3 tratamientos efectivos para la artritis reumatoide en adultos mayores

La artritis reumatoide se trata de una enfermedad de tipo inflamatoria y crónica,  y que principalmente afecta a diversas articulaciones del cuerpo. La misma se caracteriza por el hecho de que quien la padece presenta un conjunto determinado de síntomas que van mucho más allá de dolencias en las articulaciones, pudiendo así afectar a otras zonas del cuerpo tales como los ojos, el corazón, la piel, los pulmones y los vasos sanguíneos.

Es una enfermedad que se caracteriza por ser autoinmune, y es producto de que el sistema inmunológico lleva a cabo un ataque erróneo a los distintos tejidos del cuerpo. Asimismo, muchas personas suelen confundir el término artritis con artrosis, los cuales no son lo mismo ya que se diferencian en que la artritis reumatoide genera hinchazón con dolor que con el transcurrir del tiempo puede erosionar los huesos y deformar las articulaciones.

 
tratamientos para la artritis reumatoide


Si la artritis reumatoide no es tratada adecuadamente y se deja que evolucione naturalmente, entonces es posible que cuando se encuentre ya avanzada cause limitaciones a nivel físico y también que se deteriore la calidad de vida de quien la padece. Es un trastorno que con mayor frecuencia se presenta en mujeres que en hombres, y existe un mayor riesgo de padecerlo cuando se está en la etapa de la adultez mayor; aunque también se puede desarrollar a cualquier edad sin importar el género de la persona ni la raza.

Síntomas de la artritis reumatoide

Los síntomas de la artritis reumatoide son variables dependiendo de la persona, de hecho en la mayoría de la gente pueden cambiar con el pasar de los días. Hay casos en que esta enfermedad se presenta de manera leve y la acompaña una hinchazón de las articulaciones que puede empeorar en ciertos momentos. También hay otros casos en los que los síntomas de la artritis reumatoide siempre están presentes de forma continua y es posible que empeoren con el transcurso del tiempo.

Por lo tanto, una persona que padece de artritis reumatoide es muy probable que presente los siguientes síntomas:

Inflamación.

Dolor con mucha frecuencia.

Inconvenientes para movilizarse.
Todos estos indicios físicos característicos de la artritis son producto de la inflamación de las articulaciones, y si la misma es persistente o el tratamiento no da buenos resultados para la misma, existe el riesgo de que el cartílago, los huesos, tendones y ligamentos se destruyan; por lo que terminan deformándose las coyunturas.

De igual forma, la artritis reumatoide puede ocasionar malestar general en el cuerpo, especialmente cuando la misma se agudiza. En este podrías sentir los siguientes síntomas:

Bajar de peso.

Pérdida del apetito.

Sentirse sin energía.

Presente un nivel bajo de glóbulos rojos.

Desarrollar bultos de tejido debajo de la piel. Estos por lo general se desarrollan en zonas de huesos que están presionados, tales como los codos, los pies, los dedos, la espina dorsal, etc.
Causas de la artritis reumatoide

En la actualidad aún no se conoce con certeza la causa de la artritis reumatoide, no obstante el sistema inmune del organismo influye bastante en esta enfermedad, específicamente en las inflamaciones y los daños que genera en cada articulación.

Teniendo en cuenta que el sistema inmune es el encargada de defender al organismo en contra de virus, bacterias y otros microorganismos; en el caso de padecer de artritis reumatoide, el sistema inmunológico ataca por error a las articulaciones y hasta inclusive a otros órganos, las células inmunológicas empiezan a invadir a los tejidos de las articulaciones y así es como se provoca la inflamación.

Síntomas de la artritis reumatoide


Tales células cuando se encuentran en los tejidos son capaces de producir determinadas sustancias que son perjudiciales para las articulaciones.

Asimismo, los factores genéticos también intervienen en gran medida en el artritis reumatoide, sobre todo los genes relacionados con las personas anglosajonas son los que mayor probabilidad tienen de desarrollar la artritis reumatoide; aunque esto no significa que todas estas personas vayan a padecer de esta enfermedad. Estos genes simplemente hacen que determinadas personas sean más susceptibles para desarrollar artritis reumatoide.

Los mejores tratamientos para la artritis reumatoide en adultos mayores

Semillas de alholva

Según diversos estudios realizados, el aceite de alholva cuenta con propiedades antiinflamatorias y antioxidantes capaces de disminuir las dolencias de la artritis en periodos de tiempo relativamente cortos. Para este tratamiento debes tener a la mano un vaso de agua y colocar a remojar las semillas de alholva durante toda una noche; luego el próximo día tienes que comerte las semillas antes de desayunar, esto lo debes realizar por algunos meses.

Té de hierbas

Te brinda efectos antiinflamatorios, cicatrizantes y diuréticos, lo cual es ideal para tratar la artritis reumatoide. Los ingredientes que precisarás para su preparación son 3 tazas de agua, 2 colas de caballo, 1 cucharada de raíz de bardana y 2 cucharadas de anís. Luego procedes a hervir las 3 tazas de agua y añades el resto de los ingredientes, posteriormente dejas reposando por 10 minutos para colarlos y beber a diario una taza de este té antes de almorzar y de cenar.

Causas de la artritis reumatoide


Pomada de árnica

Es una excelente pomada que puede elaborarse desde la comodidad de tu casa, y es muy recomendada para quienes padecen de artritis reumatoide debido a que ejerce una estimulación sanguínea, consiguiendo así desinflamar y aliviar las dolencias.

Los ingredientes que se necesitan son 45 ml de aceite de oliva, 4 cucharadas de hojas y flores de árnica en trocitos, 5 gr de cera de abeja y papel filtro.

Para preparar la pomada tienes que colocar el aceite junto a las flores y las hojas de árnica en baño maría, y dejar que hiervan a fuego lento por unos minutos. Luego cuando se encuentren lo suficientemente calientes, cuélalos usando el papel filtro.

Posteriormente procede a verte los restos limpios en una olla ya añade la cera de abeja, calentando esto nuevamente a fuego lento, cuando se hayan derretido, mézclalos y deja que reposen por algunos minutos. Para finalizar, tienes que guardar la pomada en un envase que tenga tapa.

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