membranosa. (2)

Inducción suboccipital: con el paciente en decúbito supino, el fisioterapeuta apoya sus codos en la camilla, coloca sus manos debajo de la cabeza, con el pulpejo de los dedos se debe palpar también las apófisis espinosas de las vértebras cervicales y deben subir lentamente  hasta sentir los cóndilos occipitales. Luego se prosigue con el movimiento de los dedos suavemente hacia abajo  hasta encontrar el espacio entre los cóndilos y la apófisis espinosa del axis donde realizará una presión con los dedos índice, medio y anular de cada mano. Hay que recordar que el atlas no tiene apófisis espinosa. Seguidamente, el fsioterapeuta debe flexionar las articulaciones metacarpofalángicas a 90°, para elevar un poco y lentamente el cráneo, las manos del terapeuta deben permanecer juntas y la base del cráneo debe reposar sobre sus palmas. En la última fase de la técnica, el terapeuta, sin relajar la presión, abre las manos y lleva la cabeza lentamente hacia atrás. Esto permite relajar la duramadre hasta el sacro, en su recorrido por el canal medular.(3)

Figura 11. Inducción suboccipital: fase preparatoria. (Imagen sacada de Pilat, 2003)

Inducción de la Hoz del cerebro a través del levantamiento frontal: la presente técnica libera las restricciones verticales en dirección anteroposterior implicadas en las restricciones de la hoz del cerebro. El paciente se debe colocar en decúbito supino, el fisioterapeuta apoya sus antebrazos en la camilla para luego colocar sus manos sobre el hueso frontal junto con sus dedos por encima de las  órbitas. Los dedos medio y anular deben “arropar” los bordes del hueso frontal, encontrándose lateralmente a la comisura de los ojos (Figura 12). La restricción se siente de una forma elástica y el movimiento es una tracción vertical, su fuerza es mínima y la duración aproximada es de 3-5 minutos.(3)

Figura 12. Levantamiento frontal: vista frontal. (Imagen sacada de Pilat, 2003)

Inducción en las restricciones de la tienda del cerebelo a través del levantamiento de los parietales: para la liberación de las restricciones verticales de la tienda del cerebelo, el fisioterapeuta apoya sus antebrazos sobre la camilla hasta lograr posicionarse cómodamente y contactar los huesos parietales con sus manos. Luego, con los dedos separados entre sí, se buscará la sutura escamosa ubicada en el espacio temporoparietal justo por encima de los huesos temporales (Figura 13). Los pulgares se cruzan entre sí sin tocar el cráneo y se realizarán movimientos en dos fases: una donde se puede hacer una compresión de los parietales durante 3-5 minutos y la otra con una tracción de los parietales que dura entre 1 a 3 minutos.(3)

Figura 13. Levantamiento parietal: ejecución de la técnica. (Imagen sacada de Pilat, 2003)

Inducción en las restricciones de la tienda del cerebelo a través de la descompresión de las esfenoides:  se logra una importante descompresión en la unión esfenobasilar que a su vez puede liberar las restricciones horizontales anteroposteriores de la tienda del cerebelo por medio de movimientos entre el esfenoides y el occipital. La realización de está técnica comienza con la palpación de las alas mayores del esfenoides con los pulgares para tener mayor control de la posición occipital y se realiza en dos fases: una de ella es la de compresión que ejercerá el fisioterapeuta hacia abajo, es decir, hacia la camilla, con deslizamientos sobre a piel y no de los esfenoides.Y por último, en la fase de descompresión la posición de las manos del fisioterapeuta se colocarán igual que en la primera fase, igualmente la presión que se ejerce con ambos pulgares pero con la tracción en dirección opuesta, es decir, hacia arriba. Cuando se llegue a la resistencia, se debe esperar, como mínimo, unos 5 minutos hasta obtener la relajación completa. Posteriormente, como en la primera fase, se debe eliminar la presión con mucha suavidad. (3)

Figura 14. Compresión y descompresión del esfenoides, respectivamente. (Imagen sacada de Pilat, 2003)

La articulación temporomandibular o  ATM generalmente presenta problemas de disfunción local que desencadena cambios que logran afectar a diferentes sistemas del cuerpo, como el sistema musculoesquelético, miofascial, nervioso, craneosacro y, claro está, el proceso de la masticación. Durante la evaluación de la ATM hay que buscar si los problemas son de  origen primario o, si tal vez, son el resultado de cambios procedentes de otras regiones o sistemas del cuerpo. Por lo tanto, estas patologías deben ser evaluadas y tratadas en conjunto con el síndrome miofascial de todo el cuerpo, es decir, el tratamiento no debe aislarse o reducirse sólo a la región de la ATM. (4)

