5 posturas de yoga para la sanación interna

Hay un dicho en el yoga que reza: “Tus problemas están en tus tejidos”. Es asombroso, pero cierto. La buena noticia es que el yoga puede ayudarte a reconocer y digerir tus sentimientos difíciles, ya sea que surjan dentro o fuera del entrenamiento. Lo que te lleva al mat de yoga una y otra vez es esa maravillosa sensación de plenitud y paz cuando te mantienes presente con lo que sea que surja durante la práctica, y también cuando traes lo que está presente en tu vida diaria al mat.

Pose del niño (Balasana)
Esta pose es el punto de partida perfecto y tranquilo para la práctica de yoga.



Comienza a cuatro puntos en la ásana de la Mesa.

Junta los dedos gordos de los pies, separe las rodillas y presiona las caderas hacia los talones.

Apoya la frente en el piso o tus manos juntas.

Ejerce una ligera presión sobre la frente hacia la línea de la ceja (en lugar de la línea del cabello) para moler y calmar cuerpo y mente.

Permanezca en la postura por dos minutos.

Regula la duración de tu respiración a un patrón de inhalación de cuatro recuentos y exhalación de ocho recuentos.

Forma libre de Gato y vaca (Marjariasana y Bitilasana)
Este calentamiento alentador preparará tu cuerpo para mantener las posturas que siguen.



Vuelve a la postura de la mesa.

Mueve tu columna vertebral en suaves curvas hacia adelante y hacia atrás (también arqueadas y redondeadas).

Al inhalar, eleva el coxis y la barbilla hacia el cielo y deja que la barriga se mueva hacia la tierra.

Mientras exhalas, introduce tu barriga en tu columna vertebral y redondea la espalda hacia el techo mientras te abrazas la barbilla y el coxis.

Alterna estos dos movimientos varias veces.

Ahora, deja que este movimiento evolucione. Puedes balancear las caderas de lado a lado, o hacer círculos y barriles, cualquier tipo de movimientos suaves que despierten y energicen su columna vertebral.
Deja que se sienta bien y deja que tu cuerpo, en lugar de tu agenda, lidere el camino. Mientras tanto, mantente consciente del paisaje físico, mental y emocional.

Perro mirando hacia abajo (Adho Mukha Svanasana)
Perro mirando hacia abajo, es una pose de yoga omnipresente, brinda un estiramiento lujoso a toda la parte posterior del cuerpo, desde las piernas hasta la columna vertebral y los hombros, y es un lugar saludable para sostener y observar. Una inversión leve, permite que fluya más sangre a su cerebro.

 POSTURAS DE YOGA - Perro mirando hacia abajo (Adho Mukha Svanasana)


Desde la posición de la mesa, pasa las manos unos centímetros hacia adelante, doble los dedos de los pies hacia abajo y presione hacia arriba y hacia atrás para bajar el perro.

Primero, pedalea tus talones y libera cualquier tensión de tu cabeza y cuello.

Luego, endereza los brazos, alarga el torso, levanta los huesos sentados hacia arriba y hacia atrás, presiona los muslos hacia la pared detrás de ti. Doblar las rodillas está perfectamente bien aquí.

Apoya tus talones hacia el piso si te es posible.

Intenta mantener todas estas acciones en el cuerpo mientras respiras profundamente y mantén la postura durante dos o tres minutos.

Pose de paloma (Kapotasana)
Según la teoría del chakra, las caderas son el asiento del chakra sacro o segundo y gobiernan las emociones. En otras palabras, ¡es posible que sus problemas estén especialmente relacionados con los tejidos de la cadera!

POSTURAS DE YOGA


Desde la ásana de la Mesa, desliza tu rodilla derecha detrás de tu muñeca derecha.

Flexiona el pie derecho y desliza el talón hacia la parte delantera de la colchoneta.

Desliza el muslo izquierdo hacia atrás y estira la rodilla izquierda, luego ensancha el lado izquierdo de la pelvis hacia la izquierda y desciende las caderas y las nalgas más cerca del piso.

Desplaza tus manos hacia adelante, descansa la frente sobre los antebrazos, en un bloque o en el piso.

Respira. Permite que las sensaciones estén ahí. Relájate todo lo que puedas.
A veces puede surgir tristeza o dolor inesperado, si lo permite. Las lágrimas pueden proporcionar un alivio bienvenido de las heridas del pasado que puedes o no recordar conscientemente. Trata de permitirte esta experiencia sin etiquetar los sentimientos como buenos o malos, y sin alejarlos. Después de tres minutos, cambia de lado.

Pose de cadáver (Savásana)
También conocido como relajación yóguica o Savásana, este es el mejor momento para integrar la experiencia físico-mental-emocional que has tenido.



Acuéstate sobre tu espalda y relaja las piernas para estar a la misma distancia de la línea media.

Abre los brazos en un ángulo de 45 grados, girando las palmas hacia arriba. Tómate el tiempo para establecer Savásana de manera simétrica para que tu Prana, o energía vital, fluya sin obstáculos a través de los cuerpos físicos y emocionales, brindando descanso, integración y tranquilidad.

Deja ir el pensamiento, el análisis y la interpretación, y permite que tu mente flote o divague si lo desea. Puedes encontrarte bendecida con una experiencia del Ser puro.

Quédate en Savásana de cinco a diez minutos.
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