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Mis errores y aciertos como coach y emprendedora

Claves del artículo:

Termina el año y es momento de reflexión, de recapitular, de darte cuenta y sacar conclusiones.

Llevaba mucho sin escribir en el blog, a raíz de una alta carga de trabajo, el lanzamiento de la segunda edición de SelfCoaching, que se sumó a un catarro prolongado y un estado de salud bastante débil. Y aunque puedo decir orgullosa que he conseguido todos los hitos y propósitos en este 2017, también he descuidado mi descanso y mi salud. Sí es verdad que no lo noté durante el año, pues hago lo que realmente amo: ayudar a otras personas a ser más conscientes y crear el estilo de vida que desean.

Este está siendo mi quinto año con el blog. Increíble cómo pasa el tiempo. He aprendido muchísimo en todos estos años, he crecido como profesional y persona, conocí grandes personas y amigos, logré convertir mi pasión en profesión y mucho más.

Cuando un año se marcha, es momento de hacer balance, de revisarlo todo y ver qué aprendizajes nos deja. Y lo cierto es que nunca dejamos de aprender.

Cuando un año se marcha, es momento de hacer balance, de revisarlo todo y ver qué aprendizajes nos deja

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Mis aprendizajes en 2017

1# Todo llega cuando tiene que llegar

Dinero, sueños... Todo eso que tanto anhelamos tiene su lugar y su razón de ser y su momento perfecto, aunque a menudo tratemos de adelantar las cosas por miedo, impaciencia o necesidad.

Las cosas que más anhelamos a veces tardan en llegar, pero si son para nosotros y das el 100% de ti, acaban llegando

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Siempre he tenido la sensación de tener que esperar demasiado para que las cosas que más deseaba llegaran a mí. Lo curioso es que de una forma u otra siempre acababan llegando, pero en el proceso sufría mucho pensando que no llegarían jamás.

El desapego del resultado ha sido clave para mí en este aspecto. Cuando empecé con el blog ni siquiera pensaba en poder vivir de ello. Pero poco a poco de manera natural las cosas fueron llegando a mí, porque hacía lo que amaba y aportaba mucho valor.

Ahora veo que la vida siempre te recompensa, aunque el camino sea largo y tedioso, aunque sientas que no puedes más, desees tirar la toalla, rendirte y volver a la rutina de antes.

Confiar. Esa es la clave del desapego. Vivir mientras tanto... porque como dice aquella famosa cita de John Lennon:

La vida es aquello que te va sucediendo mientras estás ocupado haciendo otros planes

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2# Todo puede esperar

¿He dicho alguna vez que soy una persona impaciente e impulsiva? Quizás solo los más allegados conocen esa faceta mía. Y no doy esa impresión, ¿a que no?

Desde pequeña he vivido con la sensación de que si no hacía algo en ese momento no lo podría hacer después. Era todavía más impulsiva. No de manera descontrolada, sino por ejemplo en mi excesiva generosidad: regalaba juguetes, compartía lo que tenía con otros, ofrecía ayuda desinteresada... a expensas de mi propio bienestar.

Hace poco me hice una lectura online llamada Diseño Humano y me llamó mucho la atención una descripción de mi personalidad que era “estar viviendo con el pie a punto de pisar el acelerador”.

Cuando se lo conté a mi marido, me dijo: “tal cual”.

Vivo con sensación de prisa y urgencia, como si no me diera tiempo para nada. Así alcanzo a hacer muchas cosas, pero no todas me salen siempre bien. Es lo que me sucedía antes con todo: emails, peticiones, propuestas. Daba respuesta sin meditarlo, casi al instante, casi siempre diciendo sí a los demás... olvidándome de que el día tiene tan solo 24 horas.

Una de las cosas que más me agobiaba era no contestar la larga lista de emails que me llegan diariamente. Recuerdo que fue un tema que comenté en no pocas ocasiones con mi coach personal.

Pero hace unos meses creé una carpeta mágica en mi bandeja de entrada. Se llama “Pendientes de contestar”. Ahí van a parar todas las propuestas y correos que no son urgentes en el momento. Eso significa que a veces pasan en la carpeta semanas o hasta un mes.

Y no pasa nada. He comprobado que nadie ha muerto por no contestar los emails al instante, por esperar unas semanas, porque ahí están los emails menos urgentes y yo me siento más libre y tranquila, pudiendo dedicarme a otras cosas realmente importantes.

Y así con todo. Antes me culpaba si no escribía cada semana en el blog. Ahora puedo estar una o incluso dos semanas sin publicar... y no pasa nada. ¡Es maravilloso descubrir que la vida sigue incluso cuando no sigues a rajatabla todo lo que tenías planeado!