Compresión- descompresión de la ATM: en la fase de compresión el fisioterapeuta coloca sus dos manos sobre la mandíbula del paciente de tal manera que sus dedos anular y medio estén por debajo del ángulo de la mandíbula, los demás dedos deben controlar el movimiento. Posteriormente, con ambas manos, procederá a realizar una suave tracción durante aproximadamente 60 segundos hasta que se logre la relajación del músculo. La fase dos consiste en la descompresión de la ATM, el fisioterapeuta coloca su dedo medio justo por debajo de la ATM, el resto de la mano sostiene la cabeza del paciente y posteriormente se aplicará una suave presión caudal hasta obtener la relajación. Después de este procedimiento, el paciente debe abrir y cerrar la boca suavemente de una forma lenta y progresiva. (4)

Figura 15. Compresión y descompresión de la ATM, respectivamente. (Imagen sacada de Pilat, 2003)

Inducción horizontal de la ATM: esta técnica comienza cuando el fisioterapeuta coloca el dedo medio de ambas manos en la cara lingual de los dientes molares inferiores. Luego, procede a realizar una suave presión hacia afuera como halando los cachetes hacia afuera desde adentro de la boca (Figura 16). Dicha presión se debe mantener durante un mínimo de 90 a 120 segundos, se hay que estar atento a los cambios en la dirección de la restricción fascial, siguiendo el movimiento de liberación. (4)

Figura 16. Inducción horizontal de la ATM. (Imagen sacada de Pilat, 2003)

Restricciones miofasciales del cuello

La fascia superficial de la región cervical se ubica debajo de la piel y del músculo cutáneo del cuello. A nivel superior la fascia se inserta en el periostio de la protuberancia occipital externa y en las apófisis mastoides de los huesos temporales. A nivel inferior, se conecta con la espina de la escápula, el acromion, la clavícula y con el manubrio del esternón. Y posteriormente, la fascia superficial se inserta en las apófisis espinosas de las vértebras cervicales y en el gran ligamento de la nuca.  (5)

Superficialmente, se encuentran dos músculos: el trapecio y el esternocleidomastoideo (ECOM), y probablemente son los que están más involucrados en las restricciones del sistema miofascial del cuello, ya que es muy común encontrar una persona con una restricción miofascial del trapecio, especialmente en su segmento superior, debido a las tensiones acumuladas que pueden tener un origen psicosomático, traumático o un trastorno postural.(5)

En el plano fascial intermedio está representado por los músculos infrahioideos, el plano profundo por la fascia prevertebral que rodea la musculatura profunda y las vértebras cervicales. Si se sigue bajando se encontrará que la fascia prevertebral se junta con la fascia toracolumbar  hasta llegar a la región lumbar. A nivel superior, la fascia prevertebral se reúne con el occipucio junto con las inserciones de los músculos esplenio y semiespinoso de la cabeza. Lateralmente, cubre a los tres escalenos, y anteriormente, al músculo largo del cuello y de la cabeza. (5)

Desde el plano superficial al profundo, hay que mencionar al ECOM, el esplenio de la cabeza y el longísimo de la cabeza. Todos ellos son músculos largos capaces de desarrollar una gran fuerza de tracción.(5)
Mediante un correcto manejo de las técnicas en estas regiones, se puede, indirectamente, actuar sobre cualquier segmento fascial del cuerpo. Sin embargo, no se debe pasar por alto que en la parte prevertebral se encuentran los elementos vitales de nuestro cuerpo, como, por ejemplo, la tráquea, la vena yugular, la arteria carótida, la glándula tiroides, el nervio vago, y una muy complicada organización de músculos distribuidos en diferentes niveles y encargados de una coordinación de movimientos precisos de la mandíbula, la cabeza y las actividades intrabucales, como tragar, hablar o respirar. (5)  

Elogación posterior de la fascia cervical en decúbito supino: con el paciente en decúbito supino el fisioterapeuta procede a colocar un de sus manos sobre la cabeza del paciente entre ambos huesos parietales, y lleva lentamente la cabeza a la flexoelevación (Figura 17). Con la otra mano, palpa los músculos paravertebrales con su dedo pulgar e índice, como si fuera a pellizcar la zona e lado y lado, y realiza un deslizamiento vertical hacia abajo entre 3 y 7 veces de una manera lenta y progresiva.(6)

Figura 17. Elongación posterior en decúbito supino. (Imagen sacada de Pilat, 2003)

