Un equipo de investigadores del hospital Universitario de Lausana, en Suiza, encabezados por el neurocientífico Grégoire Courtin, estaban estudiando cómo ayudar a pacientes parapléjicos a volver a caminar. Martin Moraud, un científico español que trabaja con el equipo de Courtin, explica que pensaron en el caso de Gauthier porque, aunque no había habido una lesión medular, sí existía una comunicación anómala que le provocaba la sintomatología mencionada anteriormente. Le colocaron un implante, compuesto por un conjunto de electrodos que emiten impulsos eléctricos con el objetivo de imitar las señales que transporta la médula espinal y poder así conectarla con las extremidades inferiores. La intervención fue un éxito y Gauthier pasó seis meses en Suiza realizando rehabilitación. Ya era capaz de levantarse, caminar y subir y bajar escaleras él solo.
Onward Medical, una empresa suiza, está diseñando ahora electrodos específicos para enfermos de párkinson y además han recibido una subvención cuantiosa de la Fundación Michael J. Fox para la siguiente fase del proyecto, consistente en colocar dichos electrodos en otros candidatos.
Si bien es cierto que en este caso la investigación y tratamiento del Parkinson fue todo un éxito, Martín recuerda que esta enfermad se desarrolla de forma diferente en cada persona y que también cambia con el paso del tiempo. Mientras que algunos no desarrollan problemas motores hasta bien avanzada la enfermedad, otros ven su marcha alterada desde el principio. Su objetivo ahora es seleccionar a otros candidatos a principios de este año y si los resultados son tan satisfactorios poderlos exportar a diferentes hospitales y países, pudiendo dar un poco de esperanza a los miles de afectados por esta enfermedad.
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