A) La abundancia de un tipo de glóbulos blancos denominados eosinóftlos
B) Que el suero sanguíneo no disponga de los medios para contrarrestar la reacción de las histaminas, o que lo haga de una manera insuficiente. Por otra parte, no parece que la predisposición alérgica dependa exclusivamente de la herencia.
Se ha comprobado que cuanto más elevado es el nivel de desarrollo de un país, más frecuentes son los casos de alergia. Por eso, las personas que viven en la ciudad son más propensas a las alergias que los que viven en el campo y las afueras.
Factores desencadenantes o alérgenos
Los son numerosísimos y constantemente se van detectando otros nuevos de tipo biológico, químico, físico, etc.
Muchos alérgenos penetran en el organismo al respirar, lo que explica la frecuencia de manifestaciones alérgicas típicas de las vías respiratorias, como la rinitis, la laringitis, la traqueítis, el asma, la bronquitis, etc. Uno de los principales elementos responsables de las alergias respiratorias es el polvo existente en las casas, que constituye un verdadero cóctel de los más diversos elementos: pelos, cabellos, fibras, plumas, moho, etc.
Cabe señalar, también, la presencia en esa mezcla, de pequeños parásitos semejantes a los que producen la sama. A su vez, el aparato digestivo paga un considerable tributo a la alergia. Muchos alimentos se comportan como alérgenos para ciertas personas: Los huevos, la leche, el pescado, los moluscos, los crustáceos, las frutillas e, incluso, en determinados casos las papas.
También la piel es una zona predilecta para las alergias provocadas por distintas sustancias: productos industriales, medicamentos y venenos (como los que se utilizan contra los insectos), etc. Otros productos que pueden producir alergias son los jabones, cosméticos, cremas y pomadas, productos de maquillaje, tinturas para el cabello, los rayos del sol, y un sinfín de productos estéticos.
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