Elongación oblicua de la fascia cervical: para estirar la fascia del trapecio superior y del angular de la escápula, el fisioterapeuta posiciona al paciente en decúbito supino y con una de sus manos sostiene la cabeza del paciente en una posición de flexión, inclinación externa y rotación. La otra mano manera firme la coloca sobre el hombro y realiza un movimiento hacia abajo, presionando el hombro. (Figura 18) La primera mano acentúa los movimientos mencionados y dependiendo de la dirección, grado de restricción y el movimiento de la liberación se pueden realizar en cualquier dirección. Hay que tomar en cuenta que en algunas oportunidades se debe, de una manera muy drástica, cambiar la dirección de la rotación de la cabeza, así como también, se puede obligar a cambiar la posición de las manos para un mejor control de los movimientos. (6)

Figura 18. Elongación oblicua en la fascia cervical. (Imagen sacada de Pilat, 2003)

Inducción miofascial del angular de la escápula: el fisioterapeuta coloca una de sus manos en posición prona, sobre el borde superior del trapecio y con los pulpejos de los cuatro dedos debe introducirse en el espacio entre el trapecio y el angular de la escápula (Figura 19). La otra mano debe controlar la posición de la cabeza y cambiarla de acuerdo con las necesidades del proceso de liberación. Esta técnica se realiza con una presión sostenida durante cinco minutos o más, según se requiera. Como es una zona altamente sensible al dolor se deben tomar las precauciones pertinentes. (6)

Figura 19. Inducción miofascial del angular de la escápula. (Imagen sacada de Pilat, 2003)

Inducción miofascial del músculo esternocleidomastoideo: se procede a colocar al paciente en decúbito supino y el fisioterapeuta, sostiene con una mano la región occipital para realizar una leve rotación y extensión de la cabeza del paciente. (Figura 20). Mientras que los dedos índice y pulgar agarran en forma de pinza la masa del músculo ECOM, con el pulgar en el punto de inserción en la apófisis mastoides realizando un deslizamiento transverso sobre la zona de restricción en el músculo ECOM. Puede efectuarse un movimiento de deslizamiento longitudinal del músculo ECOM entre el pulgar y el índice de la mano ejecutora. (6)

Figura 20. Inducción miofascial del ECOM: deslizamiento transverso. (Imagen sacada de Pilat, 2003)

Inducción de la fascia de los músculos largo del cuello y largo de la cabeza: la técnica es muy parecida al del músculo angular de la escápula pero en cuanto a la ubicación de los dedos se debe localizar primero el ECOM y colocarlos debajo de éste, por delante de los escalenos y por encima de las apófisis transversas de los cuerpos vertebrales de las vértebras cervicales medias y bajas (Figura 21).Los pulpejos de los dedos deben deslizarse sobre el bloque óseo formado por las vértebras. Esta posición debe mantenerse unos 3-5 minutos, siguiendo con movimientos pequeños y muy suaves la dirección de la liberación. No hay que aplicar en ningún momento, presión sobre la tráquea y la arteria carótida. (6)

Figura 21. Inducción miofascial del los músculos largo del cuello y largo de la cabeza: aplicación global. (Imagen sacada de Pilat, 2003)

Inducción transversa de la región hioidea: con el paciente en decúbito supino o sedente el fisioterapeuta utiliza sus dedos pulgar e índice (Figura 22) para localizar el hueso hioides y posteriormente realizarle un movimiento de vaivén (mecedora) suave y lentamente, se repite de 7 a 5 veces según las barreras de restricción miofascial presentes. (6)

Figura 22. Técnica de la mecedora para las restricciones de la región hioidea.

Conclusión

El artículo está empapado de las técnicas que Pilat desarrolló. Su estudio y profundización permitirán identificar las características anatómicas y fisiológicas de los diferentes sistemas, las patología presentes y poner en práctica las diferentes técnicas de tratamiento que  además, también son necesarias para el estudio y la comprensión del movimiento corporal humano, resaltando, en este caso, el sistema fascial que está involucrada enteramente con el organismo e influye en menor y mayor grado al desenvolvimiento óptimo de éste.

Bibliografía

Fisioterapia Online en https://www.fisioterapia-online.com/articulos/liberacion-o-induccion-mio... consultado el 14/08/2017

Pilat. A., Calvo. V & Del Cerro, M. Órgano de la Asociación Española de Fisioterapia: España: Editorial Garsi, S.A; 1996.

Pilat, A. Terapias miofasciales: Inducción miosfacial. España: Editorial Mc Graw Hill; 2003.

Upledger J. Craniosacral therapy II. Seattle: Eastland Press; 1987.

Bochenek, A & Reicher M. Anatomia czlowieka. Warszawa: PZWL; 1997

Gallaudet, B. A description of the planes of fascia of the human body. Baltimore: Columbia University. Press; 1931.

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