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☑️ Carne Roja o Procesada: ¿Cuánto Comer A La Semana?

Hace poco tiempo, en un artículo relacionado también con las carnes rojas, manifestaba que hay que estar alerta. Sobre todo, considerando que cuando se realizan lecturas fuera de contexto, se pueden inducir procesos de confusión. Esto lo menciono, porque lamentablemente un controvertido estudio realizado el año pasado por el consorcio NutriRECS, contradice la orientación emanada por la OMS. Incluyendo la manejada por World Cancer Research Fund International (WCRF), American Institute for Cancer Research y American Society for Preventive Oncology.

Dicho consorcio, prácticamente con resultados poco confiables, sembró muchas dudas en las personas. Sobre todo, en aquellas, que consideran de suprema importancia la ingesta de carnes rojas, como fuente proteica primordial Al hablar de carnes rojas, es referida a la porción muscular no procesada, de los mamíferos. Como se ha dicho, aquí se incluye: res, ternera, cerdo, cordero, cabra y venado.

A su vez, por carne procesada, se entiende aquella carne que ha sido modificada o transformada, para mejorar su vida útil o su sabor. Por lo general, estos métodos incluyen salazón, fermentado, ahumado, curado y otros procesos. Aquí están contenidos diversos tipos de embutidos que abarcan desde los jamones, todas las variedades de salchichas, chorizos, pancetas ahumadas y salames.

Este controversial tema, vuelve a relucir, debido a ciertas dudas presentadas por una dilecta amiga de Puerto Rico. Esta chica, ha sido mencionada por mí, en otras ocasiones y como saben es muy activa y curiosa. Y claro, muchas veces, ella disfruta de ingerir carnes rojas, pero sigue teniendo numerosas dudas acerca de sus riesgos. Para mí, fue un placer enviarle a ella, cierta información que actualicé. La misma, me sirvió para elaborar  sobre un tema que debe ser tomado muy en cuenta.

Recordando algunos elementos negativos sobre las carnes rojas

En 2015 la OMS dio a conocer en todas partes, que la carne procesada era cancerígena y la carne roja era probablemente carcinogénica. Esto se desprende, porque son muchos los estudios que asocian el consumo de carne roja o procesada y el riesgo de cáncer.

Los carcinógenos, incluidas las aminas aromáticas heterocíclicas, además de los hidrocarburos aromáticos policíclicos, se generan al cocinar la carne. Siendo importante destacar, que la mayor cantidad de estos compuestos, se produce cuando se somete la carne a altas temperaturas.

Muchas investigaciones, han permitido evaluar la asociación entre polimorfismos genéticos con la propensión al cáncer, por consumir carnes rojas. Sobre todo, se ha hecho mucho énfasis en la carne roja cocida. Hasta ahora, se ha correlacionado gran parte de este problema, con la presencia de hierro hemo. Esto se debe, a que este tipo de hierro, estimula la producción endógena de compuestos nitrosos mutagénicos (NOC). Vale destacar, que la carne procesada que ha sido mezclada con nitrito, posee altas concentraciones de NOC preformado. Hasta ahora, se ha encontrado una fuerte evidencia de NOC y los mecanismos cancerígenos asociados al consumo de carnes rojas.
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De acuerdo a ello, el hierro hemo, genera procesos de citotoxicidad intestinal. Esto se debe, al incremento en la formación de productos de oxidación de lípidos a nivel del intestino. Se ha visto, como ya se mencionó, que la carne expuesta a alta temperatura genera aminas aromáticas heterocíclicas. Ellas, están fuertemente correlacionadas, con daños al ADN y la formación de carcinógenos. Los estudios clínicos y de laboratorio han encontrado muchos hallazgos negativos a nivel del colon. Aparte de ello, se han observado que el consumo de carnes rojas, está vinculada a ciertos cánceres en particular. Ellos son, el de próstata, colorrectal, estómago y páncreas.

La ciencia desea apoyar una vida sana

A fin de ayudar a una correcta toma de decisiones, la ciencia objetiva e imparcial, levanta su voz. La idea es liberar de sesgos incorrectos, a quienes se hicieron eco del controvertido estudio realizado el año pasado. De esta forma, realizando un estudio de grandes magnitudes, se logró correlacionar la ingesta de carnes rojas, aves de corral y pescado, con el riesgo cardiovascular y de fallecimiento. Para ello, se emplearon los resultados a largo plazo de cerca de 30.000 adultos estadounidenses. Dentro de los factores considerados, destacan, la dieta y la salud. Lamentablemente, una gran cantidad de personas, interpretó que seguir comiendo carne roja, estaba bien. Sin embargo, nuevamente la ciencia hace un gran aporte para dilucidar esta errónea concepción, que se originó el año pasado.