3# Decir NO a proyectos y colaboraciones

Este año, sobre todo en la segunda mitad, he dicho no a no pocos proyectos y colaboraciones propuestas, incluso a aquellas que habían sido fijadas de antemano. Mi yo de antes no podría aceptar algo así: ¿cómo vas a decir no si ya has dicho sí públicamente? Como sucedió por ejemplo con un evento importante que promocioné en una entrevista, asegurando que estaría ahí.

El caso es que llegado el momento me di cuenta de que si iba a ese evento que duraba varios días, dejaría de vivir sencillamente, porque mi ya de por sí alta carga de trabajo no me dejaba respirar. Acudir al evento por quedar bien ante todos suponía quitarme una semana de salud y eso no podía seguir poniéndolo en juego.

Y al final no pasó nada. Cuando alguien se extrañó de no haberme visto en el evento, le di la explicación real y me entendieron perfectamente. Pero cuán a menudo nos preocupamos pensando en que hacer algo así es quedar mal, perder tu reputación o parecer una persona poco seria. No sé si alguna vez te ha pasado o te has sentido así...

4# No todo es siempre bonito

Estoy aprendiendo a convivir las emociones menos agradables. Aceptarlas y no sorprenderme por ellas incluso cuando parece que todo va bien. Parece que vivimos en un mundo donde si las cosas van bien en apariencia (salud, dinero, amor, familia) deberías estar feliz y radiante las 24 horas del día.

¿Estamos obligados a sentirnos siempre felices, incluso cuando todo nos va bien?

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Me doy cuenta de que la vida a menudo nos lleva a situaciones no tan bonitas, a menudo incómodas, crisis que surgen de la nada, momentos de cansancio y hasta vacío... Antes huía de todo ello, trataba de encontrar una manera de no sentirlo. Poco a poco voy aceptando ese juego de la vida: de luces y de sombras, de belleza y de oscuridad.

Me reconozco en mis estados menos positivos y aunque cuesta todavía, trato de abrazarlos, de darles su lugar, de aceptar.

Recuerdo que a raíz de mi debilidad física hace unos días iba en el coche sintiendo cómo me quejaba por dentro... De repente me dije: ¡No lo estoy aceptando! No se irá si no lo acepto. Empecé a repetirme mentalmente: acepto esa sensación, acepto estar así, lo acepto, es lo que ahora por alguna razón necesito, voy a vivirlo, voy a aceptarlo... Curiosamente a los pocos minutos la molestia se marchó y me sentí mucho más relajada.

5# No necesito demostrar nada a nadie

¿Cuánto tiempo nos pasamos me pasaba yo misma hasta hace unos pocos años demostrando a los demás que estamos en lo cierto, que no nos estamos equivocando, que estamos escogiendo el camino correcto?

¡Qué tranquilidad produce no tener que demostrar nada a nadie ni preocuparnos de tener razón!

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Ahora sé que mucha gente no me entenderá, seguirá sin entender lo que hago o no le interesará hacerlo. Sé que algunos no están de acuerdo con mi forma de ver y vivir la vida... pero ya no me preocupo en demostrar que tengo razón.

Es más: a estas alturas de mi vida ya no sé quién tiene la razón, ni si la razón como tal existe o qué necesidad hay en demostrar nada a nadie.

Quiero vivir la vida a mi manera, con mis aciertos y mis errores, como se titula este post, porque ¿sabes qué? Nadie podrá vivir por ti tus errores.

Vive la vida a tu manera, con tus aciertos y tus errores porque nadie podrá vivir por ti tus errores.

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6# La asertividad, mi gran aliada

Sigo recibiendo de vez en cuando correos “bien intencionados” en mi bandeja de entrada donde personas que no conozco de nada tratan de corregirme, como hizo el otro día una chica a la que le molestó que en mis vídeos empleara “demasiadas veces” muletillas como la palabra “¿no?” Hay veces que ignoro estos correos directamente, otras veces simplemente respondo de manera educada pero contundente.

Sí, estoy aprendiendo también a ser asertiva y defender mi postura si me atacan. No por ser autora de un blog o una coach conocida debo esconderme y fingir que nada me importa ni me afecta. Claro que sí: soy humana y me duelen ciertas cosas aunque sepa que no tienen sentido.

Me gusta sentirme libre para elegir contestar o no a una persona que me insulta o me falta al respeto a través del correo. Lo mejor es que esas personas con tan buenas intenciones casi nunca responden de vuelta. Y si lo hacen, suelen pedirme disculpas.

Al fin y al cabo, todos tenemos nuestro Ego, yo incluida.

7# Me encanta trabajar en pareja

He oído tanto eso de que una pareja trabajando juntos no funciona...Que pasar demasiado tiempo junto a tu pareja puede interferir negativamente en la relación... Como todo en la vida no son más que opiniones personales y sesgadas que hacemos la mayoría sobre la realidad.

