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Algo simple puede convertirse en algo grande


Hay tantas cosas a las que no damos importancia en nuestro paso por la vida y en nuestra relación con las personas, que vamos restando valor a su práctica aun siendo el verdadero sentido para compartir amor y alegría con los demás.

Lo gratis y lo más simple, parece por este mismo motivo superfluo, fácil, inconsistente, de poco mérito o mínima calidad. Estamos tan poco acostumbrados a recibir algo que se da con el corazón, que cuando sucede descubrimos lo grande que puede ser algo muy simple.

Una simple palabra, en el momento adecuado puede transmitir o aportar el ánimo, la fortaleza, el consuelo o la idea que uno estaba esperando. Pero siempre sé impecable con tus palabras y cuida siempre cómo lo dices.

Un gesto o un detalle, un gesto de amor humano generoso, sincero, feliz, puede significar lo mucho que uno aprecia a una persona, lo mucho que le valora, lo mucho que le importa su felicidad, lo mucho que le ama.

Un favor, un signo de generosidad que facilita el momento, el día, el trabajo, esa situación que se le va a alguien de las manos por falta de recursos, de conocimiento, de tiempo.

Un rato de escucha, es algo que siempre llena de agradecimiento a quien se tiene enfrente, haciéndole sentir apreciado, querido, valorado, comprendido.

Un poco de aliento, es el soplo, la fuerza, el ánimo o la motivación que puede necesitar todo aquel ante el miedo, la indecisión, la falta de valentía y que le impide actuar, reaccionar o dar un paso.

Unas gotas de humor, una sonrisa, regalar alegría, pueden ser la luz que necesita alguien para ver más claro lo que solo parece oscuridad.

El agradecimiento, tan fácil y tan simple, reconoce el esfuerzo, el tiempo, la acción, el trabajo, la ayuda prestada y motiva dando un gran significado a todo aquello que se hace cuando ha aportado un valor.

La generosidad, abre nuestro corazón a poner nuestros dones, cualidades y conocimientos al servicio de los demás, convirtiendo eso que pensamos como simple, en algo grande o muy grande.

Una mirada sincera, puede hacer conectar a las personas sintiéndolas en nuestro interior y participando incluso en sus sentimientos más profundos, engrandeciendo el alma.

Compartir los conocimientos, capacidades y experiencias, es un gesto de servicio humilde y generoso que facilita la labor, corrige errores, sitúa en el camino correcto, aporta nuevas ideas o perfecciona un trabajo, ganando tiempo y consiguiendo mejores resultados.

El simple y cordial saludo, (hola, buenos días, buenas tardes), permite entrar en contacto con quien tenemos enfrente, abriendo el diálogo, mostrando afabilidad, simpatía, educación, facilitando el trato y la relación.

Decir lo siento, pedir disculpas, perdón, dar la razón, engrandece nuestra humildad y aporta un gran valor humano al reconocer nuestras faltas y errores ante los demás.

Pedir algo por favor y con una sonrisa, es abrir con amabilidad y cortesía la concesión de cualquier petición o necesidad.

Qué puedo hacer por ti, es un acto generoso de entrega ofreciendo nuestro tiempo, nuestros conocimientos y nuestros contactos para una ayuda desinteresada.

Dar un abrazo, es conectar, es sentir, es formar unidad, es mostrar amor, cariño, protección y consuelo para que nadie se sienta solo.

Una simple llamada, muestra el interés que tienes por alguien, por su salud, por su familia, por su trabajo, por su vida. Es mostrar ese afecto que cuando no se tiene a alguien cerca, se siente con la voz, con la palabra, con la conversación.

Decir un "te quiero", es la imprescindible magia que expresa el amor que tenemos hacia un ser querido, un familiar, un amigo, para que pueda sentir que nuestro corazón late con fuerza a su lado o en incluso la distancia.

A lo largo de la vida hay muchas personas que te puedes perder, si no abres los ojos y los ves, los escuchas, los abrazas, los sientes y no pones tu corazón a bombear amor y alegría regalándote a ti mismo con tus dones y capacidades.

Pensamos que las pequeñas cosas no tienen importancia, las damos como no necesarias o sabidas y precisamente de pequeñas cosas es como se llega siempre a construir lo que importa y lo que es verdaderamente grande.

Por eso nunca debemos de olvidarnos de lo simple, porque lo que es simple o pequeño casi siempre se convierte en algo grande y magnífico.

Como nos dice Cipri Quintás en esta entrevista de Anne Igartiburu: no te olvides nunca de compartir lo bueno.
Muchas gracias por estar aquí y compartirlo.

"Solo podemos iluminar el mundo si transmitimos luz"
"Solo podemos dejar huella con nuestra acción continua"

Fuente: este post proviene de El podio de los triunfadores, donde puedes consultar el contenido original.
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