Mediante este estudio, se logra asociar el consumo de carnes rojas y procesadas, con un riesgo elevado de sufrir enfermedad cardíaca y muerte. Fue llevado a cabo por Northwestern Medicine y Cornell University. El mismo arrojó, que comer dos porciones a la semana de carnes rojas, procesadas o de aves, sin pescado, era contraproducente. A su vez, la ingesta de dos porciones de carnes rojas o procesadas, sin aves ni pescados, arrojó datos preocupantes.

Se destacó que el pescado, los mariscos, así como las fuentes proteicas de origen vegetal, son excelentes sustitutos de la carne. A saber, las nueces y las legumbres. Para Linda Van Horn, una de las coautoras del estudio, los guisantes y frijoles son una alternativa muy válida. Ella, es profesora de medicina preventiva en Feinberg. Además de ello, es miembro del Comité Asesor de Pautas Dietéticas de Estados Unidos para 2020.

Aves de corral y el pescado podrían ser una alternativa más saludable

Muchos hallazgos interesantes, se lograron detectar mediante este estudio. Uno de ellos, hace referencia a una asociación positiva entre el consumo de aves de corral y la enfermedad cardiovascular. Lamentablemente faltan algunos elementos para realizar conclusiones definitivas. No obstante, los investigadores mencionaron, que el vínculo entre las aves de corral y la enfermedad cardíaca, posiblemente se deba cuando se fríe la carne o la piel. Lo importante es considerar, que a mayor ingesta de carnes rojas, mayor es el riesgo.

Se observó a su vez, que las personas que regularmente comieron pescado, no presentaron aumento en la enfermedad cardiovascular. Por supuesto, se debe estar consciente, de que los cambios no son nada fáciles. Sobre todo, si se consideran las estadísticas del año 2017. Ese año, los estadounidenses consumieron más de 26 mil millones de libras de carne de res y 42 mil millones de libras de pollo.

La Asociación Americana del Corazón, indica que es saludable, limitar las grasas saturadas. La mismas se puede encontrar tanto en las carnes rojas como en las de aves. Pero, en cuanto al consumo de pescado, es otra historia. El pescado posee buenos niveles de ácidos grasos omega-3, los cuales como ya sabéis poseen efectos cardioprotectores.

Eso sí, prefiriendo siempre peces silvestres que no estén en la parte superior de la cadena alimentaria. Esto debido, a que es posible encontrar la presencia de mercurio. Sobre todo, en el atún ojos grandes, el pez espada y el tiburón. De acuerdo a los investigadores, es importante decidirse a modificar las fuentes de costumbre de obtención de las proteínas. Ello reduciría en gran medida, los riesgos por enfermedades cardiovasculares, evitando además, la muerte prematura de muchas personas.

Detalles relevantes del estudio

El nuevo estudio, realizado por Northwestern Medicine y Cornell University, reunió una gran muestra heterogénea. Incluyéndose así, tres décadas de seguimiento, conformada por un universo de 29.682 personas, cuya edad promedio fue de 53,7 años. De este total, el 44,4% de los participantes, fueron hombres. A todos los participantes, se les solicitó una lista muy bien detallada de los alimentos ingeridos bien durante el año o el mes anterior.

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De acuerdo a los resultados, los hallazgos más relevantes fueron:


Se observó un incremento de riesgo del 3 a 7%, de padecimiento de enfermedades cardiovasculares y fallecimiento prematuro. Esto se vinculó de forma directa con las personas que incluyeron en su dieta, dos porciones a la semana de carnes rojas y procesadas.

Se encontró, un incremento de riesgo del 4% de padecimiento de enfermedad cardiovascular. Esto se vinculó de forma directa con las personas que incluyeron en su dieta dos porciones por semana de aves de corral. Sin embargo, los investigadores desean ahondar en estos resultados. Ellos consideran, que posiblemente los resultados tengan relación con la forma de cocción y la ingesta de la piel.

En cuanto a los resultados relacionados con la ingesta de pescado, realmente fueron muy claros. En este caso, no se encontró asociación entre la ingesta de pescado y el padecimiento de enfermedades cardiovasculares. Tampoco se encontró asociación con el fallecimiento prematuro.

De esta forma, se observa que, a mayor cantidad de consumo de carnes, sin incluir pescado, incide en el aumento de las enfermedades cardiovasculares.

A su vez, se observa que una mayor ingesta de carnes, sin incluir aves ni pescado, incide en el aumento de riesgo de mortalidad incluyendo todas las causas. Aquí se incluye solo la ingesta de carnes rojas y procesadas.

