Como resumen se puede decir que “Las mejores recomendaciones para el cuidado de un niño con síndrome de Down durante el primer año de vida no son esencialmente diferentes de las de los otros niños y, por lo tanto, se encuentran en las cartillas de salud que se entregan a las madres en el momento del nacimiento”.
Los aspectos más importantes que se pueden destacar de dicho programa de salud para los bebés son los siguientes:
Los primeros cuidados:
Además de la atención inmediata que se proporciona a todos los recién nacidos en la sala de partos, que está destinada a realizar algunas maniobras diagnósticas y terapéuticas y a comprobar el estado vital mediante el examen de algunos parámetros (que se contabilizan sobre 10 en el llamado índice de Apgar), todo recién nacido debe ser explorado en las primeras horas tras el nacimiento como parte del control de salud infantil.
La exploración sistemática encontrará los hallazgos característicos de todo recién nacido junto con, en algunas ocasiones, datos evidentes o sutiles que evoquen el diagnóstico de síndrome de Down.
Hay que resaltar que la presencia de estos hallazgos es variable, que no todos los recién nacidos con síndrome de Down presentan todas estas características y que los bebés con síndrome de Down tienen más características de bebé que de síndrome de Down.
Los datos a tener en cuenta son los siguientes:
– Peso, talla y perímetro craneal: suelen ser ligeramente inferiores respecto a la población general, por ello es importante el uso de tablas antropométricas adaptadas para el síndrome de Down desde el nacimiento y durante todos los controles posteriores de salud.
– Neurológico: hipotonía (disminución del tono muscular) generalizada con mayor flacidez y reflejos débiles.
– Cabeza: cabeza levemente más pequeña (microcefalia), perfil chato de la cara por falta de crecimiento del tabique nasal, hendidura de los párpados orientada hacia arriba, orejas redondas y pequeñas con una morfología simple y con una implantación facial más baja, leve protrusión lingual, pliegues redundantes en la nuca…
Se tendrá especial cuidado en valorar el fulgor pupilar (reflejo rojo que se ve a través de la pupila del ojo), ya que su asimetría podría indicar la presencia de catarata congénita, más frecuente en los niños con síndrome de Down.
– Tórax: se realizará una auscultación minuciosa de los pulmones y del corazón en busca de ruidos patológicos y de soplos cardíacos relacionados con cardiopatías congénitas, las cuales se descartarán posteriormente con la realización sistemática de pruebas cardiológicas (electrocardiograma y ecocardiograma).
– Caderas: en todos los recién nacidos se debe explorar la movilidad de la cadera ya que es frecuente la luxación. Se valorará con las maniobras de Barlow y Ortolani, consistentes en la movilización de la articulación, intentando desplazar la cabeza femoral del acetábulo de la cadera.
– Miembros: hiperlaxitud de articulaciones, pliegue palmar único de la mano, clinodactilia del 5º dedo de las manos con hipoplasia (dedo meñique más pequeño y con desviación), o ligera separación entre el 1º y 2º dedo del pie o “signo de la sandalia”.
Además de la exploración clínica, y como en el resto de recién nacidos, se realizarán pruebas de cribado o “screening neonatal”:
– Pruebas metabólicas (pruebas del talón): Se realizan a todos los recién nacidos.
– Otoemisiones acústicas (OEA): Protocolo de detección de problemas de audición.
También se realizan a todos los recién nacidos, pero en los recién nacidos con síndrome de Down es ligeramente más frecuente que resulten negativas que en la población general, como consecuencia de la presencia de secreciones en el conducto auditivo o por la estrechez del mismo.
Si esto ocurre, se citará en pocos días para repetir el estudio. En caso de persistencia en la negativización de la prueba, se realizarán una detección de los Potenciales Evocados Troncoencefálicos (PET), que miden la estimulación cerebral de la vía auditiva.
Cualquier alteración auditiva debe evaluarse y tratarse antes de los 6 meses de edad.
Exploraciones al recién nacido con síndrome de Down.
Otras pruebas, sin embargo, se realizarán solo en los niños con diagnóstico confirmado de síndrome de Down:
– Hemograma y bioquímica general (análisis de sangre): con ello se estudia la celularidad dela sangre, la presencia de anemia, aumento del número de leucocitos, número de plaquetas, función renal y hepática…
Si todavía no se ha realizado el cribado de hipotiroidismo congénito mediante la prueba del talón, se recomienda añadir estudio de función tiroidea.
– Ecocardiografía: se realiza en todos los recién nacidos con síndrome de Down en las primeras semanas de vida para detectar cardiopatías congénitas que se presentan de forma más frecuentes en el síndrome de Down.
En la siguiente parte: Algunas recomendaciones sobre cuidados del recién nacido con síndrome de Down
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