UNA GUÍA PARA DESCUBRIRLA
1.- Cualquier pensamiento que aparezca en mi mente es digno de ser observado, y no rechazado, independientemente de cual sea su contenido; el contenido del pensamiento no implica que esté de acuerdo con él.
Algunos pensamientos simplemente salen a la superficie para ser liberados, debido a que ya no vibran con nuestro ser actual. Estos pensamientos solo pueden ser liberados mediante la observación sin juicio, lo que permitirá que se disuelva la creencia correspondiente y toda la cadena de emociones asociadas a dicho pensamiento.
Esto conllevará también la disolución de la reacción externa asociada a ese pensamiento de origen con nuestro entorno.
2.- Todo lo que siento es lo que tengo que sentir. No está ni bien ni mal, simplemente es lo que siento: es lo único que puedo sentir en este momento.
Intentar ir en contra de lo que siento solo acrecentará mi conflicto interno, ya que es imposible evitar aquello que se siente: solo puede ser aceptado o negado.
La aceptación de la emoción dará lugar a su liberación y su negación implicará que la emoción permanezca contenida dentro y por tanto siga sintiéndola en mi interior.
3.- Mis pensamientos y mis emociones no tienen que estar necesariamente en coherencia en este momento.
La clave para alcanzar esa coherencia es aceptar mis pensamientos y mis emociones tal y como son, permitir expresarse a cada parte sin juicio aunque todavía no concuerden entre sí. Al hacer esto, los pensamientos y emociones que no vibran con mi verdadero sentir actual serán liberados, permaneciendo solo aquellos que si conecten conmigo y quedando estos, por fin, en coherencia.
Esto me aportará una profunda sensación de paz al dejar de existir una lucha entre ambos planos.
4.- Solo puedo empezar a conocer lo que realmente soy cuando dejo de poner resistencia a todo aquello que aparezca en mi interior, aceptando que cada cosa que aparece lo hace por algún motivo, aunque yo no entienda cual es.
Esto provocará que mi corazón poco a poco se vaya abriendo, dejando caer las corazas que ya no sean necesarias y dando lugar a un sentimiento de amor por mí misma y por mi entorno cada vez más real y profundo.
5.- Si no sé, no sé, y está bien así. Cuanto más acepto que no sé, menor necesidad de respuestas tengo y más respuestas aparecen desde mi propia sabiduría interna, ya no en forma de creencia o de duda, sino de certeza.
Esto cada vez me aportará una mayor claridad mental y una menor necesidad de aprobación externa.
6.- Aceptar el ritmo de aprendizaje personal sin forzarlo permitirá que mi conciencia pueda enfocarse con mayor facilidad en lo que aparece dentro de mí en este momento, y por tanto ese contenido mental o emocional pueda ser liberado de manera eficaz.
Al igual que en una carrera de vallas no puedo llegar a la última valla sin haber pasado antes por todas las anteriores, no podré llegar a los pensamientos y emociones más profundos sin haber pasado antes por los pensamientos y emociones que aparecen a la superficie en el momento presente.
7.- Tener la firme intención de estar en paz en el momento actual independientemente de lo que haya en mi interior, conllevará una milagrosa transformación interna de manera progresiva.
¡Ahora solo queda ponerlo en práctica!
Onírika
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