He empezado a colaborar y trabajar directamente con Carlos, mi marido, a través de nuestra primera academia online que creamos este año. Sólo tenemos 4 alumnos premium en la escuela, pero estamos dando el 200% de nosotros para que tengan éxito en su emprendimiento.

Aprendo tanto de él y él de mí que creo que hacemos un tándem profesional perfecto. Tener un proyecto en común como pareja une muchísimo, siempre que la relación de base funcione y las personalidades de ambos no sean excesivamente demandantes, y no traten de imponer su opinión o su manera de hacer las cosas.

Trabajar en pareja funciona cuando la relación de base es sana y hay respeto, confianza y se tiene una visión común.

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Al final todo se reduce al sentido común: si eres una persona capaz de trabajar en equipo, si eres alguien educado, amable, respetuoso, capaz de escuchar y ver otras posturas, te irá bien trabajando con tu pareja o con cualquier otra persona, si tiene cualidades similares también.

8# Adoro mi trabajo

Ya he perdido la cuenta de cuántos hitos profesionales he conseguido este año. Participación en más de 5 maratones de crecimiento personal, retiro de alumnos de SelfCoaching en Soria y luego el Primer Evento SelfCoaching en Madrid, participación como ponente en varios eventos presenciales en Madrid y Barcelona, más de 30 clientes de tú a tú, creación de la academia online, nuevos alumnos en mis cursos, más de 15 entrevistas en las que participé por escrito o en vídeo... No puedo quejarme.

Me siento afortunada de trabajar en lo que amo, ayudando a personas a ser más conscientes, a encontrar su lugar en el mundo, a reinventarse, emprender o aumentar su autoestima.

Sigo aprendiendo de mis clientes y alumnos. Especialmente del curso SelfCoaching. Un grupo increíble de personas conscientes, auténticas, valientes. En cada sesión grupal o cada post que dejan en la comunidad privada del curso hay tanta sabiduría y tanto valor... que no dejo de maravillarme de que la vida me traiga tanta abundancia a mi vida.

Por cierto, una de las cosas que mejor me funcionó este año ha sido marketing de afiliados a través de cursos de gran valor de mis compañeros de profesión. Algo que recomiendo a todo el mundo.

Mis errores en 2017

Pero no todo ha sido de color de rosa. No voy a mentirte. El camino es apasionante, bello, pero también incierto, duro, a veces cansado... recuerdo cuando empezó 2017 estaba asustada: había conseguido facturar más de 30.000 en 2016, mi primer año como autónoma, y temía que no pudiera mantener esta cifra durante el 2017.

Es curioso, porque no sólo mantuve esta cifra, sino que la dupliqué con creces y superé todas mis expectativas. Aunque eso no significa que estuviera todo el tiempo relajada.

Es más: la falta de relajación y gran carga de trabajo ha hecho que este mes de diciembre se haya convertido en una tortura, anímica y físicamente hablando.

A continuación te resumo algunos de mis errores principales del 2017.

1# He aceptado propuestas que no iban conmigo

He dicho sí a ciertos proyectos, colaboraciones o incluso clientes que de entrada notaba no eran para mí. ¿Por qué? Por miedo a decepcionar, por mis ganas de ayudar al máximo número de personas posibles.

Pero luego la realidad demostraba que esas no eran las propuestas que debía aceptar. Es más, algunas de ellas ni siquiera llegaron a materializarse o se rompieron por el camino.

Eso me ha hecho darme cuenta de que decir no es algo que sólo me beneficia y que no necesito demostrar nada a nadie, incluso si mi actitud moleste a alguna persona.

2# He confiado en personas poco honestas

He confiado en personas demasiado halagadoras que luego mostraron ser muy diferentes a como se presentaban en un principio, como lo cuento en este post. Esto me ha hecho sentirme mal y darme cuenta de que no siempre soy 100% fiel a mis valores o a mi intuición. Pero he aprendido mucho de este error. Ahora soy mucho más coherente conmigo misma y empiezo a dejar de pensar en qué piensan o dejan de pensar los demás.

Sé también que no puedo gustar a todo el mundo. Es totalmente absurdo y no tiene sentido alguno. Agradezco a esas personas que se hayan ido de mi vida, y agradezco los aprendizajes que me trajeron... pero prefiero estar lejos de ellas.

3# Falta de planificación

He planificado muy mal todos mis lanzamientos, he hecho muchas cosas a última hora y sentía que no llegaba... Todavía me sorprendo de que haya superado mis expectativas profesionales y económicas propuestas para este año.

Así el lanzamiento del curso SelfCoaching que iba a ser realizado a mediados de Noviembre, se retrasó un mes entero y tuve que crear los contenidos promocionales un poco sobre la marcha. Además avisé bastante tarde a mis afiliados de la campaña, con lo que perdí gran parte de afiliación.

