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¿Atrapada entre la vida familiar y la laboral? 7 cosas que debes hacer para disfrutar más de la vida

Actualmente se habla mucho de la conciliación familiar y laboral, hoy en día podemos decir que las leyes y la participación de la pareja en el hogar, han evolucionado favorablemente; aun así, conseguir el equilibrio para el sexo femenino, entre su realización profesional y su vida personal, no es tarea fácil.

En este post, más que hablar sobre leyes y la evolución de los roles en el hogar, que por supuesto, son un condicionante, vamos a hablar de tu propia conciliación, es decir, que puedes hacer tú como mujer -independientemente de lo externo- para lograr el equilibrio necesario entre tu realización personal y profesional.

En definitiva, cómo puedes conseguir una vida más feliz, saludable y productiva y, poder disfrutar más de tu vida.

7 cosas que debes hacer para disfrutar más de la vida

1. Expresa tus necesidades
Muchas veces podrías evitar momentos incómodos o desagradables, hablando y sabiendo comunicar tus necesidades, recuerda que los demás no tienen por qué saber lo que piensas o necesitas. La comunicación asertiva es tu mejor aliada. Se trata de expresar tus opiniones y necesidades evitando reproches y enfrentamientos, es la forma correcta y efectiva de interactuar con otras personas para conseguir lo que deseas y necesitas.

Esta forma de comunicarte no solo es aplicable en el ambiente laboral, sino que también es útil en las relaciones familiares. Por ejemplo, si tu clase de yoga son todos los jueves, o si ese día tu recoges a tu hijo del colegio o cualquier otro asunto que sea de interés para ti, es importante que en tu trabajo sepan, que ese día, tú no podrás hacer horas extras, porque para ti es muy importante ese tiempo. No te digo que tengas que contar toda tu vida, pero si lo que concierne con tus tiempos de conciliación. Igualmente, en tu vida personal saber comunicar tus necesidades y espacios, te ayuda a que puedas tener una mayor armonía con tu familia y las personas de tu entorno más cercano.

Un caso claro es el de Marta, una de mis clientas, siempre estaba como contrariada, se sentía mal porque no podía cumplir con todo y no sabía de dónde sacar tiempo para sus clases de pilates, que por cierto, se las había recomendado su médico. Hicimos un ejercicio que consistía en apuntar por una semana todo lo que hacía cada día. La lista reveló el tiempo que regalaba a otros, todos los días. El descubrimiento empieza por su familia, se habían repartido las tareas del hogar, pero si alguien no cumplía. ella lo solucionaba haciéndolas. Luego, las amigas, sabían que siempre contaban con Marta para cualquier recado, era incapaz de negarse y, algo parecido le sucedía en el trabajo. Toda esta sobrecarga de trabajo, en algunas ocasiones, cuando le invadía el estrés, terminaba con recriminaciones, reproches y hasta momentos de ira. Marta consiguió ver el origen de sus problemas, aprendió a decir no y a aplicar la comunicación asertiva. Su organización del tiempo mejoró y pudo optimizarlo, por supuesto, consiguió ir a su clase de pilates.

2. Respeta tus propios límites
Las mujeres, a menudo, nos creemos imprescindibles en la vida y, terminamos haciendo más de lo debiéramos y nos exigimos más de lo necesario. Analizate, ¿eres de las que parece que nunca se cansan y, que siempre puedes hacer una cosa más? Una reunión más, un cliente más, una llamada más y así sucesivamente. No es posible que consigas el equilibrio que buscas, si no pones un límite a lo que haces y a tus tiempos. Respetar tus propios límites es necesario, para que los demás, también, los respeten y, esto es válido en el trabajo como en tu vida personal, porque de lo contrario, terminarás sintiéndote atrapada entre tu vida familiar y laboral.

3. Aprende a clasificar tus tareas diarias: urgente o importante.
No es fácil pero tampoco imposible aprender esta diferenciación, con la práctica sabrás distinguir que cosas son las importantes y cuáles las urgentes y, cuáles debes atender con prioridad; voy a explicarte brevemente en que consiste. Para hacerlo con más facilidad es necesario que conozcas con claridad los conceptos y, para esto, voy a recurrir a las que expone Iago Fraga en su blog.

Cuando decimos urgente: Piensa en términos de tiempo.
Entre dos tareas que requieran el mismo tiempo de realización, la más urgente es la que tenga la fecha límite antes y, si tienen la misma fecha, harás primero, la que más tiempo requiera. Si no hay fecha limite no es urgente.

Cuando decimos importante: Se refiere al grado de las consecuencias que sufriremos al NO hacerla. Entre dos tareas con consecuencias similares, independientemente del volumen de trabajo o dificultad, son igualmente importantes. Aunque no se parezcan en nada las tareas, la más importante será siempre la que cause efectos más graves.

Teniendo claros estos conceptos, te será más fácil diferenciarlos. Aunque, debes tener en cuenta que, si sabes prevenir y te organizas bien, las tareas urgentes casi no deberían existir en tu día a día.

Dale un tiempo especial a aquellas que son importantes, pero, que en primera instancia, parecen que no tendrán consecuencias. Allí están las cosas que te permitirán crecer y avanzar en la vida. Son tus planes, tus metas y objetivos, como, por ejemplo, hacer más ejercicio, empezar a dedicar tiempo a tu pasión, hacer el curso de inglés, relacionarte más, etc. Estas tareas en principio parecen no ser urgentes, ni importantes, pero son las que a la larga te van a dar más satisfacción y beneficios para tu vida, organiza tu tiempo para que puedas darle una especial cabida si quieres conseguir tu realización.