De acuerdo al equipo de investigación, los descubrimientos realizados, contienen implicaciones que son competencia de la salud pública. Por ello, se justifican nuevas investigaciones. Ellas podrían incluir la evaluación de la forma de cocción de los alimentos, que fue posiblemente unas de las debilidades observadas en este trascendental estudio.

Los investigadores aseguran, que a medida que se incrementa la ingesta de carnes rojas se aumenta igualmente el peligro de muerte.

Algunos comentarios aclaratorios


El equipo de científicos, que estuvo a cargo del estudio, sugirió que es muy importante cambiar las fuentes proteicas por alternativas más saludables de origen animal o vegetal.

De acuerdo a lo que he analizado e investigado de forma particular, este estudio, no fue financiado por ninguna asociación de producción o comercialización. De forma que no se trata de ninguna manipulación de sectores con intereses, sobre el uso de ciertas fuentes alimenticias.

Cabe destacar, que el estudio fue íntegramente financiado por los Institutos Nacionales de Salud, Instituto Nacional del Corazón, los Pulmones y la Sangre. Además de ello, por la Asociación Americana del Corazón, las Redes de Investigación Estratégicamente Centradas y la Escuela de Medicina Feinberg.

Los resultados de este estudio, son equiparables en un alto porcentaje, con los resultados de otras investigaciones nutricionales realizadas. Por lo tanto, se puede considerar, un aporte más a la serie de evidencias que ya han sido comprobadas. En especial, las vinculadas con los efectos negativos de las carnes rojas y las carnes procesadas. Sobre todo, lo relacionado con los mayores riesgos de padecer enfermedades crónicas y una muerte prematura.

Concluyendo

Desde hace cierto tiempo, vengo realizando algunas entregas que dejan al descubierto, muchas de las consecuencias del consumo de carnes rojas y carnes procesadas. Esto realmente se ha convertido, en un tema controversial, donde el eslabón más débil está representado por los consumidores. Lo importante, es  confiar, que la evidencia ha sido realizada de forma objetiva por los científicos. Sepan, que la gran mayoría de ellos, cumplen una honorable labor en pro de la salud de la humanidad. Los científicos de este estudio, recomiendan que se consuman menos de dos porciones de carnes rojas o procesadas a la semana. Estemos atentos, pues la carne procesada, posee aún mayores riesgos para la salud. Siendo fuertemente asociada, con enfermedades cardiovasculares y cáncer de colon.

Para los científicos, es importante ser muy claros con las personas. Ellos reiteran, que, a los productos cárnicos procesados, se les añade grandes cantidades de aditivos y productos químicos. Esto es conocido,  y no hay dudas de su contribución a los riesgos para la salud. Incluso, se atreven a afirmar, que no existe una cantidad específica que se considere segura. Razón suficiente, para mantener el consumo de carne procesada a su mínima expresión.

A pesar, de que para algunos pueda sonar como alarmista lo expresado hasta ahora, los científicos, arrojan luces al dilema. Esta en manos de todos decidir el camino. Simplemente, se debe reducir el consumo de carnes rojas y procesadas, incrementando otras fuentes proteicas saludables. Mi amiga de Puerto Rico, se sintió aludida con lo que le compartí, que es exactamente lo que aparece en el post. Ella me asegura, que ahora incluyó más huevos de granja y pescados silvestres en su dieta. Incluso, no ha descuidado mis recomendaciones de incluir permanentemente, muchas hortalizas y frutos en su dieta. Estos incluyen semillas y frutos secos.

“La evidencia sobre la carne procesada y el cáncer es clara. Los datos muestran que ningún nivel de ingesta puede asociarse con confianza con una falta de riesgo. Las carnes procesadas suelen tener un alto contenido de sal, lo que también puede aumentar el riesgo de hipertensión y enfermedades cardiovasculares”

Prof. Martin Wiseman

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Referencias:



https://www.sciencedaily.com/releases/2020/02/200203114328.htm

https://www.abc.net.au/news/health/2020-02-05/meat-linked-to-heart-disease

https://www.insider.com/red-meat-and-poultry-linked-to-heart-disease-risk-2020-1

https://www.wcrf.org/dietandcancer/recommendations/limit-red-processed-meat

https://www.nhs.uk/live-well/eat-well/red-meat-and-the-risk-of-bowel-cancer/

https://www.mdedge.com/cardiology/article/218919/lipid-disorders/red-meat-intake-linked-increased-risk-fatal-chd-men

https://www.dailymail.co.uk/health/article-7961205/Red-meat-DOES-raise-risk-heart-disease-study-finds.html

https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/26780279

https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK507971/

Fuente: este post proviene de ✅ Salud, Nutrición y Remedios Naturales | Coco Mar, donde puedes consultar el contenido original.
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