4# Descuido de mi salud

He descuidado mucho mi salud, no he hecho apenas ejercicio físico y he estado largas jornadas trabajando desde el ordenador, fines de semana y vacaciones incluidas.

¿Y qué ocurre cuando hacemos algo así? Pues que nuestro cuerpo nos dice basta, como me ocurrió en Diciembre. Los webinars que hice para el relanzamiento de SelfCoaching hablan por sí solos: en uno de ellos tuve que pararme a toser porque me encontraba francamente mal.

Por suerte me he tomado libre la última semana de diciembre y he podido relajarme y hasta aburrirme durante las fiestas navideñas... Es muy rara la sensación de no tener nada urgente que hacer cuando llevabas el año entero aprovechando cada minuto libre que tenías.

Cómo quiero que sea mi 2018

Teniendo en cuenta mis errores, ahora sé lo que necesito el año que entra.

La planificación va a ser clave para mi 2018. Espero poder tomarme una semana de reflexión sólo enfocada en la estrategia que implementaré durante este año.

También estaba buscando un mentor para el nivel de negocio que tengo ahora. Tengo en mente a varias personas, y en cuanto estableza mi estrategia, me pondré en contacto con esas personas.

Porque una cosa es saber lo que tienes que hacer y otra muy distinta implementarlo y no salirte del camino. Aunque sea mentora de otros profesionales del desarrollo personal, uno no puede ayudarse a sí mismo casi nunca.

Si estás atascado en tu negocio digital, te recomiendo buscar a un mentor que haya transitado tu mismo camino. 

Necesitas un mentor en tu negocio digital porque una cosa es saber lo que tienes que hacer y otra muy distinta implementarlo y no salirte del camino

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Quiero hacer relanzamientos puntuales y bien preparados de mis cursos principales: MailCoaching y SelfCoaching. El curso MailCoaching es de una calidad increíble pero creo que no lo he sabido vender como se merece. Es de los mejores cursos de reinvención online que conozco, pero no le he dado suficiente importancia, así que el año que viene subirá de precio y ofreceré algún extra a modo de sesiones grupales a los alumnos nuevos.

Mi idea es bajar el número de procesos de coaching y mentoring, lo cual significa también tener que elevar el precio de los procesos. Pero como siempre daré la oportunidad a que mis lectores aprovechen el precio anterior antes de la subida.

Si veo que mi carga de trabajo sigue siendo demasiado alta, mi idea es también incorporar a un/a asistente virtual a mi equipo. Por ahora me apaño yo sola pero no quiero ni puedo pasar otro año de no parar.

Y por supuesto, el descanso y la salud va a ser una de mis máximas.

Mi idea es seguir dando mucho valor, disfrutar de mi trabajo, organizarme, planificarme y tener la certeza de que el negocio sigue funcionando, incluso semi en automático. Un verdadero reto que espero cumplir gracias a mi socio y marido, Carlos.

A él más que a nadie le agradezco todo lo que estoy viviendo. Si no fuera por Carlos no me habría dado el permiso de formarme como coach, dejar trabajos que no me aportaban nada y apostar por mí. Su apoyo incondicional en todos los sentidos, anímico, emocional, técnico, estratégico ha sido vital en todo el crecimiento de mi negocio online.

Y por fin puedo decir alto y claro que me siento orgullosa de mí misma. A veces me parece increíble todo lo logrado en estos últimos 4 años.

Pero eso también demuestra que el cambio es posible. Que si no te gusta tu trabajo te puedes reinventar, encontrar algo que te apasione, formarte, emprender y dar lo mejor de ti al mundo. Y no tienes que esperar 10 o 20 años para ver resultados. Con ganas, ilusión, pasión y por supuesto esfuerzo, porque nada es gratis, como habrás visto en este artículo, puedes vivir la vida que sueñas en 2, 3 o 4 años.

El cambio es posible. Si no te gusta tu trabajo te puedes reinventar, encontrar algo que te apasione, formarte, emprender y dar lo mejor de ti al mundo.

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Para este 2018 te deseo fuerza, pasión, ilusión y apostar por ti de una vez por todas. No dejes que el miedo o las excusas te paralicen. Dalo todo. Sólo así llegarás al resultado final. Al menos, ésta ha sido mi experiencia.

¡Que este 2018 te traiga bienestar, claridad y todo aquello que deseas! Mil gracias por estar siempre aquí, por leerme o comentar mis artículos. ¡Deseo que todos tus sueños se hagan realidad!

Y me despido con dos de mis frases favoritas:

Eres más grande de lo que crees.

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Y esta otra: 

Mereces aquello que sueñas.

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