4. Toma conciencia del aquí y el ahora
Aprende a disfrutar del presente, así valorarás más cada momento de tu vida. En lugar de pensar que te espera mañana, disfruta de cada instante, se consciente de cada momento. Nos pasamos la vida corriendo, llenando nuestro tiempo de actividades y, vamos siempre como con la soga al cuello, tratando de cumplir con todo y con todos. Para alcanzar el equilibrio en tu vida es necesario que disfrutes de cada área que quieres conciliar, dale más calidad de vida a tus momentos, además piensa que de lo único que realmente dispones, es de tu presente. Eckhart Tolle en su libro El poder del ahora nos transmite la idea con esta frase:


“Tu camino de vida deja de ser una aventura y se reduce a una necesidad obsesiva de llegar, de alcanzar, de lograrlo. Dejas de mirar y oler las flores que están a los lados del camino y dejas de interesarte por la belleza y el milagro de la vida que se desarrolla a tu alrededor cuando estás presente en el ahora”.

Dale toda la importancia a tu aquí y ahora, olvida el pasado que no se puede recuperar y, no estés pendiente del futuro incierto, la única forma de darle más calidad a tu vida, es siendo consciente de cada momento que vives, de tu aquí y ahora.

5. Dale un lugar preferencial a tus relaciones

Todos necesitamos relacionarnos para conseguir un equilibrio y ser felices y, es una necesidad condicionante para tener una buena calidad de vida y poder sentirnos realizadas. En nuestras relaciones crecemos y nos desarrollamos. Una persona no puede vivir en el aislamiento porque enfermaría psicológicamente, todos necesitamos el contacto humano y, es justamente este, el que va a conseguir que identifiquemos nuestras carencias, conflictos y nuestra forma de ser y sentir.

Los seres humanos actúan como espejos unos de otros, no porque sean iguales, sino porque los demás actúan como su reflejo psicológico. En el portal de La mente es maravillosa, Paula Díaz respecto a la ley del espejo dice: “Ser conscientes de aquello que proyectamos en los demás nos permite descubrir cómo somos en realidad. El permitirnos tener constancia de este mecanismo mental nos facilita recuperar el control sobre lo que está sucediendo en nuestro interior para poder hacernos cargo y trabajar aquellos aspectos de nosotros que no deseamos mantener o queremos transformar a positivo”.

Es muy importante reservar un tiempo en tu vida para tus relaciones en todas las partes de tu vida. Según diversos estudios, las personas que tienen relaciones interpersonales de buena calidad, sobre todo las de su núcleo más íntimo y en especial con las que convives -como son la familia y la pareja- poseen un nivel de felicidad más elevado y estable. El sentir respaldo y protección de las personas que te quieren y con las que te relacionas, es lo que hace que se pueda sentir la paz y el equilibrio interior necesarios. Las relaciones interpersonales son vitales para el desarrollo y bienestar personal.

6. Simplifica tu vida
Cuanto más simple sea tu vida, más ligera sentirás que es y tendrás más energías para hacer lo que realmente te importa. Empieza por no acumular cosas materiales, cuantas más cosas tengas, más cosas que cuidar, limpiar y ordenar. Yo tengo una regla y, puede que a ti también te sirva, cosa que no he usado en un año, me deshago de ella. En un comienzo te puede costar hacerlo, pero verás cómo tener la casa más despejada, te hace sentir liberada.

Organizarse, es la clave. Aprende a tener ordenado tu hogar y lugar de trabajo, el desorden es un gran ladrón de energías. Tener las cosas en su lugar hace que puedas funcionar de forma más eficiente, crea tu propio sistema y simplifica tu vida. Lleva una agenda, puede ser de papel o electrónica y, procura respetar tus propios tiempos.

Deshazte de lo pendiente, todo aquello que está en tu mente esperando por hacer, hazlo o deséchalo. Haz una lista de tus debería como, por ejemplo, debería terminar de leer el libro que me compré hace un año, debería matricularme en el gimnasio, debería cambiar las cortinas, debería remodelar el salón, etc. Si son deberías que arrastras hace tiempo, elimínalos de tu lista porque no los vas a hacer nunca. Se sincera contigo misma y, si puedes, busca quien lo haga por ti.

Si crees que esa propuesta pendiente, es realmente importante para ti, como cuidar tu salud y perder peso o iniciar tu propio negocio, por ejemplo, trázate un plan y ponte fechas. Cumple tu objetivo y, si aun así no lo consigues, cambia de objetivo o busca ayuda.

7. Mantente conectada solo el tiempo necesario.
Que tu vida no gire en torno a internet, el móvil o la tele. Seguro que no eres consciente del tiempo que pierdes revisando y enviando wasaps por móvil o mirando las redes sociales o, frente a la televisión. Desconectarte te hará más consciente de lo valioso que es tu tiempo y, podrás ocuparlo en cosas más enriquecedoras, cómo comunicarte más con la familia, visitar a tus padres o, tener un contacto real con las personas de tu entorno. Puedes empezar por dosificar tus tiempos que pasas con la tecnología y, así, poco a poco, crear hábitos que favorezcan tu vida personal y profesional. Aristóteles decía:


 ” Somos lo que hacemos repetidamente. La excelencia, entonces, no es un acto, sino un hábito”.

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Fuente: este post proviene de Angélica Sánchez Moreno, donde puedes consultar el contenido original.
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