La ley sin nombre: regresemos al norte original
Estamos frente a una mal llamada Ley Ricarte Soto. Lo que el fallecido periodista pedía era un Fondo Nacional de Medicamentos de financiamiento tripartito (personas naturales, empresas y fondos estatales) y de acceso universal, no un Sistema de Protección Financiera para Tratamientos de Alto Costo que cubre medicamentos, dispositivos médicos y alimentación, y que discrimina por enfermedad.
Ricarte Soto mencionó que lo primero que había que asegurar era los medicamentos. Ésta ley cubre más que eso, y en vez de ser algo positivo, está siendo algo negativo.
Lo que se celebró a todo pulmón el 9 de Enero, hoy se está convirtiendo en una pesadilla, porque cada artículo que se publica en la prensa, más disconformidad hay en las agrupaciones de pacientes.
La aprobación de éste proyecto de ley será impopular, porque no sólo limita la investigación, la donación de medicamentos y la participación ciudadana, sino que también aún no se define qué es "alto costo".
El Subsecretario de Salud Pública, Dr. Jaime Burrows, mencionó en una nota de prensa que la ley entraría vigencia en el año 2021, algo que se contrapone con lo que dijo la Presidenta Michelle Bachelet en que debiera entrar en vigencia el año 2018.
Ésta es la peor declaración que ha entregado el Gobierno sobre éste tema. El Gobierno anterior, dio el relevo al actual Gobierno, que actuará con el mismo mal ejemplo. Es algo que sobrepasa todos los límites, porque estamos hablando de la salud de miles de personas que necesitan de un tratamiento que el sistema no se los entrega, actualmente.
Esta ley se está transformando en lo que nadie quiere. Cada vez más, se acentuarán las frases "ésta ley no sirve", "ésta ley no cubre nuestras enfermedades", "ésta ley nos discrimina".
Eso es triste, porque Ricarte Soto no quería algo como esto y no tiene nada que ver, y mucho menos su familia. Pedimos a las agrupaciones que no dejan de ensuciar el nombre del fallecido periodista, que les dejó un legado invaluable, que lo dejen descansar en paz. Ésta ley no debe llevar su nombre, porque lo deshonra.
¿Dónde quedó la hermandad entre las agrupaciones? ¿De qué sirve salir a la calle por una ley que no tiene nombre? ¿Dónde quedó el legado de Ricarte Soto?
Cada agrupación que expuso ante el Congreso, lo hizo de la mejor manera posible, pero se está luchando por una ley que es tan ambiciosa que no es factible en un corto plazo.
Es el momento de cambiar el rumbo, porque ésta ley no es representativa para las agrupaciones, por la razón de que se buscaba algo factible a corto plazo. Ricarte Soto dijo en varias entrevistas: "Los enfermos no pueden esperar".
Algunas agrupaciones que lean éstas palabras, no estarán de acuerdo. Todos los puntos de vista están permitidos. Pero, sólo le pedimos al Gobierno que ésta ley no lleve el nombre de Ricarte Soto.
La única manera de honrar el nombre del fallecido periodista, es exigir lo que él pidió desde un principio.
Ésta ley no tiene nombre, no merece tenerlo tampoco. Sólo es la deformación a una iniciativa que era prometedora.
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