nos asusta. Pero cuando nos atrevemos a dar el paso, nos damos cuenta que nuestro instinto no nos
engañaba.
Escucha tu sabiduría interior. No podemos forzar nada ni a nadie, solo podemos influir en nosotros mismos y nuestra responsabilidad es esa.
Si algo te daña, déjalo o cámbialo. Siempre con responsabilidad.