Esguince de tobillo. Diagnóstico diferencial y clasificación según gravedad.



El esguince de tobillo es una de las lesión más frecuentes hoy en día tanto en la práctica deportiva como en la vida cotidiana. Hasta hace pocos años el único tratamiento consistía a base de antiinflamtorios y de inmovilización con célula de yeso o escayola. Hoy en día sabemos que el mejor tratamiento es la inmovilización precoz, pero en primer lugar debemos saber si hay un esguince de tobillo. Para esto hay que indicar que es imprescindible que el paciente sea consciente de que ha habido algún tipo de traumatismo o de mala pisada que haya provocado esta lesión, ya que un esguince de tobillo consiste en la rotura parcial o el desgarro parcial de los ligamentos del tobillo, con lo cual, es imprescindible que haya habido una mala pisada previamente. Este desgarro de los ligamentos provocará un dolor importante con dificultad para pisar y andar y posteriormente, aparece una inflamación o abultamiento en la zona externa del tobillo. Días posteriores es frecuente que aparezca un hematoma o moratón que significa que le ligamento al romperse ha sangrado. Con frecuencia también con un esguince de tobillo se producen bloqueos articulares por ejemplo del astrágalo, lo que requiere una manipulación osteopatía, siempre es conveniente realizar una radiografía para descartar que además de un esguince puede haber una o fisura o rotura del hueso, lo cual, si requeriría una inmovilización durante varias semanas. 




 
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Roberto Junquera Landeta

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