Respecto a todos estos inventos quisiera transmitir una idea común: en el momento de esta redacción, todavía ninguno de ellos ha demostrado suficientemente que aporte una ventaja en cuanto a riesgo / beneficio respecto a las técnicas que ya se han expuesto con anterioridad. En caso de que a usted le sea ofertada una solución de este tipo, mi mejor consejo es que se asegure en primer lugar de que el médico que se lo va a realizar es realmente un cirujano vascular especialista, que está especialmente entrenado en esa técnica en particular y que le explique con claridad cuál es la ventaja que espera aportarle respecto a una técnica más convencional. Si se trata de una técnica que está en fase experimental, tiene usted pleno derecho a saberlo y a decidir libremente si acepta o no formar parte del estudio, y a ser rigurosamente informado de riesgos y beneficios: los estudios experimentales y ensayos clínicos están sometidos en todo el mundo a una legislación muy estricta sobre la manera en que deben hacerse, de modo que se garanticen de la mejor manera posible los derechos y sobre todo la seguridad del paciente. Si la propuesta no se ciñe a estos parámetros, le aconsejo que la rechace y busque una solución más convencional.
Algunos de los “inventos” son los siguientes:
Crioterapia: ablación endoluminal de las venas mediante la aplicación de frío extremo en la punta del catéter para congelar la vena.
Escleroterapia con vapor de agua: oclusión de las varices mediante calor provocado por la inyección de vapor de agua en el interior de las mismas.
Ligadura endoscópica subfascial de perforantes (SEPS): parece resultar de utilidad para la curación de úlceras venosas en casos muy concretos, pero hay pocos cirujanos vasculares experimentados en su uso (porque también hay muy pocos de estos casos concretos).
Fleboterapia restaurativa y T.R.A.P. (Fleboterapia tridimensional regenerativa ambulatoria): pretende poder “curar” o regenerar las venas devolviéndolas a su estado normal mediante inyecciones de esclerosantes a baja dosis o incluso mediante “inyecciones de luz” (sic). No he conseguido encontrar una sola publicación con rigor científico al respecto, lo que no solamente no inspira ninguna confianza sino que lo convierte en especialmente sospechoso de ser un fraude.
Si tienes interés en conocer mejor esta enfermedad, sus causas, consecuencias, cómo se trata y, mejor aún, cómo podemos prevenir su aparición, lo tienes todo explicado de una forma muy amena en el libro electrónico VARICES: lo que debes saber.