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Menopausia, ¿podemos minimizar sus síntomas sin medicación?


Fuente: Imagen de Jill Wellington en Pixabay


No nos gusta hablar de la menopausia, ¿verdad? Aparte de venir acompañada de variadas molestias – el aumento de peso en la zona abdominal, los más que molestos sofocos, el cambio negativo del estado anímico, etc. – también representa una cierta decadencia: esa sensación de que, a partir de ese punto, todo irá cuesta abajo. Estos ya serían más que suficientes motivos para llevarnos a la depresión, síntoma frecuente de la menopausia. Afortunadamente, hoy en día los conocimientos acerca de la menopausia son extensos y, basándonos en ellos, podemos llegar a implementar en nuestro día a día acertadas medidas que harán esta etapa más llevadera. Incluso podríamos llegar a celebrar y disfrutar este cambio (pensemos en la ausencia – ¡por fin! – de la menstruación).

A continuación describo tres medidas que yo he tomado para aliviar las molestias y que, en mi caso, funcionan perfectamente. Cabe mencionar que no existen dos cuerpos iguales y, por lo tanto, lo que para mí funciona no necesariamente funcionará para otras. Por ello considero imprescindible la visita periódica a un ginecólogo. Solo el especialista puede valorar la severidad de los síntomas y recetar tratamiento farmacéutico, en caso de ser necesario.
 

3 claves para minimizar los síntomas de la menopausia

 

1. Ejercicio físico


Realizar ejercicio físico de manera regular y dentro de tus propias posibilidades es fundamental para aliviar los sofocos, evitar la pérdida de músculo y mantener nuestro metabolismo a raya impidiendo así que los kilitos se vayan acumulando, silenciosamente, año tras año.

Si, por algún motivo, dejo de hacer ejercicio por un periodo de más de cuatro días, inmediatamente los sofocos nocturnos se vuelven tan molestos que influyen negativamente en el tiempo y calidad del descanso nocturno. Esto se traduce en un inevitable humor de perros por la mañana que ni yo misma me aguanto.

Procuro hacer ejercicio, al menos, cinco veces a la semana divididas entre tres a cuatro sesiones de fuerza (con pesas y/o utilizando el peso corporal) y dos sesiones de ejercicio a intervalos de alta intensidad (HIIT). La duración de las sesiones es de 30 a 40 minutos, dependiendo de la intensidad.

Haber ganado músculo durante los últimos meses me aporta más energía y me facilita considerablemente las tareas del hogar como, por ejemplo, cargar con las compras del supermercado. Parece una tontería, pero poder coger la cesta repleta de artículos con una sola mano y encajarle encima de las otras, que ya se encuentran a bastante altura al lado de la caja del supermercado, ¡no tiene precio!
 

2. Alimentación saludable


¿Qué puedo decir sobre este tema que no sepamos ya? Al igual que el ejercicio físico, una dieta saludable debe ser parte de nuestro día a día en cualquier fase de la vida. En mi caso, procuro reducir el consumo de alimentos procesados – aunque no siempre lo consigo – y preparar comidas con ingredientes naturales. Apenas como carne y si la como siempre es carne de pollo o pavo.

Algo que he aprendido también es a mantener el equilibrio entre los macro nutrientes que consumo a diario (hidratos de carbono, grasas y proteínas). Esto es fundamental para que nuestro cuerpo funcione de manera óptima. Existen fórmulas para calcular la cantidad de macronutrientes que un cuerpo necesita a partir de las necesidades y características personales de cada uno. Necesitaría un artículo entero para profundizar en esto y seguro que lo escribiré más adelante.
 

3. ¡Quiérete! 


Mi última recomendación en general: ¡QUIÉRETE!

 
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